Redacción MXPolítico.- Lo malo de todo lo que dice el mesías tropical en el extranjero, es que lo hace con la representación de todos los habitantes de este país, no como líder de una fracción política y vocero de sus propios intereses. Y ni modo, el ridículo que haga ante el Consejo de Seguridad de la ONU, nos va a salpicar a los 130 millones de mexicanos, no sólo a los 30 que votaron por él.

Porque cuando suba a la tribuna de Nueva York, lo hará como presidente de México y no cómo profeta de la 4T o líder de Morena y sus rémoras. Pero también estará marcado como el dirigente de un país colocado en el “top” 10 de los más corruptos.

Y no sólo lo dice el World Justice Project, a quien el caudillo no desmintió en sus apreciaciones, sólo dijo que “exageraba”. Al colocarnos entre los más bajos en materia de cumplimiento regulatorio (opacidad en el gasto y asignación de contratos) cumplimiento de derechos fundamentales (se encarcela y condena por dichos y revanchas políticas) y en justicia criminal, estamos en la calle con eso de abrazos, no balazos y las masacres que ya suman más de 100 mil asesinatos, y comunidades sojuzgadas por el crimen.

Claro, no son sólo las evaluaciones internacionales sobre la gestión de la 4T sino los casos emblemáticos conocidos, desde los hermanos Pío y Martín, sus hijos millonarios “de la nada”, los contratos a parientes, el solape de funcionarios ladrones y enriquecidos “inexplicablemente” la impunidad con que cubre el Ganso a todos los suyos, incluyendo a los funcionarios ladrones cuyas denuncias yacen en el archivo muerto de la Secretaría de la Función Pública y algunas en la UIF.

Nadie niega que en otros tiempos existió corrupción, la denunciamos en su momento en este espacio a lo largo de años, pero al menos no iban los presidentes a rasgarse las vestiduras a hablar de corrupción de otros cuando la del país estaba rampante, y no era tan visible y cotidiana como la de hoy.

Pareciera que, en su mesianismo, el macuspano quiere alzarse como caudillo moral de la humanidad, en vez manifestarse como un líder del desarrollo, del freno a la destrucción del planeta o al menos como paladín de la justicia social, derechos humanos, la aplicación d la ley.

No él quiere hacer una campaña como la que hizo en México; irá con dedo flamígero a acusar a otros, a quien sea de un mal que en su administración encontró el mejor caldo de cultivo: la corrupción que le salpica y enlodó el plumaje al ganso.

Peor cuando en su propio país, si bien tiene como presidente 60 por ciento de aprobación en encuestas donde a nadie se le pregunta (a mí ni mis conocidos) en su combate a la corrupción sólo alcanza el 37 por ciento favorable y el 49 por ciento en contra. Es decir, pretende ser profeta en tierra ajena porque en la suya, la credibilidad va a la baja.

Tal vez por eso ordenó encarcelar al hijo de su compadre Emilio Lozoya Thalmann, Emilito en un reclusorio preventivo de baja seguridad, no como a los científicos que los quiere poner en Almoloya, en un intento fallido seguramente, por rescatar algo de la credibilidad que sólo le dan sus seguidores.

Por eso más allá de que el embajador y ex rector De la Fuente se pusiera simplemente de tapete a pesar de las acusaciones que su amo lanzó en su contra, debe atreverse (no lo hará por agachón) a aconsejar a quien como presidente de México estará en la ONU para que no haga el ridículo, se rían de él y de todos a quienes desafortunadamente nos representa.

Y que conste, no me refiero al reducido, paupérrimo y aldeano lenguaje del tlatoani de Tepetitán, sino al contenido de sus palabras. Al menos esperemos que quien le escriba el discurso lo haga con decoro y lo lea con todo y sus lagunas, que le expliquen qué significan las palabras, las entienda y no haga cara de ¿Qué dije?

Al fin y al cabo sus fallidas acusaciones de todos los días son conocidas, la comisura de muchos de los asistentes se estirarán al escuchar sus verborrea anticorrupción, que no incluirá revanchas como la de Rosario Robles, los atracos al presupuesto de sus familiares y protegidos, el gasto indiscriminado y opaco de “ahorros”, recuperaciones vía chantajes, rifas, ventas, de los latrocinios con cargo a la pandemia “anillo al dedo”, ni mucho menos a las observaciones de la ASF por decenas de miles de millones sólo de su primer año, 2019, ni las tranzas con Venezuela y Cuba.

Ni modo estaremos pendientes de lo que diga el machuchón de Palacio Nacional, no hay alternativa.

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