Un sindicalismo al más puro estilo que en el siglo pasado, 50, 60 encumbró al dirigente cetemista Fidel Velásquez Sánchez es el que ahora tenemos en el gobierno de la llamada Cuarta Transformación. Todo sigue igual, represión, cobros de cuotas indebidas para garantizar una plaza a los trabajadores y nula rendición de cuentas de los dirigentes sindicales, como el tal Ricardo Hernández Daza quien controla los contratos para la construcción de la refinería de Dos Bocas, una de tres las obras cumbres, en la administración de Andrés Manuel López Obrador.Leer más