Redacción MXPolítico.- Está visto que el machuchón de Palacio Nacional no cumple promesas ni juramentos. Dijo que cumpliría y haría cumplir la Ley, combatiría corrupción, violencia, pobreza, retornaría militares a cuarteles, respetaría inversiones, mejoraría sistema de salud pública y propiciaría un crecimiento del cuatro por ciento anual. 

Nada de eso se cumplió, ni se hará, no durante lo que resta de la actual administración, no sería posible. En cambio, tememos los mexicanos que la situación empeore, con más corrupción, violaciones a la ley desde el poder, se sumen más asesinatos, los militares tengan más presencia y poder y desde luego, con la caída de la inversión pública y privada, menores posibilidades de crecimiento y más pobres. Los efectos de la carestía serán la cereza del pastel.

Pero no importan los muertos, los pobres, la corrupción y la caída económica-financiera, si desde el punto de vista del tlatoani olmeca, los mexicanos somos más felices y él, es el mejor líder a nivel global. Es decir, los objetivos de la Cuarta Transformación. 

Eso significa que el programa político del mesías tropical tiene como fin llevar al país a la ruina, empobrecer al pueblo bueno, acabar con clases medias para llevarlas a la mendicidad, deprimir el crecimiento de la economía, hacer de la corrupción una divisa de gobierno incluyendo la opacidad que conlleva y desde luego, acumular muertos “gracias” a políticas públicas y no a un proceso natural de fallecimientos. Es decir, se trata de sumar asesinatos y fallecimientos intencionales destruyendo sistemas de salud y abandono de enfermos.

Al menos las acciones del profeta y los números oficiales revelan la tendencia no a mejorar, sino a caer en todos los indicadores, incluyendo los fundamentales de la economía.

Tan es así que, por cuarto año consecutivo, México registra una importante caída en el índice de Capacidad para Combatir la Corrupción, lo cual llevó al país a ocupar el penúltimo lugar de entre 14 naciones latinoamericanas evaluadas.

Este año el país bajó su calificación en cinco por ciento en relación a 2021, año en que cayó 4.25; un 13 por ciento en 2020 en relación a 2019 en que el registro fue de 4.65 por ciento. 

Dicho índice que se aplica a 14 países latinoamericanos, México “experimentó retrocesos en todas las categorías, pero el descenso más pronunciado” fue en democracia e instituciones políticas.

Dicho dictamen surge incluso de datos otorgados por la Auditoría Superior de la Federación donde se tienen registros de la opacidad en la entrega de contratos sin licitación por parte de la 4T a través de diversas dependencias y del gobierno central. Los más señalados son Pemex, la Sedena y los programas sociales, marcadamente becas, sembrando vida y la entrega de pensiones, donde aparecen personas inexistentes o fallecidas.

Respecto a la economía, esta se sostiene gracias a las exportaciones y envíos de dinero del extranjero, ya que una vez más, la inversión pública volvió a caer durante el primes trimestre en, con lo que del 2018 a 2022, se registra una baja del 16 por ciento acumulada de la participación del gobierno que, a cambio, incrementó el gasto en programas sociales y sus “grandes obras”, donde no hay capital privado y su labor se reduce a la tarea constructiva con financiamiento público.

Es decir que el presupuesto real del presupuesto de egresos es del 11 por ciento respecto a 2018, el gasto de gobierno se volvió clientelar a sacar sus trabajos, en vez de invertir en proyectos productivos, generadores de economía, crecimiento y empleos. 

Para colmo, con el incremento de las tasas de interés por parte de Banxico, que aumentarán seguramente en 75 puntos base para colocar la líder en 7.75 por ciento a partir de mañana, se encarecerá el precio del dinero, el de las inversiones y desde luego, los pagos de la deuda externa con lo cual disminuirá la disponibilidad de dinero público para inversión y sostenimiento de la administración.

Total, que al final de todo, la miseria se acentuará, los salarios se depauperizarán. Y con ello, se nulifica cualquier posibilidad de crecimiento del país y cancela una esperanza más prometida por la 4T.

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