Redacción MX Político.- México tiene, para enfrentar la crisis mundial, los ingresos por turismo, por la venta del petróleo crudo, las remesas de los mexicanos en EU, y una base laboral de gente joven, deseosa de salir y triunfar en un mundo, ciertamente convulso, pero con enormes oportunidades. Hoy me gustaría abordar el tema del turismo, cuyo PIB en 2020 cayó 25% por la pandemia por COVID-19, es decir, una reducción cuatro veces mayor a la caída del sector en 2009. Sin embargo, la recuperación del sector turístico ha sido acelerada, obteniendo en diciembre de 2021 ingresos por concepto de divisas de turismo superiores a los de diciembre de 2019.

De acuerdo con un análisis del BBVA México, las costas del Caribe mexicano muestran una tendencia similar de acelerada recuperación económica. Para finales de 2021, el nivel de actividad aeroportuaria y los niveles de ocupación hotelera se encontraban en niveles de prepandemia. Pero llevar el turismo a su recuperación, no ha sido fácil. En el mes de junio de 2022 se estimó que el volumen de la biomasa de Sargazo en el mar alcanzó las 24.2 millones de toneladas, marcando un récord histórico. Se estima que el sargazo que se extiende en el Océano Atlántico puede cubrir una superficie de casi cuatro veces el territorio de México.

Al 31 de mayo, se han recolectado en este año 18,600 toneladas de sargazo en el mar y en playas de Quintana Roo, superando los niveles de años previos. Se pronostica que en los meses de verano de 2022 habrá recales de magnitudes importantes en las islas y costas del mar Caribe. Por supuesto, el recale de sargazo en las costas del Caribe mexicano plantea un reto para el sector turístico de esta zona, el cual está experimentando el regreso de los viajeros a sus playas después de la pausa en 2020 que implicó las medidas sanitarias de 2020. Las actividades económicas del sector turístico de las costas de Quintana Roo se recuperan de manera acelerada, siguiendo la tendencia general de este sector a nivel nacional, por lo que el control del sargazo se ha convertido en uno de los principales focos de atención.

En México, los destinos turísticos de playa conforman uno de los principales elementos del sector turístico nacional. En específico, las playas de Quintana Roo son muestra de ello, debido a la elevada cantidad de turistas nacionales e internacionales que arriban a sus costas. Estos destinos también muestran una tendencia similar de acelerada recuperación que se puede observar en el nivel de actividad de su aeropuerto y en el retorno de los niveles de ocupación hotelera de las principales zonas de hospedaje.

En el caso de la actividad aeroportuaria, las llegadas de pasajeros nacionales e internacionales a Cancún se ha recuperado a niveles de prepandemia desde mediados de 2021. Es importante destacar que, si bien hubo una rápida recuperación de los pasajeros nacionales e internacionales, la recuperación de pasajeros nacionales fue más acelerada. Con respecto a la ocupación hotelera, de acuerdo con la información de la Secretaría de Turismo de Quintana Roo los niveles de ocupación de 2021 ya se encontraban cercanos a los niveles de 2019 en una comparación mes a mes. En el caso de Cancún y la Riviera Maya, aún existía una diferencia cercana a -4 puntos porcentuales (pp) en diciembre de 2021, con respecto al nivel que se tuvo en 2019; sin embargo, en el caso de los destinos de Cozumel e Isla Mujeres, a diciembre de 2021, la ocupación había superado la del último mes de 2019. Los niveles de ocupación hotelera se han mantenido en los primeros meses de 2022, lo que sugiere el final de las afectaciones ocasionadas por la pandemia.

Los mercados mundiales empiezan a descontar una posible recesión global.

El mundo continúa enfrentando un complejo panorama en este 2022, con riesgos asociados a estanflación incrementándose de manera significativa en varias regiones, es decir, la combinación de bajas tasas de crecimiento y presiones inflacionarias. Este riesgo no ha sido observado en varias décadas. El escenario tan retador se explica por múltiples factores, destacando principalmente tres. El primero está asociado a una pandemia que no termina de ceder y que continúa ocasionando afectaciones tanto en procesos productivos como en la dinámica de comercio (e.g. recientes confinamientos en China). El segundo es el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, lo cual ha tenido ramificaciones negativas sobre la producción y distribución de energéticos, fertilizantes, granos, entre otros bienes. El tercero hace alusión al retiro del fuerte estímulo de políticas económicas que tuvo lugar principalmente en 2020 y gran parte del 2021, destacando una restricción de condiciones monetarias de una forma más acelerada de lo que se tenía previsto originalmente, especialmente liderado por el Banco de la Reserva Federal.

México, nos dicen analistas de Banorte, ha mostrado hasta el momento ser una economía relativamente resiliente, apoyada por un buen dinamismo del sector exportador y del consumo privado, aunque tomando en cuenta todavía un rezago de la actividad económica respecto a los niveles pre-pandemia. Desafortunadamente, México no está exento de los problemas que aquejan a la economía global, por lo que algunos de los vientos en contra podrían materializarse en los próximos trimestres. En cuanto a la inflación, cuya métrica anual se encuentra en máximos de dos décadas, probablemente continuará mostrando presiones persistentes. En este contexto, la combinación de una inflación todavía muy elevada y una narrativa más restrictiva del Fed ejercerán presión a Banxico para continuar con un ciclo de restricción monetaria que podría llevar su tasa de referencia hacia 10% a finales del año.

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