A siete años del feminicidio de Fátima la menor que fue encontrada con 43 lesiones en el cuerpo, cabeza, tórax, en Lerma la justicia no ha llegado para ella. Su mamá de nombre Lorena Gutiérrez Rangel tiene 53 años de edad y aún pugna por lograr cambios en el Código Penal con el fin de que haya sentencias más duras para menores infractores que cometen delitos.

En el 2015 Fátima Varinia, de 12 años de edad, hija de Lorena fue interceptada por tres hombres que la asesinaron. La vida de la señora Lorena cambio cuando tras horas de intensa búsqueda encontró el cuerpo de la menor, debajo de rocas que pesaban 30 kilos, y donde la hallaron con 43 lesiones en cara, cabeza, cuerpo, tórax y extremidades. La mayoría de ellas provocadas con un objeto punzocortante, “originadas en maniobras de sometimiento”.

“De ese tamaño ha sido mi dolor”, dice ella. Confiar en las autoridades fue otro revés pues si bien el día de los hechos, ella decidió arrancar de las manos del pueblo a los responsables y salvarlos del linchamiento, hoy se arrepiente de haber pensado que el camino de la ley, la llevaría a la justicia.

Durante el duro y largo proceso legal en el que fueron sentenciados dos de los tres responsables. El 8 de junio de 2017, la jueza del Distrito Judicial de Lerma de Villada dictó una sentencia condenatoria de 73 años contra Luis Ángel Atayde Reyes; y una absolutoria para José Juan “N”, El Pelón, y ordenó su libertad pese a que los familiares y vecinos lo vieron en el momento y lugar del crimen. Fue hasta el año pasado que fue sentenciado a cadena perpetua por el crimen, aunque su hermano menor, únicamente pagó cinco años en la Quinta del Bosque, pues era menor de edad cuando cometió el feminicidio.

Lorena no ha estado tranquila, pues familiares de los responsables la violentaron, por lo que tuvo que salir de su casa, abandonar su hogar, buscar refugio en otras latitudes, dejar a su familia y abandonar sus sueños.

La menor tenía cuatro hermanos. El más pequeño Daniel, de 11 años, fue él quien se internó en el bosque y, tras observar la tierra removida en una zanja, vio un piecito semienterrado entre la hojarasca. El entonces niño enfrentó una imagen tan aterradora, que no logró superar, se volvió en un problema mental que no fue bien atendido y que debido a que la familia entera estuvo a salto de mata, derivó en la muerte del joven cuando éste cumplió 16 años.

Asimismo, Jimena Quintana, hermana mayor de Fátima, se alejó de sus padres y hermanos por temor a que alguien pudiera hacerle daño a sus niños.

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