EL CASTILLO

Redacción MX Político.- La intempestiva salida del Doctor Muerte Hugo López Gatell del recinto de San Lázaro en donde se llevaba a cabo una “reunión secreta” entre legisladores y el encargado del renglón salud en nuestro país, tiene explicación al negarse el funcionario a rendir cuentas sobre cifras, sobre números que nunca les cuadran. Se sabía solicitarían conocer el número de vacunas aplicadas, la cantidad de inmunizantes adquiridos con cargo al erario y cuantas y cuales han sido donadas. Saber con exactitud el número de jóvenes a los cuales se les han aplicado los biológicos, además de enterarse sobre el trato a los menores a los cuales tuvo que proteger el Poder Judicial para lograr fuesen vacunados. No faltarían las interrogantes sobre el repunte de los últimos días y el tratamiento a la nueva cepa, así como los argumentos con los cuales sustentan los semáforos en verde y por qué han regresado los amarillos.

La información con respecto a la tercera aplicación de vacunas a los adultos mayores no se quedaría pendiente y menos aún conocer sobre la estrategia a seguir en esta aplicación para el resto de los ciudadanos. Un dato muy especial y en el cual serían puntillosos radica en la cantidad de inmunizantes “guardados”, los millones que dicen tener en reserva en momentos en los cuales en el resto del mundo están acelerando las aplicaciones. A sabiendas de tener esos datos considerados como de “seguridad nacional”, el costo y lo erogado en la compra de estos biológicos formaba parte del interrogatorio.

Como puede observarse la cita no era, desde ningún punto de vista, una fiesta para López Gatell y de ahí utilizara el conocido “pleito ratero” para salir huyendo. En respaldo para su acción dijo estar muy molesto por “ser grabado”, porque una diputada lo estaba filmando y el acuerdo era mantener un diálogo sin registro. Es obvio pensar mal y no solo del Doctor Muerte sino de quienes participaban en la reunión en la cual se trataría un tema relevante para los ciudadanos, el de la salud, el de su salud, el de vida o muerte. Los integrantes de los partidos de oposición de nueva cuenta hicieron gala de lo poco interesados que se encuentran de los renglones en donde las afectaciones hacia la población son letales.

Y, así, como están dispuestos a mantener reuniones secretas con López Gatell, guardan ominoso silencio cuando se trata del tema de seguridad, o de los secuestros, o de las extorsiones o de ejecuciones y enfrentamientos o de la militarización del país. Lo de hoy para todos es el tema electoral. Su comportamiento va acorde con lo visto en el Ejecutivo federal quien se mantiene en campaña preocupado por la ratificación y no por poner en marcha un ejercicio sano y de protección como lo es la revocación de mandato cuando, quien gobierna, deje de contar con la confianza ciudadana o hubiese realizado actos ilegales o abusos de poder, entre otros. Se agrega a lo anterior el próximo proceso de cambio en gobiernos y congresos en seis entidades y el tabasqueño sabe, está cierto, de ser el factor de triunfo.

Todo lo que tiene que ver con la congoja ciudadana de estos tiempos no cuenta para los dirigentes de los partidos políticos, ni para los de oposición y menos aún por los que ostentan el poder y están preocupados por mantenerlo y acrecentarlo. Se está haciendo práctica y costumbre se den la media vuelta para evitar cualquier cuestionamiento o para dar respuesta a problemáticas enraizadas o aquellas presentes a causa de malas decisiones y muchos yerros.

Al respecto existen ejemplos muy actuales. Uno de ellos es también lo sucedido dentro del CIDE y la posición adoptada por la directora de Conacyt quien condiciona discutir el pliego petitorio a no incluir la exigencia de renuncia de quien fue recientemente nombrado director de ese Centro. Cerró la puerta al diálogo, a llegar a acuerdos entre la comunidad de investigadores y aquí no fue la grabación el argumento sino el respaldo de mexicanos cuyo prestigio ha surgido de su práctica y experiencia en diversos renglones.

Así vamos con quienes nos han resultado más papistas que el propio Papa.

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