• Caen PIB, empleo, salarios, se van 44 mil mdd, crece inflación; hay recesión: BofA

Redacción MX Político.- Ante la tormenta financiera-económica que vive México y la incapacidad del Ganso para afrontarla, vendrá una oleada de nuevos escándalos para intentar distraer la atención de la carestía, caída del PIB, empleo y huida de capitales que a estas alturas suman más de 66 mil millones de dólares y podrían cancelarse, sólo en el ramo de energía, otros 44 mil millones de dólares.

Y no hay duda del factor determinante de esta situación: el Bank of América, en base a una encuesta internacional entre los 100 inversionistas más importantes del mundo, apunta que es el temor a las políticas aplicadas por el machuchón de Palacio Nacional lo cual los inhibe a colocar dinero en México. Al mismo tiempo precisa que de acuerdo con información del Inegi, nuestro país entró en recesión.

Agrega la institución que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), la economía mexicana suma dos trimestres consecutivos de bajas, lo cual impactó el PIB final del 2021 que cayó al cinco por ciento. “Los datos duros del cuarto trimestre muestran una economía muy débil con el PIB mensual de octubre por abajo del 0.2 por ciento y la producción industrial de noviembre cayendo 0.1 por ciento mensual”.

Para Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, el PIB que se esperaba del seis por ciento, cayó por abajo del 4.8 por ciento “gracias” a la caída del 0.5 por ciento en el último trimestre de 2021.

Frente a esto, la inflación continúa al alza y supera el siete por ciento, en tanto el empleo formal no alcanza a recuperarse y la informalidad supera el 56.5 por ciento, es decir, cerca de 32.2 millones de la población económicamente activa.

En medio de esta tormenta que afecta ya el bolsillo de millones de mexicanos caídos en la precariedad salarial (no les alcanza para una canasta básica) llega a México la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm para tratar con el ganso de Macuspana el tema de contrarreforma eléctrica, con la cual afirman los expertos, podría darse la puntilla a las inversiones foráneas, ya que se cancelarían proyectos cercanos a los 44 mil millones de dólares y se incrementaría la deuda pública por indemnizaciones y recisiones de contratos.

Independientemente de ello, si se da la contrarreforma, el IMCO estima que la CFE requerirá inversiones de entre 406 mil millones a 512 mil millones de pesos para renovar plantas y sustituir la generación de energía de las que se cancelen, lo cual obligaría a gasto fiscal no programado ni existente.

Es obvio que la desconfianza de inversionistas foráneos será mayor a la generada desde la cancelación del NAIM. De tal suerte que ese crecimiento esperado del 4.1 por ciento en 2022, sólo está en la mente del secretario de Hacienda o mejor dicho del mesías tropical, pues analistas privados nacionales y extranjeros coinciden en que apenas rosará el dos por ciento, lo cual “habla” de la precariedad de los salarios frente a la realidad económica que nos dará cuenta de cuatro años de pérdidas en economía.

A eso habrá que sumarle el tema financiero pues el déficit presupuestal estimado se incrementará, salvo que con su varita mágica el caudillo de Tepetitán consiga dinero para no superar los 900 mil millones de débito estimados en el PEF, lo cual nos lleva a un crecimiento de deuda de por lo menos otro billón de pesos que distraerá recursos presupuestales incluso de gasto corriente.

Eso sí, para las megaobras todo el dinero que se pueda como el Tren Maya que por tercera ocasión corrige su trazo precisamente por las prisas que evitaron realizar un proyecto ejecutivo y frente a los 36 mil 266 millones de pesos del año pasado, en este se despacharán 63 mil millones, lo cual hace preguntar ¿Y la inversión privada?

Total, que si quienes saben del tema económico-financiero no están equivocados, ya entramos a una tormenta económico-financiera en la cual los primeros en pagar las consecuencias serán los pobres, otra vez.

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