Y eso es lo que sucederá con la nueva Ley de Hidrocarburos, como ya pasó con la nueva Ley Eléctrica. Vendrán cataratas de Amparos, se ahuyentarán las nuevas inversiones -como si nos sobrara el dinero- y pondremos todavía más en riesgo la estabilidad energética de México. La opinión de Ramón Alberto Garza en #QueAlguienMeExplique​.Leer más