Redacción MX Político.- “Ayudemos al presidente a entender…”, decía cada jueves de por lo menos los 10 primeros meses de gobierno de Andrés Manuel, el talentoso analista Sabino Bastidas. Talento que no alcanzaba para percatarse que la invitación que hacía en Es la hora de opinar, de Foro Tv (Televisa) era de una gran presunción, o bien pretendía congraciarse con el “ayudado” para que contratara los servicios de su firma de asesoría. La frase, al parecer, desapareció de su petulante vocabulario porque no hubo chamba o por autocrítica trascendente, la de los hechos.

Como Bastidas existen muchos columnistas e intelectuales orgánicos que rebasan las finas fronteras del análisis, con filias o con fobias al gobierno de AMLO, y le dan consejos no pedidos o de plano le “tiran línea” desde sus apuestas políticas e ideológicas por un modelo de desarrollo que los “colmó de atenciones” y les permitió un modo de vida y de operación que empieza a írseles de las manos y a nadie, que yo conozca, le gusta perder su “tren de gastos”.

El consejo, petición o exigencia a la orden del día es la renuncia de Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud y vocero sobre la pandemia del SARS-CoV-2, porque cometió el grave delito de analizar en el programa El Chamuco de los canales 11, 20 y 22 (en este caso el domingo 27) el tema de la legítima demanda de los padres de niños con cáncer de contar con los medicamentos necesarios y entregados en forma oportuna, en el contexto de la disputa de dos proyectos de nación, el que predominó de 1982-2018 y el de la Cuarta Transformación, incluso en el contexto internacional, en interacción polémica con Rafael Barajas (Fisgón) y la presencia de Hernández y Rapé, en el primer programa sin la participación del gran Helguera.

Enseguida entró a la palestra, vía Twitter, Sergio Sarmiento para “informar”: “Los niños con cáncer quieren dar un golpe de estado”. Sé muy bien que este columnista es defensor a ultranza de los intereses creados que afecta el gobierno actual, pero sorprende la capacidad reduccionista de un debate indispensable.

Sólo que ya lo canceló Denise Maerker, en Tercer grado, al establecer doctoralmente que es completamente normal que la oposición partidista y empresarial que se agrupa en Va por México, aproveche la carencia de medicamentos oncológicos para combatir a la 4T. En la lógica política y ética de la periodista el fin justifica los medios.

La oposición aprovecha el desabasto de fármacos –mismo que siempre existió– con la más amplia cobertura mediática del oligopolio que convirtió una justa pero muy pequeña movilización en seis ciudades presentadas como estados, en la gran nota de las últimas 48 horas y lo que dispongan. Y los comentaristas del consorcio de Emilio Azcárraga Jean analizan si este tema será el Waterloo de AMLO. El trío Los Aguilar (Héctor, Jorge y Leo) antes le llamaban “el Ayotzinapa de López Obrador”, el punto de quiebre en el respaldo ciudadano, como le sucedió a Enrique Peña, de quien no quieren recordar que fue hechura de Televisa e incluso lo presumían –“Nosotros lo hicimos presidente”–, hasta que llegó a oídos de Peña y se encabronó.

No es mucho pedir a los dueños del trinomio de la televisión y el oligopolio de la radio que informen, presenten los hechos tal cual estiman que sucedieron y las partes involucradas presenten sus opiniones. Y los conductores informen muchísimo más y opinen lo menos posible. Salvo que busquen profundizar en la pérdida de credibilidad y de anunciantes, presentados ahora como ¡noticias!

Acuse de recibo

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