La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) condenó el asesinato de Aranza Ramos, quien, de acuerdo con el Frente Nacional Ni una Menos, fue privada de su libertad y luego ejecutada el pasado 15 de julio en su domicilio de Guaymas, Sonora.

En un comunicado donde manifestó su indignación y lamentó profundamente el crimen, la CNDH señaló que Aranza Ramos era víctima indirecta de la desaparición de su esposo, Bryan Omar Celaya Alvarado; razón por la que se unió a las Madres Buscadoras de Sonora en diciembre del año pasado, “con estos hechos queda una víctima indirecta más, un niño de 2 años de edad, ahora en orfandad”.

Dijo que todos ellos son víctimas, como muchos que se han tenido que organizar para buscar a sus familiares por el país, forzadas por la falta de apoyos gubernamentales, “invirtiendo sus propios recursos, desenterrando restos humanos con sus propias manos, en pie de lucha con la esperanza de encontrar a su familiar, y al mismo tiempo anhelando encontrarlo vivo y no en una de esas excavaciones”.

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