Redacción MX Político.- En 2019, la elección para elaborar una nueva Constitución en la República de Chile, hubo un gran alborozo ya que la mayoría de los constituyentes eran personas jóvenes, luchadores sociales, alejados de los añejos partidos políticos, incluso de los integrantes de la Concertación que se hizo en los años 90 para unificar derecha e izquierda contra el pinochetismo.

Grandes elogios se dieron por esta forma de hacer una nueva política, donde se incluyó a quienes durante años estuvieron en manifestaciones contra el statu quo: estudiantes, feministas, artistas, obreros y los grupos originarios como los Mapuches.

Pero en los recientes comicios de este año, logró el primer lugar un individuo pro fascista, José Antonio Kast (27.9 por ciento), quien está contra el aborto, la atención a los migrantes y tiene nexos con la derecha ultramontana de ese y otros países, ya que adora a Pinochet y a Vox de España.

Le siguió, en esta primera vuelta, el independiente y antes líder estudiantil, Gabriel Boric (25.6 por ciento), quien encabeza la coalición Apruebo Dignidad, ligada al Frente Amplio y el Partido Comunista (Acción Proletaria).

En tercer sitio quedó Franco Parisi, un individuo que hace tiempo vive en Alabama, Estados Unidos, ya que tiene una demanda por sus familiares. Sin embargo, hizo su campaña a través de las redes sociales y los medios electrónicos tradicionales y obtuvo cerca de 900 mil votos; este señor, obviamente, es partidario de la economía de mercado.

Muy abajo quedó Miguel Enríquez, quien había representado hace años una nueva opción y venía de los sectores progresistas que antaño lucharon con la dictadura de Augusto Pinochet, consiguiendo únicamente el 7.6 de los sufragios.

Hubo más participantes, desde el derechista Sebastián Sichel hasta algunos que antes estuvieron en la Concertación que dirigió el país (socialistas y la democracia cristiana). Aunque es necesario recordar que a éstos los derrotó Sebastián Piñera, quien fue acusado de haber vendido la mina más importante del país (llamada Dominga) sin que se le enjuiciara.

La gran pregunta es ¿por qué en 2019 votó el 80 por ciento en la formación de la Asamblea para una Nueva Constitución y en los recientes comicios sólo el 43.63 por ciento?

Hay una gran cantidad de respuestas, aunque algunas son que existe un desencanto con las llamadas formas democráticas que están implantadas desde hace décadas en todo el mundo. Algo que se ha visto no sólo en Chile sino en infinidad de naciones.

En 2019, la derecha obtuvo únicamente 37 de 155 posiciones; hoy tiene, en conjunto, posibilidades de obtener el triunfo en la segunda vuelta que será el 15 de diciembre.

En ciudades como Santiago, ganó una ciudadana obrera, Fabiola Campillai, que fue reprimida por los Carabineros con una bomba molotov. En las provincias y las zonas rurales avanzó la derecha que ha reprimido y oprimido a los ciudadanos. Esto es una desventaja grandiosa para el posible triunfó de Boric, ante Kast, quien tiene muchos parecidos con el impresentable Jair Bolsonaro.

Según Marcos Roitman Roseiman (La Jornada, 23 de noviembre), hay una pérdida de confianza en las instituciones chilenas conocidas, gran despolitización excepto en algunos sectores, una corrupción amplia, un mercadeo del voto sin paralelo y otros factores. Incluso algunos señalan como un nuevo monstruo presente al narcotráfico.

¿Qué se requiere para que triunfen las fuerzas progresistas? Es indispensable que Boric se acerque a los sectores neoliberales, modere su discurso, hacer una campaña de redes sociales muy amplia, tener comités por toda la nación, no mostrarse muy cercano a los comunistas tan satanizados y muchas otras acciones más.

Con todo, se debe anotar que la derecha maneja las dos cámaras, de diputados y senadores, por ello la gestión de Sebastián Piñera no fue llevada a juicio. Y después será un freno si triunfa Gabriel Boric

Grande lección nos deja Chile acerca de los cambios que se requieren en un país. Sobre todo, por lo que estamos viviendo en México.

Aprender a no repetir errores: ganar a los sectores más importantes, no alejar a quienes fueron aliados, impulsar reformas como la hacendaria y más es lo que necesitamos en México para que la 4T pueda triunfar en 2024.

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