Redacción MXPolítico.-Luego de que el domingo 5 de junio más de 11 millones de mexicanos en los estados de Tamaulipas, Hidalgo, Quintana Roo y Oaxaca decidieron que debe ser el partido Morena el que los va a gobernar, queda claro que la imagen y presencia del presidente López Obrador sigue siendo muy sólida y que fue su nombre -como lo dijera el senador Ricardo Monreal- el que ganó las elecciones en esas cuatro de seis entidades en disputa.

A pesar del desgaste al que por cuenta propia y al parecer por gusto se ha sometido, el tabasqueño sigue pesando mucho en el ánimo de la mayoría de ciudadanos, que no parecen ver con preocupación el peligroso rumbo que ha tomado México con decisiones a todas luces equivocadas.

El ambiente de crispación, de confrontación, de descalificación que López Obrador alimenta todos los días, mas el fracaso de casi todas sus políticas públicas y los más de 120 mil muertos en manos del crímen organizado, no influyeron en esos estados para que pudieran votar por otra opción, con lo que Morena y su presidente, llegan con fuerza al cuarto año de gobierno al sumar para su causa a cuatro estados más, con lo que gobernarían al 56 por ciento de la población total del país, al ser cabeza en 22 entidades, si se consideran entre ellas a sus aliados en San Luis Potosí y Morelos. 

De esta forma, no habrá oposición que pueda darle batalla al partido gobernante, y menos cuando el presidente de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Rannauro, ha dicho que prefiere ir en solitario porque hoy representan una fuerza emergente, una opción diferente, más fresca, y pueden ser una nueva oferta política real.

Por tal razón y aún cuando digan que van con todo para arrebatarle la Presidencia al partido guinda, lo cierto es que el PRI, PAN y PRD, están en situación de total desventaja y en el caso del PRI, viviendo sus últimos años, porque si como parece sucederá pierden en el Estado de México y Coahuila en el 23, lo estarán sepultando a finales de ese año.

Alfredo Del Mazo Maza entonces no la tiene nada sencilla y si sea quien sea su candidata o candidato pierde frente a Delfina Gómez, él tampoco podría pedir que lo evaluaran para ser candidato presidencial, pero si llegara a retener para el tricolor la entidad, sus bonos crecerían.

En ese estado que gobernaran su padre y su abuelo, para el PRI y los partidos con los que pretende hacer un frente común las cosas están color de hormiga.

Del Mazo quiere que sea candidata su consentida, Alejandra Del Moral, pero ella es la más débil de los tres serios prospectos como son, además de ella, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Ernesto Némer Álvarez. Incluir en ese grupo a Ricardo Aguilar es una broma de mal gusto y sólo ha aparecido en algunos espacios como aspirante, porque Leticia Mena ha sido muy generosa con algunas plumas para hacer parecer que tiene con qué pero tiene nulas posibilidades.

En el caso de Ana Lilia, que ha pasado por el PRI estatal, la alcaldía de Metepec dos veces, el Senado y hoy despacha en San Lázaro, es impulsada por Arturo Montiel, de muy malos antecedentes, lo que lejos de ayudarla la perjudica. También la quiere ver ahí el ex gobernador Eruviel Ávila.

Nemer Álvarez es sin duda el más experimentado de todos los aspirantes pues también ha sido diputado local y líder del Congreso del estado, diputado federal, secretario General de Gobierno en tres ocasiones, titular de la Profeco, secretario de Desarrollo Social local y Subprocurador General de la República, entre otros cargos, pero al ser hoy el segundo de a bordo, el desgaste ha sido mayor para él y los ataques en su contra de sus competidores no se hicieron esperar. Némer Álvarez es hechura de otro ex gobernador mexiquense, Emilio Chuaiffet Chemor, que también lo impulsa y promueve. 

Lo único cierto es que el presidente Andrés Manuel López Obrador volcará todos los recursos que le sean posibles para arrebatarles el bastión más importante por lo que representa en votos y presupuesto a los del moribundo Partido Revolucionario Institucional, por lo que de lograrlo, no habrá figura que pueda competir contra Claudia Sheinbaum en la sucesión presidencial.

Voces cercanas a López Obrador aseguran que tanta es su seguridad de triunfo, su arrogancia, que él ya le dijo a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México que deje repetir en Gobernación a Adán Augusto López Hernández, y que cuando ella concluya el encargo al frente de la Presidencia, sea su paisano el sucesor. De ese tamaño es la certeza del tabasqueño de que Morena tendrá por lo menos 18 años el poder absoluto, y de ese tamaño es su fuerza y ascendencia sobre ella para que cumpla con su “testamento político”, pues le confió a doña Claudia que por su edad y afecciones cardiacas, él no llegará a ver estos gobiernos sucesorios, pero que ella tendrá que cumplirlos.

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