Redacción MX Político.- Aunque no lo crea en el 2021 se están celebrando cuatro años internacionales: el Año Para la Eliminación del Trabajo Infantil; el Internacional de las Frutas y Verduras; el de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible; y el de la Paz y la Confianza.

Sí. Hay que aplaudir a la ONU, aunque en todos se presentan “asegunes”, pero en el caso del trabajo infantil la cosa está que arde.

Asegura la Organización Internacional del Trabajo que la crisis económica y social afectará especialmente a los niños. Se estima que en 2020 entre 42 y 66 millones de niños habrían caído en la pobreza extrema como resultado de la crisis, lo que se suma a los 386 millones de niños que en 2019 ya se encontraban en situación de pobreza extrema. ¿Cuántos más alcanzará el 2021?

Además, la masiva interrupción mundial de la educación causada por las medidas de confinamiento y la falta de soluciones de aprendizaje a distancia en muchos países podría provocar el aumento del número de niños en situación de trabajo infantil.

Hay más: “Los niños que provienen de grupos minoritarios marginados, discapacitados, personas que viven en la calle y sin hogar, hogares monoparentales o encabezados por niños, migrantes refugiados, desplazados internos o de zonas afectadas por conflictos o desastres, son más vulnerables al trabajo infantil y corren un riesgo especial en la crisis actual”, es la alerta lanzada y a México le viene el saco.

Asimismo, explican que los hogares pueden recurrir al trabajo infantil para hacer frente a la pérdida de empleo y a la crisis sanitaria asociadas al Covid-19, en particular, si los niños no están en el sistema educativo.

Y no es todo… porque entre las alertas de la OIT están (mucho ojo México) que las redes criminales pueden utilizar activamente esta crisis mundial para explotar las vulnerabilidades a fin de restringir aún más la libertad de las víctimas y aumentar el beneficio financiero que generan el trabajo forzoso y la trata de personas. Ya vimos a los niños armados para defenderse. Son huérfanos en buena parte.

Por si fuera poco, las restricciones a la circulación pueden modificar las formas de explotación. Como ejemplos el organismo internacional señala lo muy probable: que las mujeres y los niños pueden ser explotados sexualmente con fines comerciales por sus abusadores en línea o en domicilios privados.

Además, dice que los controles más estrictos en las fronteras pueden aumentar el riesgo de trata de personas. De hecho, las víctimas cuya documentación haya sido confiscada, pueden correr el riesgo de sufrir abusos, detención y revictimización por parte de agentes de seguridad o policías que aplican cuarentenas y gestionan puntos de control. Y nos ponemos el chaleco: por ejemplo, en México.

Lo explican: Las víctimas a quienes los explotadores les han quitado su documentación personal pueden experimentar barreras adicionales para acceder a los servicios de salud y/o acceder a los servicios de salud y otros servicios relacionados con el Covid.

Para los adultos tampoco es fácil. Los trabajadores vulnerables tienen más probabilidades de ser engañados y atrapados en trabajos forzosos. La posibilidad de que más trabajadores contraigan deudas para sobrevivir, hace que el riesgo de aumentar la servidumbre por deudas sea particularmente importante.

Hay que estar atentos, pues, porque las personas y familias vulnerables que han perdido sus empleos en la economía informal, y que necesitan urgentemente financiamiento para la supervivencia del hogar, pero que tienen pocos ahorros y un acceso limitado a la protección social u otras formas de apoyo del Estado, es probable que corran un mayor riesgo de ser víctimas de los prestamistas que conceden créditos en condiciones que constituyen servidumbre por deudas.

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