Redacción MX Político.- Ni un signo positivo se ve a corto plazo en México. De plano los empresarios decidieron esperar tiempos mejores para invertir, en tanto la economía vuelve a retroceder y con ello el desempleo y pobreza crecerán. En seguridad ya dijo el ganso que no dará un paso atrás, pero si continuará la militarización, lo cual agrava el escenario.

Lo mismo ven las calificadoras externas como Standard and Poor’s con sus expectativas negativas a pesar de que este año cierre con 5.8 por ciento de recuperación del PIB. Para 2022, sin dinero ni inversión privada, la pública retrocedió otra vez, no se ve cómo pudieran mejorar la economía. Es más, ante la falta de recursos fiscales, podrían atorarse las “grandes obras” que se reducen a un aeropuertito, una refinería trasnochada y un tren que agrede al medio ambiente y a comunidades indígenas. Salvo que se recurra a más deuda.

De entrada, el presupuesto de egresos calculado en poco más de siete billones de pesos ya prevé un déficit de 875 mil 570 millones de pesos, que se suman a los tres billones acumulados en la actual administración, y eso previendo un ingreso superior a los seis billones, que obvio no entrarán, pues ya no hay colchón con el fondo de contingencias exprimido por la 4T, ni los adicionales derivados de chantajes a deudores.

Claro, inventan nuevos impuestos como el dos por ciento a las aplicaciones de servicios en la CDMX y algo más se les ocurrirá, pero tampoco habrá reservas de los fideicomisos ni tampoco creemos surjan remanentes del Banco de México o del BID.

También estará la posibilidad de vender el avión que no se puede enajenar, lo embodegado en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado y tal vez, una venta de garaje.

Los empresarios ya dijeron que mejor se esperan al 2024 y hacen votos porque no se presente una catástrofe financiera. En tanto, el machuchón de Palacio, previendo la ausencia de recursos para regalar y comprar votos, recortó gasto a las Secretarías de Salud (no hay presupuesto para compra de vacunas anticovid) y Educación Pública.

Pero si pone a salvo los apoyos al hoyo sin fondo de Pemex el cual absorberá el equivalente a 30 mil millones de dólares incluyendo transferencias para recapitalizarse y comprar deuda como los tres mil 500 millones de dólares recientes y la quita de impuestos.

Tan mal está la cosa y los mensajes de Palacio son tan pesimistas que la encuesta de Banxico con especialistas reveló que el 44 por ciento de ellos opinan, en coincidencia con Antonio Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, que es mal momento para invertir. Sólo el 15 por ciento de los analistas dice que es tiempo oportuno y el resto, mejor se abstuvo. El factor principal: desconfianza en las políticas públicas.

Lo anterior es confirmado por el Inegi quien advierte que la inversión productiva descendió 1.6 por ciento en septiembre y se encuentra en niveles de hace 11 años y como el gasto público en este rubro también descendió, no se cubren los huecos dejados por empresarios, especialmente en la adquisición de equipos e instalaciones fijas. Por industrias, la de la transformación es la más afectada, inclúyase ahí la construcción donde el único que gana es el Ejército.

Para colmo faltan ingredientes que se sumarán en 2022 como podría ser la reforma eléctrica, la asimetría en la industria automotriz con Estados Unidos, posible aumento de la inflación que ya supera los tiempos de neoliberalismo y desde luego los pagos perentorios de deuda externa, donde se vislumbra una mayor demanda de liquidación de bonos gubernamentales expresados en dólares.

Es decir, los elementos para una “tormenta perfecta” se están condensando en el escenario nacional donde además en lo político será factor de “empeoramiento social” ya que la llamada revocación de mandato, habrá de polarizar más a los mexicanos. Recordemos que la estrategia del profeta de la 4T es esa, dividir para tratar de obtener ganancia. El tema es que sin importar para qué lado se vaya el resultado, habrá pelea, ni siquiera con una endeble y servil oposición, sino entre el pueblo bueno y el aspiracionista.

Ese escenario será también propicio al crecimiento de la delincuencia apapachada desde Palacio Nacional y seguramente su intromisión concertada o no, será evidente en las seis elecciones estatales del 2021, con lo cual el crimen aumentará su presencia impune frente a unas Fuerzas Armadas disminuidas en su honor y responsabilidad, pero enriquecidas al amparo del caudillo de Tepetitán. Y faltan tres años…

Por Mi Raza Hablará el Espíritu.

  • — –

Los comentarios emitidos en esta columna son responsabilidad de sus autores y no refleja la posición del medio.

(11 , 1)