-Segunda y última parte-

Redacción MX Político.- “Hoy, México como país, es una de las potencias cinematográficas a nivel mundial. La gente aún no dimensiona lo fenomenal que es tener a tres monstruos que ganan un Oscar detrás del otro: Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. Cada vez que es la entrega del Oscar, hay un mexicano por lo menos y lo mismo pasa en los Festivales de Cine en todo el mundo. ¡En México, somos unos chingones haciendo películas!! Sería un terrible error que el presidente López Obrador desapareciera los estímulos fiscales a la producción cinematográfica nacional –EFICINE-, porque de otra manera, no se podría seguir filmando películas en nuestro país”, dijo el director y productor cinematográfico Eduardo Arroyuelo, en esta segunda y última parte de la entrevista exclusiva que concedió a ÍNDICE POLÍTICO.

Con un profundo conocimiento acerca de la problemática del cine nacional, reitera que el cine mexicano es admirado y respetado a nivel mundial, como un cine de gran calidad y contenido. Al cuestionarle acerca de la temática que aborda en El Efecto Mandela, su primera película como director y productor, señala en ese sentido, que es muy importante saber que el impacto de las historias, es un reflejo auténtico de la sociedad misma. Casi todas las ciudades del mundo se parecen, ya sea Londres, Los Ángeles o Nueva York, en todos lados hay porquerías y todo depende de la óptica de los directores de cine.

Comprometido en exceso con su actividad cinematográfica, Eduardo Arroyuelo es una biblioteca ambulante en cuanto al séptimo arte se refiere, transpira cine, por sus venas corren miles de películas en lugar de sangre. Para él, lo formalismos son cosa del pasado. A sus 48 años de edad, da la apariencia de ser un mozalbete de 16 años por sus repentinas actitudes de humor, sin embargo, es un auténtico profesional y un soñador. Amable en su trato, sencillo, culto, educado, aunque de repente se le salen unas palabrotas propias de nuestro folclor urbano.

-¿De regreso a México…oh, de vuelta a la triste realidad?

-Uff. El inevitable choque entre Nueva York y Televisa. No me quedó otra que empezar hacer cine conceptual en México con algunos amigos, como Esteban Brugueman e Iñaqui Bonillas.

-¿De dónde sacabas dinero para producir?

-Entre todos, hacíamos un poco cine de arte, pero resulta que, al mismo tiempo, sacan a la luz pública la telenovela “Todo por Amor”, producida por Argos y dirigida por Epigmenio Ibarra, que se puede decir, fue la que me puso en el mapa fílmico nacional.

-No hay mal que por bien no venga…

-Tienes toda la razón. A partir de ahí, en la colonia Roma, empezamos hacer esto que llaman la “súper televisión”, arte conceptual en una casa que perteneció a Alejandro Jodorowsky.

-¿El retorno del mundo intelectual a la colonia Roma?

-¡Exacto!!, a finales de los 90´s, del trabajo que hacía en la tele, sacaba el fondeo para hacer obras de teatro experimental.

-¿Cuál fue tu primera obra teatral?

-Se llamó “Amor y Restos Humanos” y la montamos en el Foro Shakespeare…

-¿A lo mero macho, el público sabe apreciar el esfuerzo que se hace para montar una obra de teatro?

-Vaya, que pregunta tan espinosa me haces… No lo sé, pero la verdad, es que el público es tan basto y variado, que unos sí lo aprecian, pero otros no. Esa es la realidad. Es tan subjetivo ese criterio.

-¿Qué es lo que más procuras?

-Lo hago objetivamente para que exista una especie de factura funcional, objetiva y eficiente, para que arriba de eso, puedes colocar cualquier tipo de “fumada”.

-¿A qué tipo de “fumada” te refieres?

-Cuando digo “fumada”, es la parte con la que unos se identifican y otros no.

-¿Te las “truenas” para hacer una película?

-No, de por sí, soy un “loco con iniciativa”, tronármelas para hacer una película resultaría un soberano “viajesote” … Ja, ja, ja. Pero en el caso de la hechura de un proyecto, ya sea una obra de teatro, una pieza conceptual o una película, es lo que tú quieres que esté bien y puedas dormir tranquilo. Con estas personas comencé a trabajar una técnica llamada “meisner”, que aprendí en Londres, nos permitía combinar las artes escénicas con el cine.

-¿Es la técnica que aplicaste en tu película “El Efecto Mandela”?

-Es una técnica muy específica, porque de pronto, te da la impresión de ser muy global y todo mundo le entiende aquí, en China y en donde sea.

-¿El teatro que hiciste eran puros “refritos”?

-¡Vaya!! Mira Edmundo, en el teatro nunca fueron obras originales mías, simple y sencillamente porque yo no escribo teatro. Eso, es cosa de otro animal…

-…Disculpa que te interrumpa, ¿El teatro y el cine son encabezados por animales?

-Tanto los dramaturgos como los directores de cine, los dos somos animales. Unos son unos perros y los otros somos avestruces. Te confieso que no tengo la mínima idea cómo se escribe el teatro.

-Vamos, hacías el papel de empresario comprando obras de teatro muy bien escritas…

-Exacto, era comprar obras muy bien escritas que daban lo necesario para poderse “tropicalizar” muy bien en México, es decir, sin que ello signifique una simple traducción. Pero siempre, estaba auspiciado por mi trabajo en la televisión.

-Justo al momento de tomar un poco de agua le pregunto ¿Eduardo Arroyuelo se considera un moderno Alejandro Jodorowsky?

-Sorprendido por la pregunta, empieza a toser. “Vaya con tus preguntas, hiciste que el agua se me fuera por otro camino. No sé si tenga el talento del gigante que acabas de mencionar…”

-Bueno, entonces dime, para que sí tienes talento y para que no…

-¡Uta…!! Dicen que el talento es la facilidad con la que haces las cosas. Mi querido inquisidor. Te puedo separar por departamentos, para que sí y para que no tengo talento. Se me facilita muchísimo dirigir y actuar. Pero a lo mero macho, como tú dices, es un infierno escribir. Escribir bien, es sumamente laborioso y me toma muchos años y no tengo esa facilidad. Lo mismo me pasa con la producción, es algo que me cuesta mucho trabajo…

-¿Por qué lo haces si sabes que no das el ancho…?

-Hum… ¿Que te digo…?, lo hago porque no me queda otra que producirlas, de lo contrario, nadie lo va hacer, pero no es algo que se me facilite.

-¿Acaso crees no tener cabida dentro de la sociedad con tus ideas “locochonas”?

-Puede ser. Jodorowsky funcionó perfectamente bien en su momento. Ahora y tal vez, resulte un tanto desestructurado hacer una película…

-¿Quieres decir, un tanto desfasado..?

-Uff, me traes asoleado. Puede ser, pero con nuestras películas estamos justamente experimentando.

-¿A estas alturas de la modernidad, millones de pesos para experimentar?

-Gracias a los streamings, nos están dando buenas pistas de cómo está siendo recibida una película tan “suigéneris” y tan peculiar, aparte, tiene una construcción de cine comercial. Pero arriba, tiene una manera de narrar muy diferente.

-¿Producir una película de este tipo, hoy en día, es convertirse en un “kamikaze”?

-Armando Herrera, Productor de la película “El Efecto Mandela”, nos pide ser él quien responda la pregunta: “La historia es que nos presenta un amigo en común de la infancia de Eduardo, cuando yo tenía 25 años, me pide le echara la mano para administrarle unos recursos que iba a recibir, porque Arroyuelo, no entendía mucho la parte financiera. Total, le dije que con mucho gusto”

-¿Para un hombre de las finanzas, le resulta complicado estirar los dineros que se habrán de utilizar en la filmación de una película con todo lo que ello implica?

-Después de algunos años que lo asesoré en la administración de sus recursos, Arroyuelo, me busca nuevamente para ofrecerme un negocio y me invita a desayunar.

-¿Ya sabías algo de su proyecto cinematográfico?

-No, para nada. Evidentemente, me hice la misma pregunta ¿Para qué me está buscando? Yo sabía que era actor. Total, durante la sobremesa del desayuno, me dice que existían los famosos incentivos fiscales, que llevaba bastante tiempo escribiendo y tenía un contenido bastante interesante en cuanto a guiones se refería, pero que lo que le hacía falta, era contar con relaciones para poder bajar recursos de empresas y destinarlos a este tipo de proyectos.

-¿Con 30 años en el mundo de las finanzas, sabías de la existencia de los estímulos fiscales?

-No, no sabía nada de eso, me lo explicó detalladamente a la perfección, lo que me permitió entenderlo fácilmente. Por cierto, en ese momento, la mayor de mis hijas, acababa de irse a Canadá para estudiar actuación. Arroyuelo me pone muy en claro que lo que yo tenía que hacer, era conseguir recursos de grandes empresas para fondear este tipo de proyectos.

-¿Una difícil tarea que cumplir?

-Al contrario, se me hizo algo muy sencillo y así fue como empezamos…

-¿Armando Herrera, el moderno “Rey Midas” del que tanto necesitaba Arroyuelo?

-Ja, ja, ja, bueno fuera. La verdad es que no. La realidad de las cosas, es que nos costó muchísimo trabajo soportar infinidad de rechazos para lograr hacer la película “El Efecto Mandela”.

-¿“El Efecto Mandela, fue algo así como un embarazo de alto riesgo?

-Sin duda alguna, al final, lo que nos terminó sucediendo, fue que solamente conocían los antecedentes de Arroyuelo como actor, pero ignoraban por completo los estudios de dirección que había realizado en nueva York. Cuando presentábamos los expedientes a las instancias gubernamentales, solamente tomaban en cuenta su experiencia como actor, lo que nos obligó producir de una manera diferente…

-¿Y los resultados…?

-Ahí están en la pantalla gigante para que la gente los pueda ver. Terminamos generando un modelo y asociamos a todos los participantes, evidentemente, de la mano de alguien que sí sabe de todo esto.

-¿De dónde obtuvieron recursos, porque hacer una película no es hacer enchiladas…?

-Que buena pregunta, pero déjame dividirla en dos partes: La primera, es que cuando me buscaron para poder bajar los recursos o incentivos fiscales, para mí, era bastante sencillo porque bastaba solamente una llamada telefónica…

-¿Zapatero a tus zapatos?

-No lo pensé ni un solo minuto, de inmediato, fui con dueños de empresas públicas, gracias a la cercanía que conservo con ellos y la total confianza en el aspecto financiero.

-¿No pusieron objeción alguna en una película que aborda un tema tan escabroso, como es el abuso sexual a menores?

-“El Efecto Mandela”, en lo particular, no se generó así. No obstante que ya contábamos con las cartas compromisos de los actores y de la otra productora con la que íbamos a coproducir, así como la musicalización de la película. Total, que llegamos con carpetas muy sólidas al EFICINE (Estímulos Fiscales a Proyectos de Inversión en la Producción Cinematográfica Nacional), pero insisto, desconozco cuál haya sido el motivo por el cual, nunca eligieron nuestros proyectos y me dí a la tarea de generar este otro esquema financiero, nos sorprendimos porque hicimos mucho con muy poco.

-¿EFICINE, un verdadero elefante blanco o solamente al servicio de los “cuates”?

-Vaya, que pregunta. Lo que sí te puedo responder, es que nosotros debimos haber iniciado de manera completamente diferente y con el apoyo de EFICINE, pero nos ignoraron por completo.

-¿Debo entender que EFICINE solo financia películas sin ninguna importancia?

-El Efecto Mandela, se hizo con recursos particulares y muy limitados, pero con gente totalmente comprometida. Regresando un poco a tu pregunta del Rey Midas, todas esas trabas que nos pusieron en el camino, fueron las que determinaron cómo íbamos acabar produciendo y de una manera muy suigéneris.

-¿En algún momento estuvieron a punto de tirar la toalla?

–Como si estuviéramos en el salón de clases, Eduardo Arroyuelo levanta la mano pidiendo la palabra y responde: “Mira Edmundo, te voy a decir el por qué, jamás hemos pensado tirar la toalla, tanto en este proyecto como en ninguno de los que vendrán después. Todos nuestros proyectos tienen algo que nosotros le llamamos “La Medicina”.

-¿Qué es “La Medicina”?

-Es un mensaje social ético, moral y de atención urgente…

-¿…Para decirlo de manera un poco más claro, tus películas son una simple cuchara con la que dosificas esa medicina…?

-¡Eso es!! Me gusta mucho tu astucia. La cuchara de azúcar como dices, es el entretenimiento, para que te sientes en tu butaca durante dos horas y pongas atención porque te voy a decir algo muy importante.

-¿Una manera de seducir al espectador para que al final de la película… ¡Zaz!!

-Exacto, es comunicarle un tema tan delicado, pero lo que buscamos, es que sienta en carne propia una delicada situación como la que abordamos en El Efecto Mandela, pero no solo eso, sino que la asimile y reflexione en busca de una solución.

-¿Ese es el motor o la columna vertebral de tu productora cinematográfica?

-Más que entrevista, me siento sentado frente a ti en un tablero de ajedrez.

-¿Tienes miedo a un jaque mate?

-No, porque en una entrevista no hay un ganador ni mucho menos un derrotado. A decir verdad, me tienes sorprendido por la habilidad con la que llevas la entrevista desde el inicio.

-Volviendo a tu película, ¿Cuál es la cereza del pastel?

-El núcleo o la cereza del pastel como le llamas, si nosotros no vamos hacer películas para tratar de mejorar el mundo, por supuesto que no las vamos hacer.

-¿Así de claro?

-Es que no tiene ningún sentido. En esta empresa, llevamos casi siete años haciendo la película. Siete años en que hemos estado cuidando paso a paso el proceso y contenido. Más nos vale que valga la pena. Sabíamos perfectamente que en el camino encontraríamos todo tipo de dificultades.

-¿Haber tratado de buscar los incentivos fiscales de EFICINE, un esfuerzo estéril?

-Fue quizás, una enorme pérdida de tiempo, pero si lo vemos desde otro punto de vista, nos sirvió porque aprendimos cosas.

-¿Qué es lo que más te ha servido del modelo de producción que implementaste?

-Lo que aprendimos con este modelo de producción, resulta muy interesante, pero también, no muy replicable porque necesitas tener los contactos, las relaciones públicas, la confianza, la credibilidad, etcétera. Si en lugar de pedir 50 millones de pesos conseguíamos, antes que nada, un guion muy trabajado que es lo más importante.

-Un buen guion es el alma de una película…

-Indiscutiblemente, el 99 por ciento del valor de una buena película, descansa en el guion y el otro uno por ciento, lo haces hasta con la cámara de un celular.

-¿Al cine de la nueva era digital le conviene experimentar?

-Una vez que contamos con ese guion, ya sabemos con cuánto podemos comenzar y con ése capital semilla, empiezas a producir y te das a la tarea y a la venta de acciones de la película, en donde no existen empleados, porque todos somos dueños de la misma y con la misma responsabilidad.

-¿A lo mero macho, todos tendrán la misma responsabilidad?

-¡Uff!! Claro, la aportación puede ser en especie, ya sea a través de trabajos y objetos.

-¿Y qué pasa cuando careces de ello?

-Si de plano no tienes ninguno de los dos, puedes comprar acciones con dinero ¿Qué es lo que sucede? A una película, le estas quitando el 90 por ciento de riesgo al capital y lo haces viable. Haces la película que quieres filmar y sin crear ningún tipo de compromiso a las empresas ni a las marcas o al mismo gobierno. El Efecto Mandela, es la película que queríamos hacer tal cual.

-¿Ninguno de los socios intervino en el contenido?

-Uno de mis socios me dijo que una de las escenas estaba muy fuerte, le dije que, si quería, le podía regresara su aportación, pero de ninguna manera, iba a permitir que alterara el contenido de la misma.

-¿Qué demonios tienen las películas de González Iñárritu o de Guillermo del Toro que no tengan las que hace Eduardo Arroyuelo?

-¡Carajo, que pregunta!! –Se queda pensativo, suspira profundamente una y otra vez. Me observa detenidamente y responde-: “¿Qué tienen las películas de González Iñárritu o Del Toro que no tengan las mías? Bueno, nosotros comenzamos a partir de muchísimas carencias y las teníamos que resolver de una manera muy ingeniosa, y ellos, no tienen ese problema que se vuelve un recurso al mismo tiempo”

-¿Tus películas están llenas de gliches o pixeleadas?

-Lo que más nos preocupa, es que la narrativa esté integrada a la historia, porque es lo que se vuelve súper importante al final. Fue un recurso al que tuve que recurrir narrativamente porque no teníamos dinero para efectos especiales.

-¿Con el respeto que me mereces, consideras que El Efecto Mandela sea una aportación a la cinematografía mundial?

-Uff, mira Edmundo, mandamos la película a Estados Unidos a un determinado distribuidor y tuve que enviar una carta explicando que “los errores técnicos” de la película, eran a propósito porque son parte de la narrativa y te llevan al final. Me haces una pregunta muy importante porque eso no hubiera surgido si no es por la falta de dinero para pagar efectos especiales, y esa misma resiliencia, es la que nos obliga encontrar alternativas para contar la historia.

-¿Cuál es el terror común de los productores?

-Pues esos “errores técnicos”, a nosotros nos funcionó de maravilla.

-¿Cuál es el verdadero papel de los Estudios Churubusco en coproducción?

-Cuando la vieron, nos dijeron que estaba muy bien y nos sugirieron que Los Estudios Churubusco la terminarían con una mezcla sonora de la mejor calidad para que pudiera ser proyectada en las salas con 5.1.

-¿Por qué no se ha estrenado comercialmente?

-Esa, es una pregunta muy interesante y te la agradezco. El Efecto Mandela, puede ser estrenada mañana mismo en cualesquiera de las salas de la Cineteca Nacional, en Cinemex, Cinépolis o cualquiera que nos abran las puertas.

-¿Y por qué no se ha hecho?

-Ese “rechazo”, lo utilizamos como una prueba para seguir luchando.

-¿Ha sido por la falta de actores de primer nivel o considerados como “gigantes”?

-El tema de los actores, es algo sumamente importante. Tenemos a un par de “Titanes” (Roberto y Eduardo), dos actores de toda la vida que han participado en los Festivales de Cannes. Los demás actores, son un cultivo de talentos jóvenes.

-La gente se cansa de ver lo mismo en el cine, en la televisión y hasta en los teatros…

-Tienes mucha razón. Lo más interesante de esta producción, radica en que se fueron agregando personas y comprando puntos en locaciones, en foros, equipos y fue adquiriendo enormes valores de producción.

-¿Por qué “El Efecto Mandela?

-La obra original se llama El Corazón Normal, pero llevaba varios actores con el tema gay, y, a decir verdad, la gente está harta de rayar en el tema. Es cierto que ha habido una gran apertura en cuanto a la diversidad sexual se refiere, pero volver hacer lo mismo, la verdad, es que aburre y ya no quise hacerlo. Mi queridísimo amigo Horacio Villalobos me manda la obra de teatro y cuando acabo de leer el libreto, materialmente estaba bañado en lágrimas porque inmediatamente pensé en la generación de mi hija…

-¿Decidiste hacer la película para prevenirlos de sufrir algo tan aterrador…?

-Correcto!! Vamos, es un aullido de alerta y una denuncia de algo que sucedió y que, como sociedad, no debemos permitir.

-¿Un capricho de un director de cine?

-No es eso, ni tampoco es lo que yo quiera. Es lo que necesita el planeta para seguir conviviendo de una manera más afable.

-¿Si no tuvieras una hija, no la hubieras hecho?

-El abuso sexual de los niños es algo aterrador y mira, le doy gracias a Dios que me permita tener una hija, insisto, lo hago en gran parte por ella y por su generación.

-¿Existe un miedo social de conocer la verdad o tratamos de tapar el sol con un dedo?

-Armando, por favor responde tú la pegunta le dice Eduardo Arroyuelo a su socio. –Con gusto, el director de Finanzas me dice-: “No sé si la generalidad de las personas, pero justo, eso es lo que nosotros no queremos hacer”.

-¿Tu casa productora solamente se dedicará hacer películas de denuncia?

-Nuestro cometido es abordar temas de vital importancia y crear conciencia en las personas de lo que está sucediendo, porque muchas de las veces, la gente cree que, eso, jamás les llegará a suceder a ellos. Queremos que la gente entienda que no se trata de una cuestión fortuita, sino algo tan real de la sociedad, pero si no empezamos a generar conciencia, difícilmente la gente va a entender.

-¿Al ver tu película, es como si la gente fuera al médico y saliera con su receta?

-¡Exacto!! –responde Eduardo Arroyuelo al retomar la entrevista- “Algo que es bien importante, son estas temáticas que estaremos abordando…

-¿Existe la posibilidad que reciban censura por parte de las autoridades correspondientes?

-Esperamos que eso no suceda porque el impacto de los temas, creo que tiene que ver más con el mundo contemporáneo…

-¿…Acaso el cine tiene fronteras?

-Por supuesto que no. Eduardo Arroyuelo no cree en las fronteras. “El Efecto Mandela” se desarrolla en una ciudad de nombre Megalópolis y ubicada en cualquier parte del mundo. El lenguaje que utilizan es en inglés, letreros en español…

-¿El cine es exclusivo de los americanos, de los ingleses o franceses?

-Eso, sería una estupidez. El cine es como la literatura… ¡Es universal!! De hecho, “El Efecto Mandela” no es una película mexicana sino una película globalizada. Una coproducción México/Estados Unidos/España, con una temática universal. Cualquier persona que la vea en China, en Japón, en estados Unidos, en Argentina o en Canadá la va entender perfectamente porque son cosas que nos pasan a todos y no solamente a los mexicanos.

-¿Cuál será la reacción de la gente cuando la vea, saldrá vomitando del cine?

-Vaya, que pregunta tan fuerte. En ese sentido, creo que es muy importante saber que el impacto de las historias, es un reflejo auténtico de la sociedad misma. Casi todas las ciudades del mundo se parecen. Cuando viví en Londres, en Los Ángeles, en Nueva York, en Moscú, vamos, en todos lados hay porquerías. Todo depende de la óptica de los directores de cine.

-¿Se requiere de un exagerado pudor para expresar en la pantalla grande temas como el que toca El Efecto Mandela?

-¡Por favor!!, el público no es tonto. El cine mexicano es admirado y respetado a nivel mundial, como un cine de gran calidad y contenido.

-¿Cuál será el futuro del cine mexicano?

-Es una pregunta de mucho valor. Deseo de todo corazón que nuestra industria del cine se saneara un poco más…

-¿En dónde radica la corrupción del cine mexicano…?

-El problema del cine mexicano sigue estando en los guiones, y eso, lo va a llevar un poco a la humildad.

-¿A los guionistas les hace falta cultura?

-No precisamente. Quiero contarte que tanto Armando como tu servidor, tomamos muchos talleres de guiones, eso es lo único que no hay en México: guionistas.

-A lo mero macho ¿Cuál es la principal crisis del cine mexicano…?

-En que los guiones no están realmente trabajados con la tecnología. El guion es una nueva tecnología narrativa con la que se está trabajando actualmente en Francia, Estados Unidos o Inglaterra. Ayer tuve la oportunidad de leer un guion argentino y venía muy actualizado.

-¿Es cómodo echarle la culpa al guion ante la falta de creatividad de directores?

-¡Qué duro eres…!!

-No te estoy agrediendo, al contrario, te lo pregunto con el respeto que me mereces…

-Sí, es lo más fácil echarle la culpa al guion, pensando que sabes lo que no sabes. Nuestras películas pueden o no gustar, pero están perfectamente bien estructuradas. Eso es lo que le está faltando a toda la industria cinematográfica nacional.

-¿Fue mejor el cine de la llamada época de oro?

-¡No!! Hoy en día, contamos con extraordinarios fotógrafos, productores y directores que hacen maravillas, actrices y actores muy preparados.

-¿En México se produce un cine de alta calidad?

-Por supuesto que sí. El problema está en que empiezas a ver la película y a los 15 minutos te da güeva, te aburre porque no mantienen una disciplina al escribir los guiones y porque no están queriendo reconocer una manera muy estricta de cómo se escriben las cosas.

-¿Están matando a la gallina de los huevos de oro?

-Más que la gallina de los huevos de oro, están sepultando una mina de oro. Mi deseo, es que exista un mayor interés y responsabilidad por la narrativa.

-¿Cuándo diriges una película, tu meta principal es llegar a participar por el Oscar?

-¡No hombre…!! Eduardo Arroyuelo escribe las películas que le gustaría ver en el cine como espectador, tal cual.

-¿Una variedad de criterios que ni fu ni fa…?

-Ahorita, los criterios son muy algorítmicos, vienen desde la televisión y es lo que la gente quiere ver.

-¿Sin que te ofendas, no será que estás utilizando una fórmula de los años 80s?

-En el cine de los 80s, la gente tenía la libertad de escribir lo que se le pegara la gana y a partir de eso, es como se filmaban las películas, a unos les gustaba, pero a otros no y técnicamente muy bien construidas.

-¿Como simple espectador, pagarías un boleto para ir a ver la película El Efecto Mandela?

-Por supuesto que sí. Es una película que está diseñada para que la vayas a ver dos o tres veces y hasta se convierte en un diálogo con el público

-¿Plan con maña?

-Claro que sí, plan con maña total. Es una película que cuando la vuelves a ver, descubres más cosas…

-¿De dónde sacas esa influencia?

-Órale… ¿De dónde la saco? Uff, nada más ni nada menos que del cine infantil. Si ves las películas de Ego o las de Shrek o cualquiera otra de este tipo, están diseñadas para que las veas varias veces.

-¿Hacer películas para niños, hay que “bajarse o subirse” a su nivel?

-Wooow, que buena pregunta. El cine infantil, quiérase o no, es una escuela para aprender a escribir guiones.

-¿Cuántos reconocimientos ha recibido El Efecto Mandela?

-Hasta ahorita, ha recibido siete premios y sigue participando en otros dos certámenes de cine.

-¿Qué demonios necesitas para estrenar El Efecto Mandela en México?

-Que se den las condiciones…

-¿Es el “patito feo” de Cinemex, Cinépolis o de la misma Cineteca Nacional?

-Ojalá fuera el “patito feo”, me encanta tu connotación…

-¿No es un poco de modestia estúpida de tu parte?

-Mira Edmundo, no sé si tengas algo de sicólogo, pero quiero decirte que los nuevos proyectos siempre, pero siempre, están condicionados. Tocaste un tema muy importante. Como director de la película, la puedo enviar a cien festivales, pero resulta que cada año se transforman en temáticos, inclusive, el mismo Oscar es temático y hasta condicionado.

-¿Por qué no “cacaraquean” el huevo?

-Armando Herrera pide ser quien responda la pregunta. “No es que no queramos cacaraquear el huevo, lo que ha sucedido, es que la hemos tenido que llevar por etapas” …

-…¿Debo entender que hay gavilanes dentro del gallinero?

-Cuando vas a una productora normal y convencional, abres una puerta y te topas con 60 gentes. El proyecto El Efecto Mandela, lo hicimos 200 personas, pero resulta que la productora la integramos solamente 2 personas. Claro que vamos a “cacaraquear” el huevo y estamos seguros que será un éxito por el tema que abordamos.

-‘El Efecto Mandela”, una película dirigida a las víctimas del tema que aborda?

-No, al contrario. Está pensada para que reflexionen los victimarios que destruyen la vida de las víctimas para siempre. El Efecto Mandela es una cocción a fuego lento de la historia.

-¿De qué demonios vive un director de cine cuando su película ni siquiera se ha estrenado?

-Edmundo, recuerda que esta, es una forma muy experimental de filmar y en este caso, el plan es que, hasta hagamos la segunda película es cuando podamos vivir de la primera. Y cuando hagamos la tercera, pues vivamos de la primera y de la segunda, y así consecutivamente.

-¿A qué Eduardo Arroyuelo prefieres: ¿El empresario, El actor, El director o el papá?

-Qué bonita pregunta. Si me das a escoger… ¡por supuesto que prefiero al papá!! Pero al papá yogui que medita.

-¿…A cuál Eduardo Arroyuelo detestas?

-Órale… El Eduardo Arroyuelo que más me caga, es el productor, porque muchas de las veces, se transforma en arrogante y hasta déspota, de ello, mis socios te pueden dar santo y seña de mis malos momentos. De repente, emergen versiones de uno que a nadie le gustan, pero no hay de otra.

-¿A lo mero macho, cómo le hacen para sobrevivir?

-Pues no nos queda otra que dar consultorías, checar guiones y de los servicios que brinda la productora, se cobra por horas de servicio, evidentemente, hemos aprendido mucho del cómo hacer películas, pero todo lo que hemos aprendido tiene un valor y lo vendemos para poder sobrevivir.

-¿Hacia dónde van mientras la película se pueda comercializar y rinda frutos?

-La verdad, no queremos vivir de hacer películas…

-¿Cuánto cuesta hacer una película?

-Dos millones de dólares, pero recuerda que nosotros tenemos un esquema financiero muy peculiar, es decir, no utilizamos dinero en efectivo sino una aportación accionaria de cada participante.

-¿Pudieron haberse comido todo el pastel?

-Jamás traicionaríamos la confianza de nuestros socios, es decir, hacer un proyecto de estas dimensiones, si no tienes el capital suficiente, vas a requerir necesariamente el apoyo financiero.

-¿Debería existir nuevamente el Banco Cinematográfico de los tiempos de Luis Echeverría?

-Ja, ja, ja, en esos tiempos apenas habíamos nacido y por lo mismo, no lo conocimos ni siquiera sabíamos de su existencia, mucho menos, sabíamos cómo operaba.

-¿El Instituto Mexicano de Cinematografía es un elefante blanco?

-Vaya pregunta. Con eso de que ahora, con la Cuarta Transformación desaparecieron los fideicomisos y hasta cambiaron de nombre, no sabemos bien cómo funciona porque ni siquiera lo utilizamos, tengo entendido que son inversionistas en las películas y eso está muy bien.

-¿EFICINE cumple con su cometido?

-Lo único que te puedo decir, es que los incentivos fiscales de EFICINE son una maravilla para el futuro del cine mexicano y mil veces para mejor que para mal. Aunque tenga sus mañanas. Cualquier cosa que digas, se están produciendo más de cien películas, de las cuales, quizás, cien sean terribles o de pésima calidad.

-¿Echando a perder se aprende?

-Esa es una, pero aquí, hay algo muy importante. Aunque muchos apuestan de que el cine mexicano es muy malo…

-¿Es una belleza producir más de cien películas como si fueran tortillas?

-La belleza de producir más de 120 películas, es que hay de todo. Están donde salen puros encuerados, también están las de los indígenas y las de Omar Chaparro.

-¿Entonces, por qué se dice que el cine mexicano es malo?

-Dices que es malo porque no encuentras las que, tú, quieres ver. Pero te apuesto que, dentro de esas 120 películas, hay unas muy buenas que te pueden gustar.

-¿El sol sale para todos?

-Exactamente mi queridísimo preguntón. Eso es lo que realmente genera una industria. Recordemos que antes de que existieran los incentivos fiscales, solamente se filmaban dos o tres películas al año, y la verdad, dejaban mucho que desear.

-¿A lo mero macho, México es considerado como una potencia fílmica a nivel mundial?

-Hoy México, como país, es una de las potencias cinematográficas a nivel mundial. La gente aún no dimensiona lo fenomenal que es tener a tres monstruos que ganan un Oscar detrás del otro, Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. Cada vez que es la entrega del Oscar, hay un mexicano por lo menos y lo mismo pasa con los Festivales de Cine en todo el mundo. En México somos chingones haciendo películas.

-¿Cuáles son las potencias cinematográficas con las que México se enfrenta?

-Las potencias cinematográficas son Estados Unidos, Corea y México. Curiosamente, la selección mexicana de futbol jamás ha ganado un Mundial en toda su historia, pero en el cine, México ha demostrado ser un chingón

-El Efecto Mandela aún no se estrena y ya tiene 7 premios internacionales ¿Nadie es Profeta en su Tierra?

-Estamos muy sorprendidos porque en Londres, Berlín, Canadá, Roma y Estados Unidos, le entregaron premios…

-¿Aquí cabe la humildad?

-No, por supuesto que no queremos ser humildes, pero si esto hubiera sucedido hace veinte años… ¡no manches!!, seríamos los más chingones de México. Hoy en día, estamos como la caca del perico que ni apesta ni huele… y eso ya es muy normal.

-¿Te embarga un espíritu de conformismo al saber que ya tienen 7 premios?

-¡Ni madres!!, al contrario, tenemos que echarle muchas más ganas. Eduardo Arroyuelo no es un mediocre conformista. Siempre se pueden mejorar las cosas.

-Conozco a un joven estudiante de la UPEM Ecatepec, de nombre Gonzalo Alejandro Benítez Martínez, con su celular, ha hecho videos de calidad y contenido sorprendentes ¿Las nuevas generaciones representan un acicate para la cinematografía nacional?

-La tecnología más importante radica en los guiones. Seguramente, este muchachito se actualizó. Los celulares tienen cámaras de gran calidad y puedes filmar lo que quieras. Quiero decirte que gran parte de El Efecto Mandela está filmada con celulares 4K, te ofrecen una resolución de muchísima mayor calidad que la de 35 milímetros. Dame el número de contacto de este joven Gonzalo y será un honor que colabore con nosotros

-¿Has tenido problemas para que Cinemex como Cinépolis se interesen para la exhibición de la película “El Efecto Mandela”?

-La verdad es que hemos recibido mucho apoyo desde el inicio, de hecho, los primeros streamings de la película, los hicimos en Cinemex. Abrazaron el proyecto porque entendieron el grado de compromiso que teníamos dentro de la productora, así como un buen término del proyecto y que ha valido la pena.

-Eduardo, te agradezco mucho tu tiempo y disposición, deseas agregar algo más?

-Al contrario. Estoy sorprendido por tu capacidad y profesionalismo, Eres un periodista muy inteligente y un gran entrevistador que se mete hasta la cocina. Te felicito y mi admiración.

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