Redacción MX Político.- Los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales, “El Gallo”, y Joaquín César Mora Salazar, “El Morita”, junto con el guía de turistas Pedro Eliodoro Palma, fueron asesinados este lunes 20 de junio en el poblado de Cerocahui, en el municipio de Urique, Chihuahua.

De acuerdo con información filtrada a medios locales por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Chihuahua, el responsable del doble homicidio habría sido el líder criminal José Noriel Portillo, alias “El Chueco”, quien dirige una célula del grupo delictivo “Gente Nueva”, considerado como el brazo armado y operativo del Cártel de Sinaloa en Chihuahua.

“El Chueco”, nacido el 12 de mayo de 1992 en la comunidad de Urique, es un criminal ampliamente conocido para las autoridades estatales de Chihuahua. Ha estado relacionado con varios delitos de alto impacto y es considerado un objetivo prioritario para la policía de la entidad.

El pasado mes de mayo estuvo involucrado en el aseguramiento de 26 millones de peso, armas largas, droga y vehículos que fueron asegurados en el municipio de Urique.

Este cabecilla criminal también es buscado por su presunta participación en el homicidio del joven estadounidense, Patrick Braxton Andrew, asesinado en 2018. Según los reportes, el narcotraficante de “Gente Nueva” lo confundió con un agente de la DEA, tras escucharlo hablar en inglés.

Más de 30 elementos de la Fiscalía General del Estado fueron desplegados en la comunidad de Bahuichivo para dar con el paradero de este líder criminal. Sin embargo, las acciones fueron en vano.

“El Chueco” ha logrado burlar a las autoridades en al menos dos ocasiones, en una de ellas incluso elementos de la Fiscalía General del Estado acudieron a su domicilio para capturarlo, pero se encontraba resguardado por varios pistoleros.

También podría estar involucrado, de acuerdo con El Heraldo de Chihuahua, en la muerte de el activista Cruz Soto Caraveo, integrante del Colectivo de Familias Desplazadas Forzadamente de la Sierra Tarahumara, fue encontrado muerto luego de haber estado desaparecido en octubre de 2019.

El activista junto con su familia y otras personas integrantes de la comunidad de Monterde, en el municipio de Guazapares, se encontraba desplazado forzadamente desde el año 2014, luego de que recibiera amenazas de muerte por parte integrantes del crimen organizado que controlan la zona y que se apoderaron de sus tierras para la siembra de drogas.

José Noriel Portillo también pudo haber estado involucrado en la desaparición, en octubre de 2019, de Javier Muñoz Pérez, Juan Antonio Martínez Martínez Parra y Rubén Flores Cisneros, quienes habían llegado a Chihuahua provenientes de Zacatecas para llevar a cabo un recorrido de venta de cobertores en el estado, incluida su región serrana.

El grupo criminal “Gente Nueva”, también conocido como “Los Chapos”, en referencia a Joaquín Guzmán Loera, se conformó como un grupo de sicarios bien entrenados y experimentados que hasta la fecha como una de las alas armadas de élite del Cártel de Sinaloa, creado para contrarrestar, combatir y destruir la influencia del Cártel de Juárez en el noroeste del país, así como para combatir y destruir a “La Línea”, que es actualmente la célula más grande que queda del Cártel de Juárez.

Los orígenes de “Gente Nueva” se remontan a 1995, cuando el llamado “El Profe” comenzó su carrera criminal en Chihuahua bajo la llamada “Federación” de Sinaloa. “Gente Nueva” ha sido desde entonces la principal rama de la organización en Ciudad Juárez, así como en el resto del estado, donde han librado una guerra desde hace varios años con el Cártel de Juárez y su ala ejecutora, “La Línea”, por el control de las rutas de contrabando hacia Estados Unidos.

En 2012, los servicios de inteligencia estadounidenses indicaron que el Cártel de Sinaloa y Gente Nueva habían salido victoriosos y habían logrado relegar al Cártel de Juárez.

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