Redacción MX Político.- Los últimos diez días han sido una pesadilla política para los mexicanos informados.

El protagonista de esas malas pasadas, claro, ha sido Andrés Manuel López Obrador, quien en su viaje a El Salvador, Honduras, Guatemala y Belice no sólo regaló dinero de nosotros los pagaimpuestos, también anunció la incorporación de 25 mil chapines al desvencijado y muy saqueado Instituto Mexicano del Seguro Social.

El colmo fue el anuncio de la contratación de 500 “médicos” cubanos tras su visita a La Habana.

Y el denominador común: su empecinamiento ante el gobierno de Joe Biden para que éste invite a los jefes políticos de Venezuela, Nicaragua y Cuba a la reunión continental que se llevará a cabo dentro de tres semanas en territorio estadounidense.

En su megalomanía, AMLO ha adoptado el papel de “hermano mayor” de las naciones latinoamericanas que, según sus escribidores, le queda a la medida… así y el costo económico y sobre todo político sean de proporciones exageradamente altos.

Las redes sociales se han mostrado implacables ante todas esas locuras del presidente mexicano que, ya no hay duda, es paciente del síndrome de Hubris, del cual le platiqué en enero de 2020 y que puede usted releer dando click aquí: https://indicepolitico.com/lo-que-nos-faltaba-en-la-4t-amlo-y-el-sindrome-de-hubris/

López Obrador emplea en las “mañaneras” la teatralización de los fascismos, con sus gestos paramilitares, los símbolos gráficos y el culto a la personalidad de los totalitarismos, en general,

Pronto da un paso más y entra en la “ideación megalomaníaca”, cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible. Ya comenzó, por ello, a realizar planes estratégicos para veinte años, obras faraónicas, y a dar opiniones sobre temas que desconoce.

Ya padece lo que sicológicamente se llama “desarrollo paranoide”. Todo el que se opone a él o a sus ideas, es un enemigo personal. Y no sería raro que entre sus colaboradores más cercanos ya se hayan dado muestras de una “paranoia o trastorno delirante” que consiste en “sospechar de todo el mundo” que le haga una mínima crítica, Ya ha alejado por ello a varios de su entorno.

AMLO ya dejó de escuchar a quienes lo rodean. Por eso se ha vuelto imprudente, toma decisiones por su cuenta, sin consultar porque cree que sus ideas son correctas. Y aunque finalmente se descubra que son erróneas, nunca reconocerá la equivocación. Se siente llamado por el destino a las grandes hazañas: el salvador de México… el “hermano mayor” de América Latina.

López Obrador ya ejerce el poder demencialmente.

Entre los mexicanos informados la palabra más utilizada para describir la política actual es la animadversión, sino es que hasta la antipatía monda y lironda. Incluso circulan conceptos tan dispares como desorientación, decepción, insatisfacción, enfado e incluso encabronamiento y alienación.

Hay una inconformidad creciente hacia AMLO y hacia sus muy cuestionables decisiones económicas y políticas. Contra sus dichos, incluso.

El más criticado y cuestionado de estos días ha sido el de cuidar a los miembros de las bandas delictivas, porque también son humanos.

¿Se trata acaso de la confesión de su complicidad con los maleantes? ¿Es cierto que ellos le cuidan en las giras y aportaron recursos para sus campañas?

¿Y las víctimas tienen o no tuvieron derechos?

López Obrador ya ejerce el poder demencialmente.

Y no hay contrapesos ante esas posiciones de locura.

¿Hasta dónde vamos a llegar?

¿Hasta dónde vamos a permitir que llegue?

Indicios

La “favorita de Palacio” –en el mejor de los términos, no en el versallesco– sigue en abierta campaña por la candidatura presidencial del Movimiento que encabeza su jefe. El sábado, en efecto, la “regenta” de AMLO en CDMX visitó, en gira de autopromoción, la obra de construcción de lo que será la refinería de Dos Bocas, en Tabasco. La acompañaron gobernadores de entidades vecinas al proyecto. * * * Gran impacto causó este fin de semana un ensayo titulado México no necesita un nuevo líder; Necesita un nuevo sistema, de la consultora estadounidense Virtual Centre for Strategic Economic Policy and Geopolitics Research and Analysis (SEGPRA) en el que, entre otras cosas, se lee que “crece una polarización que puede tornarse violenta no solo en el discurso sino también en múltiples frentes: narcos contra narcos, morenistas contra opositores, proletarios contra clase media “aspiracional”, anarquistas contra defensores de las instituciones. Una lucha fratricida que conduce irremediablemente a un mayor empobrecimiento y atraso, mientras otros países que conviven en armonía interna y entre sí avanzan para lograr el verdadero bienestar de sus ciudadanos…  La destrucción institucional avanza a pesar de la precaria defensa de los opositores, quienes señalan que existe una gran diferencia entre modernizar instituciones que necesitan una actualización y destruirlas. La obstinación en derrochar recursos en proyectos innecesarios y costosos tiene el efecto de debilitar instituciones y programas tan esenciales como sensibles a los menos privilegiados. Además, hay una total falta de respeto por el estado de derecho. AMLO afirma con frecuencia que si debe decidir entre la justicia y la ley, la justicia debe prevalecer. Excepto que él determina lo que es justo. La ley sólo se aplica cuando él así lo decide. Recientemente, cuando se debatía en el Congreso la Reforma Energética presentada por su gobierno, dijo: “No me vengan a decir que la ley es la ley”. Considera que está por encima de ella. Suena como la definición de tiranía…” * * * Y por hoy es todo. Le agradezco su compañía hasta el punto final de este texto y, como siempre, le deseo que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

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