EL CASTILLO

Redacción MX Político.- La palabra unidad parece ponerse de moda en las filas morenistas. Se refieren a ella buscando uniformidad, lo cual ha sido un objetivo permanente en las organizaciones políticas. Esto, se ve en el presente pero también se registra en el pasado, en el PRI, en el PAN, dentro del PRD y, al parecer, no se cansan de ser testigos de este fracaso. En el tricolor vivieron se le diera la espalda a mantener esa intención cuando, de golpe y porrazo surgió la corriente democratizadora, surgió la oposición real, fuerte, dentro de sus propias filas encabezada por tres personajes dispuestos a dar la cara y asumir los riesgos: Cárdenas, Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. La conformación de otro partido mantuvo la idea de buscar, a través de los llamados a la unidad, a seguir sin chistar el rumbo marcado y obviamente terminaron en el fracaso, se desdibujaron y los perredistas perdieron la oportunidad de mantenerse, por lo menos, como la segunda fuerza política nacional, independientemente de negárseles, vía el voto, la ocupación de las decenas de curules conseguidas durante un reñido proceso electoral.

De las filas perredistas salió la clientela de Morena, la organización creada por quien fuera el dirigente nacional de los del Sol Azteca, o sea de nuevo la oposición surgió de las mismas estructuras. Inútil resultó hablar de diálogo, de acuerdos, de unidad. Ahora, el escenario se presenta igual al mantener esa intentona de uniformidad y obediencia a lo determinado por la dirigencia partidista, de nuevo impuesta por el alto mando. De ahí pueda observarse claramente que el Movimiento de Regeneración Nacional deberá enfrentar los mismos demonios que le permitieron nacer. Es imposible creer que, quienes tienen trayectoria, experiencia y formación política van a permanecer mudos ante los errores cometidos, las estrategias a las cuales se les nota lo fallido desde su exposición, o, en el caso de los legisladores. mostrar total disposición a la aprobación de cuestionables iniciativas.

Los priístas, los perredistas, los propios panistas y en el presente los morenistas, han perseguido infructuosamente la uniformidad de criterios, la aceptación de todo lo ordenado bajo la exigencia de una lealtad a ciegas y, tal parece, no se aburren de ver los resultados en contra. Nunca en el Congreso Federal ha brillado la totalidad de sus integrantes. Apenas si se acercan a una docena, en el caso de los diputados, quienes tienen dos dedos de mente para poder analizar a fondo las iniciativas que se presentan, ya sean las enviadas por el Ejecutivo o las generadas en las diferentes fracciones. En el Senado ya no se ven los rostros de ancianos y sí de muchos dispuestos a hacer públicas sus opiniones y a darle, mediante investigaciones realizadas por profesionales, argumentación sólida a sus opiniones favorables o en contra.

Por razones inexplicables sigue el gobierno federal pretendiendo la unidad o la sumisión y, sobre esto último los legisladores del Senado no parecen dispuestos a caer en la obediencia ciega. Por supuesto la apertura al diálogo existe y de ello ha dado múltiples muestras Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política, personaje a quien han intentado hacer ver como enemigo de la 4T y del propio López Obrador, cuando su postura habla de la necesidad de hacer penetrar la democracia a las filas partidistas, exigencia que debiera plasmarse en la reforma electoral pretendida. El zacatecano se ha reunido ya en un par de ocasiones con el titular de Gobernación de quien se expresa resaltando su disposición a escuchar, dialogar y buscar acuerdos en los cuales no solamente se encuentren beneficios para la clase política, sino en los renglones con los cuales se impacta a la ciudadanía.

El próximo 29 Adán Augusto López llegará a la reunión Plenaria de los senadores morenistas y será en Palacio Nacional donde se den a conocer los detalles de la agenda impulsada y en la cual aparecen las iniciativas presidenciales referentes a la política a seguir en materia eléctrica, electoral y lo relacionado con la Guardia Nacional. Aunque hay otros retos mucho más próximos en los cuales sobresale la aprobación de cuestionados personajes enviados a cumplir tareas dentro del servicio exterior. La posición de Monreal en busca de la democratización de los partidos políticos buscando sea Morena quien ponga el ejemplo habla de su disposición a encontrar mejoras y muchos respaldos con los cuales adquieran solidez los planes de una 4T por ahora desdibujada.

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