Redacción MXPolítico.-  Ante la huida y contracción histórica de inversión extranjera, donde se puede inscribir la venta de Banamex por parte de Citigroup, el panorama para el país se ensombrece aún más, pues hablamos ya de muchísimo dinero que convertido en dólares podría alcanzar una cifra cercana a los 100 mil millones de billetes verdes que en menos de tres años salen de nuestro sistema financiero.

Desde la cancelación del Aeropuerto Internacional de Texcoco, la fuga de capitales en inversión fija y especulativa, suman más de 35 mil millones de dólares, mientras la cancelación de proyectos abortaron el ingreso de cantidades similares durante el sexenio. Los proyectos en energía cancelados, son un ejemplo claro. 

Pero además, sin pedir prestado, la deuda pública se incrementó (con todo y que se fueron cerca de un billón de pesos en tres años) derivado del pago de indemnizaciones, liquidación de créditos y desde luego, devaluaciones. Aquí no entran las pérdidas de empresas que jugaban en bolsa.

Apenas el Inegi reportaba ayer la salida de 515 mil millones de pesos en los dos años anteriores, sólo en deuda, pero Banco de México tiene registro de inversiones fijas que se fueron por un monto mayor, incluyendo las Pymes que prefirieron buscar mejor suerte a otro lado, tanto nacionales como extranjeras, incluyendo un banco de inversión y cadenas de tiendas.

En todos los casos, los analistas plantean que los capitales idos desde aquella cancelación a causa de una supuesta corrupción que nunca fue probada, se deben a la “aversión al riesgo”, de las políticas públicas dictadas por el Ganso de Macuspana, diagnóstico que desde hace tiempo dio a conocer el Bank of America en su consulta entre los 100 principales inversionistas del mundo.

La estabilidad financiera de México, está prendida con alfileres, uno de ellos, llamado Banco de México, pero esa asidera podría soltarse en cuanto la desconocida e inexperta, pero fiel a ciegas al machuchón, Victoria Rodríguez, gravite en el consejo de esa institución como Gobernadora.

El caso es que en los últimos dos años no sólo se contrajo la tenencia de valores gubernamentales en poder de no residentes en México, sino que incluso se registró una salida neta de recursos. La tenencia de esos instrumentos en manos de extranjeros se ubicó en un billón 633 mil 447 millones de pesos, el nivel más bajo desde finales de febrero de 2013. Esto confirma la fuga de 514 mil 840 millones de pesos, más del 30 por ciento en ese cortísimo lapso, pues se trata de más de 25 mil millones de dólares.

Y así, en medio de lo que ya es una crisis financiera y económica, con niveles de inflación superiores al siete por ciento, que en algunos productos, bienes y servicios se expresa hasta del 14 por ciento, surge la venta de Banamex por parte de Citigroup, que según los expertos, está valuado en poco más de 44 mil millones de dólares. Pero además, lo enajenan con un reporte de ganancias histórico y que se ubica en poco más de 18 mil millones de pesos en 2021.

Recordemos que Citi adquirió Banamex en 2001 por cerca de 12 mil 447 millones de dólares de Roberto Hernández y socios entre quienes estaba Alfredo Harp Helú y la venta la autorizó el entonces secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz desde tres años antes.

Eso implica que ahora lo revenden cuatro veces más caro, tal vez por la inclusión de otros productos financieros, nuevas propiedades y desde luego, una gruesa cartera de clientes-consumidores y de ahorro.

En aquellos días, como ocurrió un poco más tarde con la venta de grupo Modelo, se consideró a los millones de la enajenación como ingreso de inversión. Ahora necesariamente se debe ver cómo se van del país 44 mil millones de dólares.

Pero más allá de la “trivialidad” de esas consideraciones o visiones, el caso es que inversiones muy importantes se van del país y en el corto plazo. Son señales que los mexicanos no debemos desestimar pues tampoco los inversionistas mexicanos se ven muy animados a jugársela, es más algunos de ellos ya expresaron su idea de “esperar mejores momentos”.

Lo cierto es que México dejó de ser un foco atractivo de inversión extranjera, incluso especulativa a pesar del incremento en las tasas, pero el hecho de que de manera tan abrupta se vayan, es que “algo” no les gustó y habrá que poner las barbas a remojar. ¿Qué vieron?

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