EL CASTILLO

Redacción MX Político.- En el caso del precio, pero también de la eficaz distribución y de la adquisición, el gas se le presenta a la 4T como un reto en el cual no son válidas las ocurrencias. En esta como en otras complejas problemáticas a nivel nacional, los intentos de hacer quedar bien al presidente abundan y están ahí los resultados. Frescas están en la memoria sus promesas de descentralizar la administración federal que cada día depende sólo de su palabra, mudando las secretarias de Estado a diversas entidades de la República, y en donde no se ha avanzado nada; su intención de combatir el huachicoleo para lo cual presuntamente se compraron directamente decenas de pipas, que nadie sabe a dónde están ahora. También la creación del Insabi para tener un sistema de salud como el de Dinamarca, con lo cual se ha desarticulado el anterior sistema de salud que, con deficiencias, carencias y todo, funcionaba; la edificación de innumerables sucursales del Bienestar, construidas por el Ejército, y sus incobrables créditos; la autosuficiencia alimentaria con Segalmex, y el resultado es un mayor número de pobres, 14 millones más, con serias deficiencias alimentarias. Ahora las empresas estatales de combustibles, gas, gasolina y diesel, se sitúan como los otros proyectos, en la carpeta de fallidos, tanto como disminuir el precio de luz.

En 2018, la Cofece publicó el estudio “Transición hacia mercados competidos de Energía: Gas LP 1”, en el cual alertó sobre la concentración de mercado por parte de un grupo reducido de empresas. Dicho documento contiene recomendaciones para disminuir los impactos de esta concentración “mismas que –se reitera- no han sido implementadas por el Gobierno Federal”. Entre esas recomendaciones están: fomentar la venta de cilindros de gas LP en tiendas de autoservicio; vender gas LP a población vulnerable en almacenes de Diconsa; eliminar obstáculos normativos en el ámbito local para la instalación de plantas de distribución; y desarrollar un programa de incentivos presupuestales, con el fin de facilitar la sustituibilidad de gas LP por gas natural. Pero, para López, la Cofece, es inútil “es un cero a la izquierda, están de florero, nada más de adorno y podría decir más cosas, pero me auto limitó”.

Cofece también realiza una investigación para determinar posibles acuerdos colusorios entre empresas distribuidoras de gas LP, las que, en lugar de competir, podrían estar manipulando los precios y/o repartiéndose el mercado de la distribución y comercialización de este combustible. Por esa razón, en marzo de este año, emplazó a diversas empresas al determinar su probable responsabilidad en la realización de dichos acuerdos ilegales. Actualmente, en este expediente, se tramita la etapa en la que los probables responsables tienen el derecho a defenderse. Será el pleno de la Cofece quien, una vez desahogado el debido proceso, emita una determinación final. En caso de que se compruebe la colusión, podrían imponerse sanciones económicas de hasta el 10% de los ingresos de las empresas involucradas.

En el otro lado de la moneda aparece Carlos Serrano, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas LP (Amexgas), quien explicó: el encarecimiento del costo de los cilindros se deriva del aumento en los precios del petróleo a nivel mundial., pues el gas es un subproducto del petróleo, y en los últimos 12 meses se ha aumentado la demanda generada por el crecimiento económico tras los meses de confinamiento. No es posible esperar que un subproducto no suba cuando el insumo principal aumentó 87% en los Estados Unidos, 100% en México y 75% en el resto del mundo. Por ese incremento Pemex ha subido el costo en 5.30 pesos por Kilo, un peso más que a nivel internacional. De acuerdo con la opinión del presidente de Amexgas, si Pemex ha subido 5 pesos y el precio de la distribución impuesto por las empresas ha sido menos que eso, “no se puede decir que se encareció, sino todo lo contrario quien subió el precio es Pemex”.

Por supuesto en esta determinación del inquilino de Palacio Nacional no existen estudios de costos y prospectivas, ni sustento económico, pero como la palabra de López Obrador es la ley en esta gestión, pues su administración pondrá manos a la obra para intentar cumplirla. ¿Lo logrará o se quedará en marcas del extranjero como lo vemos en las gasolinas?

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