Redacción MX Político.- Todos los días el ganso ofende a los mexicanos, exhibe lo que no somos y muestra sus rencores, soberbia e incapacidades en tanto el país se hunde en niveles de pobreza superados hace 50 años y en una vorágine de violencia donde no hay esperanza porque quien debía protegernos, se volvió cómplice de los criminales.

Hacia afuera tendremos que aceptar nuestra vergüenza por el sujeto que constitucionalmente gobierna al país y usa el poder para destruirlo, y hacia adentro, la desesperanza derivada de la incapacidad, necedad del mesías tropical por enderezar el camino, escuchar a quienes, si saben de salud, economía, política, seguridad y gasto para frenar el deterioro de instituciones y sociedad.

Nos mantiene con aliento el saber que este tipo no es eterno, que tendrá que irse y quien llegue en su lugar no podrá ser peor, porque con el profeta de la 4T, México tocó fondo y más de 30 millones votarán por un nuevo régimen. De eso si estoy seguro.

Mientras el tal sujeto se regodea como paladín de los sátrapas dictadorzuelo del tercer mundo, en el país los números son contundentes. Para el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) los datos son duros y claros: la Cuarta Transformación está condenando a la pobreza extrema a un mayor número de mexicanos, como nunca.

El 54 por ciento de la población ya es pobre, pero los de miseria se acentúan. En su evaluación de Política de Desarrollo Social, el organismo apunta que “las líneas de la pobreza extrema urbana y rural aumentaron en agosto 7.42 y 7.70 respectivamente frente al mismo periodo del año pasado. Lo cual revela que miles o millones de mexicanos pasaron a pobres a miserables y que ni los programas clientelares o recuperación de plazas de empleo evitan la debacle.

La traducción es que la línea de pobreza extrema urbana pasó de mil 702.28 pesos a mil 828.54 en un año “gracias” a la inflación generada por el no crecimiento económico y la “inyección” de dinero gratis a la economía. Los programas sociales sin respaldo productivo, son inflacionarios.

Por si no quedó claro, los pobres extremos no tienen los ingresos superiores a los mil 828 que se consideran mínimos para la subsistencia alimentaria. Mientras, en Segalmex trafican con los contratos de compra de terminales y las compras consolidadas de básicos. “Nada más” están bajo investigación tres mil milloncitos que se despachan desde el cuarto piso de Palacio Nacional, ahí cerca donde se van a “administrar” otros 12 mil millones en apoyos educativos.

Para el campo la cosa se pone peor ya que la línea de pobreza pasó de mil 299.3 pesos a mil 399.36 que necesitan para comer. Y ya no seguimos con los apartados donde se consideran rubros que incluyen canasta básica, transporte, limpieza, vivienda, vestido, salud y “otros” donde se refleja un aumento del 6.07 por ciento. Aquí influye el hecho de que hoy hay 15 millones de personas más sin acceso a servicios sanitarios.

Respecto al temor, no sólo se refiere a la violencia generada por el abandono cómplice del gobierno a la sociedad, sino también a lo que viene por las señales de tendencia autoritaria que se observan a diario y la ferviente admiración del machuchón de Palacio Nacional por los dictadorzuelos tercermundistas y bananeros.

Lo primero, se refleja en los más de 100 mil asesinatos registrados en los últimos tres años y en la toma por grupos criminales de zonas michoacanas como Aguililla y Tepalcatepec, las zonas altas de Guerrero, sureñas del Estado de México, Chiapas, así como la “participación directa, activa e impune” en procesos electorales de Durango, Sinaloa, Nayarit, Sinaloa, Tamaulipas, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Quintana Roo, Guanajuato, Jalisco, Baja California, Oaxaca y Veracruz, entre los más señalados.

El hecho se acentúa por la aparente o cínica inacción del gobierno morenista de actuar. Por su manifiesta complicidad y apapacho a los grupos criminales a quienes lejos de combatir ofrece abrazos y libertad absoluta para el tráfico de armas, drogas y personas y le garantiza impunidad por sus asesinatos.

Y ahora en lo político, reconoce y apoya dictaduras, tal vez porque la ambiciona y esas sólo se cimientan en la miseria e ignorancia de los pueblos. Lo peor, no hay una oposición digna de confianza, con los tamaños para enfrentársele. Tal vez para que la cuña apriete debe salir del mismo palo. ¿Será? Yo creo que sí.

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