Redacción MXPolítico.-  El pez por la boca muere. Es uno de los refranes más certeros que existen. Hoy México vive a plenitud una de las peores sentencias expresadas día con día desde Palacio Nacional para denostar, criticar y ejercer la burla más grosera o la acusación más loca en contra de todos aquellos que no están hincados ante la ignorancia hecha poder.

Ante el fracasado gobierno actual en los renglones más sentidos para la población y menos atendidos por el que detenta el poder, la voz del iracundo personaje se endereza en contra de todo lo que se mueve y de aquello que es polémico para intentar cubrir con majaderas y mentirosas arengas las enormes fallas.

Apuntalado por los de verde olivo, se muestra todo poderoso, aunque a 36 meses en el poder el saldo existente sea el más mediocre de que se tenga memoria en los últimos sexenios.

¿Será que como a finales de la década de 1990 hay intereses externos para generar un conflicto en la UNAM que mantenga a la institución paralizada por un buen tiempo?

Llama la atención que las agresiones palaciegas se presenten cuando la UNAM, que ha estado inmovilizada durante casi todo el tiempo de la pandemia y hoy se prepara para reiniciar actividades haya sido agredida por un personaje que lo último que hizo fue acudir a clases.

Ya se ha publicado que, en su historial académico se ubica que reprobó materias como Economía (se nota), Interpretación de la Historia (todos hoy lo viven en las mañaneras) y Ciencia Política, pero se graduó… ¿En qué? Quién Sabe.

También se ha colado en los medios que, además de ser un fósil (16 años en la UNAM) presentó 16 exámenes extraordinarios. Ahora se entiende la tirria que le tiene a la institución.

¿Cuál es la intención de usar el megáfono nacional para atacar a la UNAM y sus autoridades, incluido Juan Ramón de la Fuente? Se desconoce, pero hay una perversión detrás de esa posición hoy que ya se siente líder de los mandatarios populistas y dictatoriales (que no de izquierda) de América Latina y el Caribe, después de haber repartido embutes en las altas esferas de esas naciones.

Por lo pronto ya compró boleto en la UNAM, misma que actualmente se une a la persecución ejercida contra otras instituciones de educación superior, científicos, periodistas, empresarios, políticos de diversos partidos, incluidos algunos de la 4t que han dejado de comulgar con él y sus síndromes constantes de ejercer la agresión sistemática en contra de quien fuere.

Sus agresiones verbales es posible que se conviertan en un detonante, si no para una rebelión estudiantil, sí para una mayor inquietud por el agravio. Más vale que no se le ocurra presentarse en el campus porque como Echeverría podría recibir una democrática pedrada. ¿De parte de quién? Evidentemente de quienes rechazan pertenecer por decreto a una corriente como la suya.

Afortunadamente las respuestas no se hicieron esperar, no sólo de los rectores, incluido Juan Ramón de la Fuente, actual embajador de México ante la ONU, quien al planteamiento de que la UNAM se volvió individualista y de intereses neoliberales, rechazó la aseveración al exponer que es una institución de pensamiento plural, donde se cultiva la crítica.

También hubo respuesta de cientos de maestros y de los hoy profesores y siempre políticos, como Santiago Creel Miranda, que mejor lo invitó a volver a clases; Sergio García Ramírez, quien criticó “el alud de insostenibles descalificaciones”; Diego Valadez, que le respondió “millones de mexicanos y mexicanas tenemos otros datos”.

La Gaceta de la UNAM a su vez en su contraportada publicó una respuesta denominada “LA UNAM INFORMA”, misma que especificaba:

“La Universidad Nacional Autónoma de México ha sido siempre respetuosa de las distintas ideologías, corrientes del pensamiento, posiciones políticas y opiniones expresadas por integrantes de su comunidad, de sus egresados o por cualquier persona. Todas estas manifestaciones son parte de las libertades y del espíritu crítico que se cultiva en los espacios universitarios y que tienen soporte en la autonomía y la democracia.

“Gracias a esto, la Universidad sirve a la nación con un compromiso social en permanente transformación. Así ha ocurrido durante años con millones de profesionistas formados con responsabilidad social mediante planes y programas de estudio que son actualizados por órganos colegiados internos, en donde convergen y se enriquecen la pluralidad de voces y la diversidad ideológica.

“El compromiso y solidaridad históricos de la Universidad Nacional con el país son incuestionables. Muestras recientes son los sismos de septiembre de 2017, cuando brindó apoyos y asesorías a gobiernos y población en prácticamente todos los ámbitos, así como la colaboración de expertos en diversos campos a lo largo de la crisis sanitaria que hemos padecido.

“En la Universidad se privilegia siempre la libertad de cátedra, una de nuestras mayores fortalezas, para formar ciudadanos íntegros, de pensamiento independiente, sin ideologías impuestas y comprometidos con la búsqueda de un país más justo, libre y con menor desigualdad.

“Así es y así ha servido a México la Universidad de la Nación.

“Por mi Raza Hablará el Espíritu”

Ahora sí que como dice el dicho “Lo perdimos Houston, lo perdimos.

Autor:  Nidia Marín

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