Redacción MX Político.- Enrique Meza, el Ojitos, se ganó a pulso otro apodo: jugamos bien, pero perdimos… así es esto.

Un hombre que, probablemente, sea bravo en el campo y con sus jugadores. Débil para encontrar respuestas a sus derrotas. Con sus comentarios ante los cronistas futboleros, dejaba la impresión de que perder no era importante. Ganar, menos.

Por ello, Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, se ha ganado y por méritos propios, el mote de “Ojitos”. La desvelación de un video y por separado un audio, en el que les dice a sus compañeros de partido: híjole, las cosas están que arden… solo tenemos seguro el triunfo en Aguascalientes… porque Tamaulipas, Oaxaca, Hidalgo, Quintana Roo y Durango, están más que difíciles… las encuestas no nos dan el triunfo…”.

Derrotado antes de jugar.

Durango, Tamaulipas y Aguascalientes son gobernados por panistas; Hidalgo y Oaxaca, por priístas y Quintana Roo por una coalición PED-PAN.

Podría entenderse que Tamaulipas será la “joya” para Morena por el comportamiento del gobernador, José Francisco Cabeza de Vaca, que se negó a dejar el gobierno, aunque la Cámara de Diputados lo desaforó y durante su lucha por permanecer en el cargo enfrentó al poder “sublime y máximo” y medio ganó. Pero Durango pareciera un despropósito darlo por perdido. José Rosas Aispuro tiene hasta el reconocimiento del presidente López. ¿Por qué lo abandona Ojitos Cortés?

En el caso de Quintana Roo sería explicable la derrota del abanderado de coalición en función del mandato de Carlos Joaquín que, ha sido por decir lo menos, nefasto. El crimen organizado y el narcotráfico se han apoderado el Estado desde los tiempos de Mario Villanueva y hasta la fecha. La falta de apoyo federal o la inacción del mandatario, contarán y mucho en la próxima elección.

Oaxaca está entregado a Morena. Alejandro Murat Hinojosa, quien parece ser solamente la pantalla de su padre, José, quien se desempeña como director de la Fundación Colosio, no tiene sangre tricolor y su “amistad” con el huésped de Palacio Nacional indicaría que el PRI volverá a perder otra gubernatura mientras él, Alejandro, se incorpora al gabinete presidencial. Ha sido promotor de las acciones del gobierno federal que, probablemente, hagan avanzar a Oaxaca. Sin embargo, ha omitido todo lo que el PRI hizo o dejó de hacer en la Antigua Antequera.

Hidalgo es un enigma. Uno de los tres estados que jamás ha perdido el PRI -Coahuila y Estado de México son los otros-, tiene un gobernador que no ha hecho mal su trabajo y, políticamente hablando, junto con Miguel Ángel Riquelme, propició las primeras derrotas a candidatos de Morena en los primeros comicios realizados durante la pandemia.

Sin embargo, la aprehensión de Gerardo Sosa Castelán, jefe de la “Sosanostra” en Hidalgo e influyente factor por cuando a la aportación de votos, pudiera dar el giro, no inesperado, pero sí evitable, en las próximas elecciones.

Por lo pronto, Marko Ojitos Cortés, les infunde el ánimo derrotista a los panistas de Durango y Tamaulipas, de pasada a los de Quintana Roo. Y por supuesto, a los priístas que podrían volverse a unir con el PRD y el PAN para formar la Alianza Sí, por Hidalgo, Sí, por Oaxaca, Sí, por Durango, Sí, por Quintana Roo, Sí, por Tamaulipas y Sí, por Aguascalientes.

¿Abandonará el derrotismo el nuevo Ojitos y seguirá infundiendo el síndrome perdedor?

La política es para los ganadores. Los perdederos son comparsas, no otra cosa.

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