Redacción MXPolítico.- Reformar la Constitución para integrar a la Guardia Nacional a la Defensa Nacional, corrobora lo que siempre se pensó: se trata de un cuerpo militar y no civil como lo aprobó el Congreso de la Unión.

De suyo y desde el principio de su conformación, se advirtió la militarización de un ente cuyo primigenio deber es (¿era?) el de suplir a la Policía Federal, corporación netamente civil, si bien muchos de sus integrantes provenían del Ejército o la Marina, pero sin estar activos.

Cuando se designó al general Luis Rodríguez Bucio, quien era un miembro activo del Ejército, como comandante de la Guardia Nacional, algo no cuadró. Oficialmente la GN está bajo el mando del titular de la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, y en un principio el jefe era Alfonso Durazo y ahora lo es Rosa Icela Rodríguez… en el papel.

Integrarla a la Defensa Nacional implica que los fines para la que fue creada no se cumplieron y, lo peor, no se conoce qué cuerpo policíaco supliría las funciones de la Guardia Nacional. De entrada, parecería que los mexicanos deberemos rascarnos con nuestras uñas para hacerle frente, de manera imposible, al crimen organizado y el narcotráfico.

No hay una idea de cómo operaría el nuevo cuerpo de élite si es que se conforma.

O si la Guardia, como una unidad más del Ejército suplirá en definitiva a las policías estatales y municipales.

Si ocurriese esto último, la militarización de la seguridad, encomendada constitucionalmente a fuerzas civiles y que dependen de los gobernadores y los alcaldes, será una realidad legal.

Ignoro si en algún país que en el que se ejerza la democracia, los cuerpos militares son los únicos para realizar las tareas de seguridad. Sé que existen varios países en donde los cuerpos civiles de seguridad pública -es decir, dependientes del Estado y no de grupos privados- son inexistentes. Son los menos en el globo terráqueo. Sin embargo, no viven en democracia sino en dictaduras y tiranías.

Es sorprendente cómo luchó el presidente López para que el Congreso aprobara una Guardia Nacional y desapareciera la Policía Federal, acusada de corrupción y violación a los derechos humanos y ahora busque quitarle lo poco que tiene de civil para, simplemente oficializar, su militarización.

Formar parte del Ejército necesariamente obliga a que sus integrantes, los 126 mil que se sabe la conforman, sean militares.

En la actualidad algunos miles de Guardias fueron policías federales que cumplieron los estándares requeridos. Al hacerse el cambio de adscripción, las reglas cambian.

Y esto debe llamarnos a reflexionar. Porque si hoy el Ejército cuenta con 286 mil soldados, 541 generales -5 mujeres- y, 873 coroneles -28 mujeres- y capitanes 4 mil 99, con los 120 o más de la Guardia Nacional las fuerzas armadas bajo el mando de la Defensa Nacional podrían rebasar los 400 mil, mientras en la Secretaría de Marina se tendría a poco más de 63 mil elementos.

¿Tendremos uno de los ejércitos más grandes de América Latina?

Hay que tener cuidado en el contenido de la probable iniciativa que enviará el presidente al Congreso de la Unión y revisar con lupa la letra chiquita en dos sentidos: las funciones que realizaría la Guardia Nacional y que ente la supliría.

Hay que recordar que los tiempos de los gorilatos quedaron en el pasado y no hay condiciones para su regreso.

METEORITOS

Aunque negó haber utilizado la frase “la soberbia nos hizo perder”, Pablo Gómez, lo cierto es que muchos de los llamados “históricos de la izquierda” han vivido de los hechos sangrientos del ’68 y no han sido los creadores de los cambios que se han registrado en el país. El dirigente estudiantil es uno de los rechazados por los ciudadanos que no le dieron la oportunidad de saborear las mieles de la reelección. *** Por el mismo rumbo anda la exactivista social y ahora elegante en su vestimenta, Dolores Padierna a quien no le calienta el sol por su derrota en búsqueda de la alcaldía de Cuauhtémoc. El recurso que utiliza: hubo delitos electorales durante la campaña. Será el sereno, pero se advierte que la deuda del presidente con René Bejarano y ahora se cerca el fin de una época en la que se llenaban las bolsas de dólares y llevarse hasta las ligas. Claro, sin castigo a los responsables. *** Corre la versión de que Emilio Lozoya está por perder su condición de testigo colaborador -chivato, pues- en virtud de que sus declaraciones sobre los hurtos y sobornos cometidos en Pemex y en gastos de campaña, no han sido lo suficientemente sólidas para encarcelar a los verdaderos peces gordos. Tómelo como rumor, pero aplicando el viejo refrán de cuando el río suena es que … no se vaya a mojar. *** Silvano Aureoles logró que los michoacanos sepultaran el coto de poder de lo que queda del PRD. Ahora al partido que aglutinó a las izquierdas durante 25 años, solamente cuenta con la mitad del gobierno de Quintana Roo, porque Carlos Joaquín González tiene la mitad de sangre azul… ¡del PAN!

BRILLA EL SOL    

En Misión Política publiqué que en las pasadas elecciones todos miramos el árbol y perdimos el bosque con respecto a los triunfos de la Coalición Va Por México conformada por PAN-PRI-PRD. A una semana de los comicios, las voces de los inconformes en los tres partidos, se elevan para reclamar las derrotas. El PRI perdió 8 gubernaturas, el PAN 2 y el PRD 1. El éxito que festinan Marko Cortés (PAN) y Alejandro Cárdenas (PRI) –Jesús Zambrano es de los que reconoce haber esperado más de la Coalición- solamente tiene la virtud de frenar los cambios constitucionales que pretendan Morena y sus aliados, porque en tratándose de leyes secundarias aprobarán lo que les venga en gana. Deseable, sin embargo, que la Coalición Legislativa se mantenga unida y preste oídos sordos al canto de las sirenas o a los cañonazos que entregaba Álvaro Obregón. *** Por cierto, Lía Limón, electa como alcaldesa de Álvaro Obregón y Mauricio Tabe en Benito Juárez, tienen la oportunidad de mostrar que los partidos de oposición saben trabajar en beneficio de la comunidad. No hacerlo dará armas electorales para que Morena se reposicione en 2024 y los que sufriremos las consecuencias seremos loas habitantes, todos, de la Ciudad de México. *** Una de las leyendas políticas de este país es Augusto Gómez Villanueva. A sus 92 años, con una lucidez impresionante, podría retirarse y dejar la huella que le permitirá salir en hombros. Será diputado federal, el decano, en la XLV Legislatura. Bien merecido el cargo.

Autor:  Jesús Michel Narváez

___

Los comentarios emitidos en esta columna son responsabilidad de sus autores y no refleja la posición del medio.

(1 , 1)