Redacción MX Político.- Resulta por demás increíble que un sujeto que se presume íntegro en todos sentido y que su objetivo político es la transparencia y la honestidad junto a la rendición de cuentas esté permanentemente rodeado por corruptos y presuntos delincuentes y nos haga creer que él no sabe nada.

Su plumaje, dice, no se mancha pero ante la opinión pública defiende lo indefendible y manipula, o eso intenta, con sarcasmos y falsas acusaciones las irregularidades. Cuando Jefe de Gobierno, sus más cercanos, su secretario particular y su secretario de finanzas, ambos fueron sorprendidos con manejos turbios de dinero.

René Bejarano llevándose hasta las ligas y Gustavo Ponce jugando fuertes cantidades en Las Vegas. Luego rescató a Marcelo Ebrard después de los linchamientos de Tláhuac y lo ha sobreprotegido al regreso de su autoexilio en Francia ante el temor de ser aprehendido por irregularidades en la Línea Doce del Metro, asunto que al tiempo lo volvió a estallar con el reciente colapso del transporte público en Tláhuac.

Dolores Padierna como delegada en la Cuauhtémoc sobrevivió a la tragedia del Lobombo al igual que Claudia Sheinbaum con el desplome del Colegio Rebsamen y el haber reservado información sobre la construcción de los segundos niveles del periférico.

Eva Cadena recibiendo en bolsas de papel dinero; Pío y Jesús (sus hermanos) manipulando billetes con David León a quien había propuesto para ser el zar anticorrupción en el área de medicamentos; Napoleón Gómez Urrutia quien escapó a Canada por una serie de acusaciones por defraudaciones millonarias en dólares; Manuel Bartlet y sus 880 millones de pesos en propiedades y su hijo Leon quien vendió a sobreprecio respiradores contra el coronavirus; Irma Eréndira y John Ackerman y su compra al contado de nueve inmuebles con el sueldo de investigadores universitarios; su prima Felipa con contratos millonarios en Pemex; Carlos Romero Deschamps a quien le permitió una jugosa pensión en PEMEX luego de hacer creer que dejaba de participar como trabajador petrolero y de quien se señala públicamente patrocinó los negocios empresariales de los hijo del presidente.

Por otra parte la protección a personajes como Florencia Serranía en la dirección del Metro; Lopez Gatell y la sombra de los muertos por coronavirus; Delfina Gómez, perdedora en el Estado de México; Rosario Piedra, inútil funcionaria de Derechos Humanos acusada de hostigamiento y mal trato a sus empleados; SanJuana Martinez y el terrible daño que ha hecho a Notimex; Félix Salgado Macedonio y su “ya chole” al escuchar la existencia de denuncias por abuso sexual, en fin, la lista es larga y los casos, todos, cargados de una cínica impunidad.

Ante todo esto, lejos de aplicar la ley, el mandatario recorre escondites propios de él. ya no se trata de un “compló” ahora son campañas sucias del neoliberalismo; no son delitos son “aportaciones”, no son ilícitos se trata de “tratos personales” y de refilón acusan de “corruptos” o “chayoteros” a quien da muestras públicas de los señalamientos.

He sostenido bajo los registros y comportamientos que se han generado durante casi tres años que este sexenio pasará a la historia como el más ineficiente y corrupto. Además dejará huella de las enormes quiebras económicas que dejará la austeridad republicana y las ocurrencias con proyectos faraónicos que no funcionarán.

Una de las áreas en donde hay verdadera preocupación es en Fonatur por la serie de torpezas e irregularidades que se están generando en el Tren Maya. AMLO persigue más a reporteros con información que a crimínales con metralletas.

El país lleva casi tres años en recesión, sólo puede presumir fuertes ingresos por remesas. Echar a andar nuevamente la infraestructura que AMLO ha mandado al diablo (las instituciones), recuperar la confianza de inversionistas, reacomodar los presupuestos que ha arrebatado a la ciencia, artes, investigación, educación y tecnología para destinarlos a estadios de béisbol, reorganizar a las fuerzas de seguridad pública, recomponer el diálogo e intercambio con el sector empresarial, recuperar el empleo, frenar la violencia, todo esto y más costará carísimo en tiempo, talento y recursos a todos los mexicanos.

El daño será superior, muy superior, a lo que AMLO hoy pueda acusar a los políticos y gobernantes pasados. Cada vez más se siente la presión de darse a conocer los vínculos del gobierno con el crimen organizado.

Lo promovido incluso por Silviano Aureoles no es asunto menor y tampoco lo es las constantes advertencias del gobierno de los Estados Unidos. Pero resulta, repito, increíble, que la danza de los millones y millones de pesos hayan tocado las puertas de la jefatura de gobierno del entonces DF y ahora de Palacio Nacional y el jefe mayor de siempre anticipe que no sepa nada y que todo es explicable en términos de encontrar juegos de palabras.

Por: Carlos Ramos Padilla
Conductor del programa Va En serio MexiquenseTV canal 34.2

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