Redacción MXPolítico.- Lamentablemente veo años malos, episodios negros para los mexicanos. El Ganso, siembra odios, todos los días realiza linchamientos y señala a supuestos enemigos del pueblo bueno para que los aborrezcan y cualquier día de estos, se pasará de las palabras a los hechos. Eso es lo que quiere y lo profundizará en los próximos meses. Entre ellos, periodistas, medios, políticos y activistas sociales.

Eso más la militarización abierta de la que se volvió comandante supremo en caricatura desgarbada y copia tétrica de Fidel Castro y Hugo Chávez, van conformando la imagen de un sujeto que se aferrará al poder, que desde el poder mismo desconocerá el proceso democrático que a él lo llevó a Palacio Nacional y con un Congreso a modo y sojuzgado plagado de lacayos, se negará a transmitir la Presidencia si no es su elegido.

Por eso los ataques persistentes y metódicos del mesías a periodistas y medios, incluso contra quienes en algún momento lo justificaron, creyeron en él y apoyaron su causa. Hoy los exhibe porque fueron capaces de sacarle parte de los trapos sucios que tiene en casa, el loco que mancha el plumaje del ganso y lo hace ver no sólo como corrupto sino también como hipócrita y engañabobos. Lo de Aristegui y Proceso, la mejor muestra.

Otros quisieron sacar la cabeza como Zepeda Paterson y se la volvieron a hundir; a Julio Astillero, lo regañaron y le cerraron el paso, pero se defiende; le mandaron perro de caza para que lo persiga y si se puede, lo muerda desde la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda. Se le va a ir encima Pablo Gómez, el rojete de las Lomas. Lo veremos

A Brozo, su gran cuate y defensor, lo estigmatizó, mientras que a los analistas y medios que alguna vez denunciaron los atracos de Peña Nieto y sus vicios y que hacen lo propio con el actual machuchón de Palacio, están en el mismo bloque de neoliberales y enemigos del pueblo. Nada han hecho por los necesitados.

“Olvida” convenientemente el mesías tropical que si está en el trono es precisamente porque esos a quienes crítica y trata de desmentir a diario, denunciábamos en nuestros espacios o medios lo que pasaba en los gobiernos idos. Ahí se supo lo que se robaban, bebían, compraban, sus excesos y raterías. La corrupción en la que se desenvolvieron, los asesinatos que se cometieron y las políticas erráticas que causaron daño al país.

De eso se reía y lo remarcaba en público. Criticaba la militarización, el sometimiento a Estados Unidos, la carestía, en especial de gasolina y luz. Cual chamaco sacaba los defectos de quienes estaban en el poder y ahora él no soporta ni un raspón porque ya son enemigos y hay que perseguirlos.

Con los políticos será igual o peor, la persecución, amenazas y chantaje ya no nos sorprenden, sólo esperamos que nos digan desde la oficialía de partes en que están convertidos el Congreso federal y el de la Ciudad de México que nueva instrucción les mandó su amo; escuchamos la mañanera para saber quién es el villano del día y de la sometida FGR o la UIF, incluso de la Fiscalía capitalina, esperamos nos digan cual político es el perseguido del día, generalmente del PRI o PRD, donde a veces hay destellos de resistencia.

Esa presión, los escándalos como el que hoy le hacen a Miguel Ángel Mancera a quien pretenden doblar con sus pocos senadores del PRD, ya es cotidiana, si no, que le pregunten al otro Miguel, pero priista, Osorio Chong, a quien le tienen carpeta de investigación lista por si se le ocurre abrir la boca o resistirse.

De “Alito” Moreno, ni qué decir, nunca un presidente del tricolor tuvo la cola tan sucia ni tan atorada por un presidente de oposición. Igual que el oaxaco Murat y una treintena de diputados y senadores tricolores, que lo mismo pintan de rojo que de verde o blanco, según la conveniencia o amenaza del momento.

Total, que el caudillo ya se puso la casaca verde, no vio “borolas” pero sí mal hecho, caricaturezco. Las señales son claras e insistimos sigue sembrando el odio, inconformidad, revancha entre sus seguidores; se nota hasta en los miembros de una misma familia o entre quienes se decían amigos; eso es lo que quiere, pleito, confrontación y si fuese necesario, la fuerza de quienes ya están en la calle bajo el pretexto de cuidar la seguridad, y son cerca de 300 mil, pero hay otro número igual cuidando cuarteles y… armas. Ojalá no lleguemos a extremos.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu

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