Redacción MXPolítico.-Durante los tres primeros años de gobierno del Ganso de Macuspana la economía no creció, por el contrario, se contrajo en términos reales a niveles de recesión y aunque la pandemia cayó como “anillo al dedo” a la 4T porque con ella se generaron 12 millones más de pobres y 15 millones extras de mexicanos sin acceso a la salud, convirtiéndolos en blanco de los programas clientelares, la administración federal mantiene su discurso optimista.

Con ello nos comprueba el gobierno de Morena que su fin no es mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, sino hundirlos en la precariedad social, económica, sanitaria y la inseguridad que da su complicidad con los criminales.

En los dos primeros años de la actual administración, el mesías tropical echó mano a recortes a dependencias públicas, regateo de transferencias a gobiernos estatales, el chantaje a empresarios para que cooperaran en rifas y se pusieran al corriente con sus impuestos, se transfirieron dineros recuperados directamente al Ejecutivo de ventas, sorteos y pagos.

De igual forma se dejaron de realizar compras de básicos, servicios y hasta medicamentos y equipos, se confiscaron los presupuestos de organismos autónomos, fideicomisos y fondos como el destinado auxiliar a las víctimas de desastres naturales.

Claro no se puede olvidar el asalto que se aplicó a los fondos de contingencias petroleras, los remanentes del Banco de México. Como marabunta, el profeta de la 4T se comió todo incluso tuvo a su disposición durante el año que concluye, más de un billón y medio de pesos que ilegalmente le fueron transferidos, así como la discrecionalidad presupuestal que le otorgó la Cámara de Diputados federal, bajo el pretexto de la emergencia sanitaria.

Las donaciones como no se tienen contabilizadas y ni en Presidencia son capaces de informar, no cuentan, pero entre medicamentos, equipos, material de curación y vacunas, fueron varios miles de millones de pesos, incluyendo una transferencia directa del Congreso de la CDMX por 400 millones que tampoco se transparentan.

Mención aparte merece el crecimiento de una deuda que oficialmente se le achaca a devaluación, aunque en términos reales aumentó más del 20 por ciento, dado que en 2018 estaba en 6.7 billones de pesos, para 2021 alcanzó los 7.8 billones de pesos.

Uno de los factores para ese incremento, fue el aumento de la deuda particular de Pemex que por sí sólo alcanza 11 mil 957 millones de dólares, algo así como 1.5 billones de pesos por los cuales deberá pagar este año cerca de 30 mil millones de dólares. Si no lo hace se corre el riesgo de que los bonos que respaldan el débito sean declarados basura como ya lo hicieron dos calificadoras internacionales.

Es decir, como se sabía, no habrá extras de dónde pueda echar mano el gobierno del Ganso salvo que como ya lo hizo con los salarios, prestaciones y aguinaldos de la burocracia, obtenga unos extras; las rifas se convirtieron en un fracaso pues queda claro que son transferencias del dinero presupuestal de dependencias públicas a la oficina de la Presidencia; y aunque ahora sí habrá transferencias a los gobiernos estatales, sobre todo los de Morena, el gasto en Pemex tanto para pago de deuda como Dos Bocas y los 400 mil millones de pesos para los programas sociales, serán las materias principales.

El presupuesto de Egresos será superior a los siete billones de pesos, los diputados tendrán que buscar junto con el secretario de Hacienda de dónde van a sacar los recursos, especialmente en una economía que sí, efectivamente se recupera, pero no será al nivel de 6.5 que prevé el gobierno, pues los especialistas dicen que lo máximo será 4.5 por ciento con lo cual no se rescata siquiera lo perdido en los tres años anteriores en que no se creció.

La opción es clara, un endeudamiento disfrazado como el que se realizó en los ejercicios anteriores. Claro, no lo pondrán en la Ley de Ingresos, pero no hay opción. Bueno ni los mil 300 millones de dólares que pidió el caudillo de Tepetitán al gobierno de Estados Unidos dizque para generar empleo en Centroamérica, serán significativos, si se los dan.

Y todavía la apartan 12 mil millones a la improvisada Pamela López Ruiz que de guarura pasó a directora de programa educativo que obviamente manejará desde Palacio Nacional YSQ. Es decir, una lanita más al gasto discrecional para comprar votos. Suave ¿No?

Autor: Miguel A. Rocha Valencia

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