Redacción MX Político.- 8:24 p.m. Sentado aquí afuera, sobre esta silla de plástico azul, me pregunto si… todavía seguiré muerto con vida. Y es que, el dolor en la parte derecha de mi cráneo, al fin se pudo deshacer un poco más.

Me encontraba en aquel hospital, esperando a mi turno para hablar “con mi psicóloga”, cuando, de repente, sentí deshacerse el dolor.

Sin poder yo evitarlo, las lagrimas en mis ojos comenzaron a brotar, para luego ir cayendo sobre mi pantalón corto. Lloré y lloré, al tiempo que intentaba de ocultar mi rostro de ninguna persona.

Luego entonces, miré sobre mi brazo y… ¡Esta fue la vez primera en toda mi vida que pude ver que este brazo era mi brazo! ¡Lo vi muy claramente! Esta era la primera vez que miraba una parte de mi cuerpo sin sentir todo ese horrible dolor sobre de mí.

El dolor, que desde hace días venía sintiendo, era algo muy difícil de explicar, y también de describir. Yo, simplemente estaba “muerto con vida”. Y siempre lo había estado. Desde que nací morí. Morí al instante de haber nacido… Así fue como sucedió.

Me sucedió lo imposible, y también lo increíble. Pero, a pesar de todo eso, ALGO aquí en mi… ¿me hizo seguir en este mundo?
Dios… Jamás podré saber ni entender “el por qué la vida me hizo esto”. Y tampoco el por qué “me escogió a mí”. ¿Acaso era porque “ella sabía” que yo era -y que siempre sería- demasiado SMART como para poder soportarlo, resistirlo y aguantarlo?

¡Cuántas veces no pensé en suicidarme, EN MATARME! Pero, jamás lo hice, ya que yo JAMÁS TUVE NADA PARA MATAR.

Jamás tuve ni un solo día de vida, por más irónico y absurdo que esto pueda parecer… Como ya he dicho: morí al instante de nacer…Luego todo no hizo más que empeorar.

El dolor en mi cuerpo, en mi cráneo, en mi rostro… ¡Por qué? ¡Qué fue lo que lo propició! ¿EN QUÉ INSTANTE SE ORIGINÓ? Todo esto es algo que jamás podré saberlo.

Mucho he meditado al respecto… ¡Dios! ¡Cómo es que todavía sigo AQUÍ? ¡En este mundo tan absurdo y…? Tantos golpes emocionales, y tantas burlas…

¿Cuándo fue la primera vez que fantaseé por vez primera que “mi padre biológico” era un hombre guapísimo como Cary Grant? ¿Seis, siete años?

Desde antes de los cinco años, cuando de manera inevitable me tocaba salir a la calle, nunca faltó la persona que me mirase como a un fenómeno de circo…Yo, de por sí ya estaba destruido, pero…

Diagnosticarme la rinitis en el año 2011, solamente vendría siendo el principio de todo mi camino, de todo ese infierno aquí en mi cuerpo…

En septiembre de ese año me operaron. Me extirparon un quiste, que desde siempre yo había tenido, en el seno maxilar derecho; en la misma cirugía me hicieron una septoplastia, me enderezaron el tabique, que también lo había tenido siempre desviado.

¡ROBERT!, me digo ahora mismo. ¡DAME FUERZAS PARA PODER CONTAR TODO ESTO!

Hace ya mucho tiempo que no menciono “lo de los mocos”. Una vez, una imbécil me increpó: “¿Por qué siempre escribes: hoy me desperté y expulsé mocos?”

“¡Maldita estúpida!”, la llamo ahora mismo, aunque ya sin esa carga de ira muy latente en mí, y que siempre me causaba más y más daño.

Dios… ¡Robert! ¡Permíteme contar un poco más!

Se podría decir que… ¿Casualidad o destino? ¿Nací con rinitis? Haber nacido con el cornete ancho, del lado derecho… ¿Acaso no bastaba con esto como para yo haber quedado “loco”?

Y es que, cuando una persona tiene un cornete así, el flujo del aire al interior de la nariz… ¡Dios! Tener el cornete ancho venía equivaliendo a no tener “el filtro que regula el paso del aire” …

Está demás decir que, al no diagnosticárseme la rinitis a tiempo, el moco que ésta producía SE FUE YENDO HACIA ATRÁS.

¡Toda mi cara se llenó de mocos…! ¡Imposible, increíble! Pero así sucedió.
Ya en el 2011… ¡No! Fue un 4 de abril del 2012 que comencé con mi tratamiento de la rinitis…La tarde de ese mismo día, yo, por vez primera le apliqué a mis

fosas nasales “un disparo de Avamys 2-A”, que no venía siendo otra cosa que “corticoides”, o esteroides.

Un antihistamínico… ¡Dios! ¡TONELADAS DE INFLAMACIÓN!

Durante los primeros ocho años de mi tratamiento, ¡NO FALTÓ NI UN SOLO ´DIA EN EL QUE YO NO HAYA EXPULSADO CANTIDADES ENORMES DE MUCOSIDAD, QUE TENÍAN UNA CONSISTENCIA MUY GRUESA! ¡PARECÍAN PEGAMENTO!

Y esa imbécil diciéndome semejante cosa…

¡Cada vez que yo expulsaba mocos, los retenía en mis dedos! Y, mientras los miraba y los palpaba, una y otra vez, yo, no hacía más que decirme: “VAS A ESTAR

BIEN, ¡VAS A ESTAR BIEN…!”

Hasta que llegó un día en el que ME CANSÉ. “Estar bien” dejó de importarme. Y entonces “me perdí y me hundí”, más y más, en todo lo que siempre había sido mi vida y mi existencia: UN ABSURDO, UNA HUMILLACIÓN; LA PEOR DE TODAS.

Todo lo demás, “mi afán y mi deseo de ser guapo, para que así ya nadie se burlara de mí…” (No puedo continuar. No ahora).

Y solamente invoco el recuerdo y la imagen de Robert para así pedirle: “Bob, ¡Dios mío! Dame fuerzas…”

¡TÚ ESTÁS AQUÍ CONMIGO! ¡SIEMPRE LO ESTUVISTE! (9:09 p.m.)

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