Como Poncio Pilatos, el presidente López Obrador “se lavó las manos” y dejó claro el mensaje de que no intervendrá en el diferendo, ya público y creciente, entre dos de quienes fueron sus personajes claves -Scherer y Sánchez Cordero- y uno más que todavía despacha, nada menos, que como Fiscal General de la República.Leer más