Redacción MX Político.- HABLAMOS DE MORAL PÚBLICA, de su importancia, de dónde nace, a qué se refiere: cuál es el valor que protege. Ciertamente, cada uno de los grandes movimientos sociales de México, que AM llama “Transformaciones”, nuestros héroes defendieron valores nacionales a nombre de los mexicanos levantados en armas y solamente con el triunfo de las batallas militares, prevalecieron derechos, principios, costumbres de los mexicanos, incluso México.

Hora bien, el legado de la historia nuestra, no sólo condensa el ejemplo de los héroes, cierto que es mi particular y hegeliana visión, pero en este punto es harto difícil contradecirme: Lamentablemente heredamos de Miramón y de Mejía, de Chornel Green y del Mochaorejas, pues eso somos: somos todo y con todo, con lo bueno y lo negativo, con ambos debemos construir.

Hace 30 años, Giulio Andreotti, en Turín, cuando todo se derrumbaba (el sistema que surgió de la Segunda Guerra Mundial y la muerte del Ducce) en el momento en que Betino Craxi pisó el penal, primero en la lista y ninguno se escapaba de la multiplicidad de hebras de las que tiraban los Magistrados de “Manos Limpias” dijo: “Todos sabíamos que el sistema se sostenía gracias a las contribuciones ilegales”.

México, un país en que unos a otros, todos, buscan que el otro se “ensucie la cola”, a cualquier precio. Ortega y Gasset lo atribuye a una envidia incontrolable de ver en el otro, lo que ellos mismos no son, quizá no fueron y acaso nunca serán.

Es el antiprincipio de perversión de la contrarrevolución, de la reacción, de los conservadores y de los realistas. Y no de todos, pero sí de la estrategia de estos movimientos, cuyos intereses en la Patria son el suyo propio.

De ahí vienen las contribuciones ilegales, de las que ha vivido prácticamente toda su vida el Sr. Presidente, salvo del 2000 al 2005, que cobró quincenalmente como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, los tres años actuales, un breve período como delegado indigenista (bajo la dirección del gran Nachito Ovalle).

Cuando fue presidente del CDE del PRI de Tabasco, ni se diga, allí, a wiwi, cobraba cheque del gobierno del Estado, en el más lícito de los casos.

Así ha vivido y así ejerce el presupuesto en cash, directo al pueblo. Siempre un poco fuera de la ley, aunque nunca del todo. Y de paso, corrompe al pueblo a recibir de él, sobrecitos, legitimando la práctica suya y de los suyos, de obtener dinero NO DEVENGADO: Cobrar sin trabajar. Él.

Señor Presidente, dígame que estoy equivocado, que usted no ha crecido y vivido toda su vida, junto con sus hermanos, padeciendo, soportando y creciendo en un mundo cuya regla es la ilegalidad, la ilicitud y la inmoralidad, cuya práctica aceptan y sólo la repudian cuando pierden. Y la niegan.

Dicen que no son. Que son distintos (electropuros, podrían llamarse): Nadie los espera puros. Nadie los espera perfectos, moralmente intachables -lo que no quiere decir ratas, violadores, usurpadores ni asesinos.

Pero un doble vicio impide que la 4T avance y se instale como nuevo régimen mexicano, que traiga sencillamente, verdadera legitimidad al gobierno: que se cree capaz de negar lo que no es estrictamente 4T o amloísta. Lo repudia porque lo cree ajeno.

Y no señor, la 4T de instalarse, ni es intachable ni viene de un mundo raro. Impulsa valores que nos sugieren patriotas, que ciertamente los tres grandes movimientos sociales mexicanos han impulsado, reiterado, sostenido y enriquecido, pero no podrá nunca dejar de ser una facción, hoy mayoritaria, si usted, el señor presidente, no supera ese vicio del razonamiento de que los demás no caben porque son distintos. Porque mi estimado señor presidente, aunque no son iguales y tienen intereses diferentes, no son distintos. Ni ellos, señor presidente, ni ustedes, son distintos.

Porque México está hecho de todos los mexicanos y más que menos, más para allá que más para acá, somos los mismos y precisamente para valores humanos, para un sistema de mayor justicia y equilibrio social, a los que llama “los otros”, es precisamente a quienes enseguida, debe saber integrar.

Porque si no lo hace, y ojalá lo logre, logrará otra etapa que renueve los valores de solidaridad y reivindicaciones justas e inalienables para el pueblo, pero sin integrar a “los otros”, hará y limitará esta nueva Transformación mexicana, a que permanezca en la dialéctica histórica que nos contiene desde la Independencia, y tarde o temprano nos alcanzará otra reacción, con nuevos herederos conservadores y a lo mejor se desentierran los realistas y por qué no, los imperialistas.

Tal como la Reforma aprehendió de la Independencia. Y la Revolución de la Reforma y aun, del Porfiriato, es hora de dar el paso común, es hora de ser superior a la visión de la mitad de la Patria.

Es hora de ser mayor y encontrar el espacio común hacia el destino de una Patria, donde estén garantizados los derechos sociales, con candados y movimientos que eviten sean derogados (como ya nos ha pasado varias veces los siglos pasados), en el que los de cuello 18, así sea por la permanencia de su estatus, negocios y utilidades, menores pero de más, mucho más largo aliento, aprovechemos para todos, la fuerza de los unos, con la fuerza de los otros.

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