Redacción MX Político.- Primero fue el presidente de Perú Pedro Castillo a quien su Congreso “no le autorizó” viajar a México, luego el de Argentina, Alberto Fernández pretextó una gastritis para no viajar y a él se sumarían otros mandatarios incluyendo Brasil, cuyos representantes curiosamente votaron en la reunión del Banco Interamericano de Desarrollo en favor del aspirante carioca Ilan Goldfajn para presidir el organismo. 

Sólo como comentario una gastritis erosiva se desarrolla en meses, pero la vocera del gobierno argentino dijo que la adquirió el mandatario en su reciente visita a Francia e Indonesia. Pretexto vil para no venir precisamente por dichos y acciones del mexicano.

Como se sabe, el candidato de última hora del mesías tropical, Gerardo Esquivel, ex subgobernador del Banco de México, sólo recibió un voto a favor. Eso motivó un nuevo exabrupto del machuchón tabasqueño contra Estados Unidos y el propio organismo internacional, con lo que pasó a confrontarse con los demás países latinoamericanos que no le dieron su apoyo, en algo que ya estaba pactado entre las potencias del cono sur.

De tal suerte que, con sus declaraciones y actitudes, “curiosamente” iniciaron las cancelaciones de los presidentes de los países más fuertes del continente, incluso de quien recibiría la presidencia del grupo “Alianza del Pacífico”, el peruano Pedro Castillo.

Y como los “importantes” no vendrían, antes de declarar desierta la reunión a celebrarse en México, el mesías salió con una cancelación de última hora lo cual implica no sólo una derrota sino también mal manejo de las relaciones exteriores y desde luego que ante sus pares de la región ya se exhibió como lo que es. De hecho, le enviaron un mensaje diciéndole que no lo reconocen como líder.

Acostumbrado a que se le agachen en México, desde afuera le llegó al caudillo olmeca un revés para incrementarle la inflamación hepática, pues lo enfrenta a su real dimensión de ratonero y aldeano, sin estatura siquiera para su natal Tabasco. Ese es el presidentito que tenemos.

El caso no quedará ahí, insiste en acusar a Estados Unidos, como no tiene balatas en la boca, lo vuelve a culpar de sus tonterías y frustradas aspiraciones transexenales, dichos que ahí quedan y registran perfectamente desde la embajada que dirige Ken Salazar. 

Para los presidentes de América entendedores de las reglas del juego y las relaciones internacionales, les queda claro que juntarse con el profeta de la 4T no sólo es un peligro sino hasta desprestigio dado el papel de estadista que debe asumir un presidente de cualquier República.

Pero, además, pareciera que por la forma en que se candidateó al hoy ex subgobernador de Banxico Esquivel, era una salida luego de que el economista no se sujetó a pie juntillas a las órdenes de su “promotor” y su salida del banco central estaba “cantada”.

La diferencia entre Esquivel y el exsecretario de Hacienda Arturo Herrera Gutiérrez es que cuando por contradecir al macuspano siendo candidato a asumir el Banco de México, ya tenía su cártel internacional y en cualquier descuido, se fue al Banco Mundial, donde asumió la Dirección global de Gobierno. 

De hecho, ahí desarrolló parte de la carrera del hidalguense como economista en la cual cuenta con un doctorado de la Universidad de Nueva York. Fue un logro personal y desde ahí ha pedido cuentas a su exjefe, unas cuentas que no cuadran con la realidad del país.

Y precisamente del Fondo Monetario Internacional de donde salió el hoy titular del BID, Ilan Goldfajn, llegan malas noticas –más- ya que si bien el FMI aprobó el marco macroeconómico de México, donde mejoran las expectativas de crecimiento más de lo esperado, se insistió en alertar por la “falta de estado de derecho, el crimen y la corrupción”.

De hecho, en un análisis, el FMI pronostica que el PIB no crecerá más allá del 2.1 por ciento en el mediano plazo, la captación de impuestos se estancará y la deuda crecerá. Le preocupa al Fondo Monetario Internacional “la incertidumbre política, la erosión de la independencia y la calidad de las regulaciones”. El mismo entorno fue diagnosticado por la OCDE que adelanta un crecimiento de 1.6 para 2023.

O sea que los números reales no cuadran con el optimismo desbordado del ganso…

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