Redacción MXPolítico.-Aun con el pronóstico optimista de que 2022 cerrará con un crecimiento del dos por ciento e inflación cercana al 10 por ciento, para 2023 se esperan graves turbulencias donde el PIB no pasará de 1.6 por ciento con una mayor caída de inversiones, acompañado por una carestía que no cederá.

En tanto, la competitividad del país irá a la baja proporcionalmente al incremento de los programas clientelares compra-votos, baja en la inversión pública la cual estará “salpicada” de mayor opacidad y corrupción en aumento.

Las violaciones y chicanadas a la Ley por parte de la 4T, se acentuarán como medio de control de las instituciones, incluyendo el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial. De la Suprema Corte de Justicia, ya no hay más que hablar, ya fue sometida.

Es decir que el panorama para el 2023, se ve más gris que los primeros cuatro años de la 4T, donde el ganso no construyó nada positivo y sí destruyó parte del andamiaje económico, institucional y político de México en aras de una depuración de la cosa pública que no se dio y sólo vimos hasta el momento, la imposición de una mafia en el poder que va más allá del simple control político y se prepara para el asalto, por la fuerza de un sistema de gobierno autoritario.

Por lo pronto y como consecuencia de la pobreza provocada por las “políticas” perversas del ganso le permiten “comprar” simpatías entre los grupos más afectados por el desempleo, inflación, depreciación del salario y holgazanes crónicos, lo cual, de acuerdo con el proyecto de Presupuesto de Egresos 2023, se acentuarán especialmente en las pensiones y apoyos que llegarán a por lo menos 11 millones de mexicanos, quienes ven en los tres mil 800 pesos bimensuales, un paliativo a sus necesidades, aunque lo paguen en falta de atención a la salud e incapacidad para adquirir medicamentos.

El tema es que de los más de billón y cuarto de pesos que se repartirán incluyendo a ninis, cerca de 25 por ciento, es decir unos 300 mil millones, no tendrán justificación, se “perderán” o se “pagarán” a difuntos o beneficiarios inexistentes, de acuerdo a la tendencia mostrada por la Auditoría Superior de la Federación.  

Pero la noticia es que esos programas se reflejan en “flojera” y caída en la productividad de México que ocupó por segundo año consecutivo la posición número 37 de 43 países evaluados por el índice de Competitividad Internacional (ICI) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) lo cual nos coloca en el “top ten” negativo en ese rubro. En estado de Derecho estamos en el número 41.

Esto significa de acuerdo a los especialistas que los mexicanos nos “estamos acostumbrando a la dádiva” y no nos esforzamos en trabajar. El Inegi mostró el mes pasado que siete millones de personas ya no buscaron empleo, algunos de ellos “motivados” por los bajos salarios, pero también porque en las actuales ocupaciones sacarían lo mismo que en un “programa social” sin tener que pagar pasajes ni manutención en horas laborales.

Cabe mencionar que fue con Felipe Calderón cuando México tuvo su mejor competitividad cuando alcanzó el sitio 30 de 43 entre 2005 y 2009, con todo y pandemia y la consecuencia caída de la economía.

Pero, además, como consecuencia de las declaraciones mañaneras del profeta cuatrotero, México se pierde oportunidades de inversión nacional y extranjera, situación que puede empeorar si como afirma el periódico The Times, Estados Unidos explora la posibilidad de un nuevo socio estratégico en materia de energía y cibernética en torno al “Acta CHIP’S y Ciencia, que le permita hacer bloque frente a China y México insiste en sus erráticas decisiones como lo del T-MEC. 

Si cambia el clima de confrontación, el potencial de inversión sólo en ese rubro excedería los 30 mil millones de dólares.

Pero claro, tendrían que darse otros presupuestos como el de transparencia, cumplimiento de la ley, tanto en nuestra Constitución como en leyes secundarias y tratados, amén de la transparencia y baja en la corrupción, lo cual se ve harto difícil.

Bueno ya hasta se piensa que la “caída de sistema” en Compranet, fue intencional, dado que durante los 17 días en que se mantuvo fuera del aire, la 4T aplicó su método de asignaciones directas donde destaca lo asignado a Manuel Bartlett Álvarez de Cyber Robotic Solutions con contratos que superan los 20 millones y los pagos adelantados a una proveedora de Pemex favorita de Don Andrés Manuel López Beltrán, ese que, según el machuchón, es mantenido por su esposa.

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