Redacción MX Político.- Como a las novias de pueblo -eso dicen- la empresa noruega DNV, que lleva a cabo el peritaje sobre la tragedia del 3 de mayo en la Línea 12 del Metro, se comprometió en voz de su director, Enckhard Hinrichsen, a que el 14 de julio tendríamos el segundo avance de su investigación. Y nada. A todo mundo se le olvidó. Queríamos celebrar por la Toma de la Bastilla y nos quedamos con las ganas.

Ahora surge la nueva información y proviene de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, en donde doña Ernestina Godoy tiene la voz de mando y se da a conocer que ya fueron identificadas las personas relacionadas directamente con el tramo que se vino abajo, entre las estaciones del Metro Los Olivos y Tezonco, tanto de constructores, supervisores, así como los servidores públicos, a fin de determinar el deslinde de responsabilidades.

Con toda la información obtenida en la zona cero y documentos que permitieron comparar el proyecto ejecutivo -¿cuál?- planos de diseño, taller y proceso constructivo, para determinar las fallas que provocaron la tragedia.

“El equipo de judicializadores, ha avanzado en el estudio de la información documental y legislación vigente, y cuenta entre sus integrantes, con personal que llevó a cabo las imputaciones, etapa complementaria y enjuiciamiento en el caso del derrumbe del Colegio Rébsamen en septiembre de 2017”, revela.

Más allá del peritaje técnico que realiza DNV, la Fiscalía revisa sobre todo las responsabilidades de quienes tuvieron a su cargo ese tramo de la Línea 12.

Después de 78 días de ocurrida, apenas se dan indicios de la indagatoria.

En el periodismo se tiene que ser mal pensado para atinar, confirmar, poner en la realidad las cosas. Seguramente los especialistas que contrató la institución, hallarán culpables a los soldadores, los coladores de concreto, in situ, y los que colaron la trabe en otras instalaciones. Es probable que los llamados servidores públicos a que se refiere la indagatoria sean de menor jerarquía o sin ella y, como es costumbre, pagarán los platos rotos.

Si bien por la regla de secrecía no se pueden dar a conocer los avances reales o completos de la investigación, es de dudarse que los verdaderos responsables, los que diseñaron el trayecto, los que los contrataron y los que autorizaron, que no son muchos y quizá se reduzcan a cuatro: el jefe de gobierno, los secretarios de finanzas y de obras y el director del Metro, ni siquiera sean tocados con el pétalo de una rosa.

El resultado de la investigación no tiene fecha para darse a conocer. Y por tanto, seguiremos con la venda en los ojos sin conocer bien a bien qué pasará con los responsables de alto perfil… si es que hallan alguna responsabilidad.

Por otra parte, no se ha informado por parte de la empresa noruega la o las razones para no entregar la segunda parte del peritaje. La fecha era clave. Porque presuntamente se encarrilaría hacia los constructores y supervisores de la obra.

Es probable que las influencias -conocidas públicamente- de quien encabezó el consorcio constructor, hayan pesado para retrasar el documento y, sobre todo, porque existe el compromiso de que asumirá el costo de la reconstrucción.

Presumiblemente DNV es una compañía de prestigio que no se sujeta a criterios políticos ni económicos en la realización de sus trabajos. Por ello, sorprende el retraso en la entrega de la segunda parte y, si no hay razones de pesos, difícilmente conoceremos la tercera y última en la que se precisarían elementos que podrían servir para aplicar la ley a los posibles responsables.

Sin duda, la tragedia pegó a dos personajes cuyas intenciones son las de estar en la boleta electoral de 2024 como quienes serían los sucesores de Andrés Manuel López.

De ahí, que el accidente tenga su alta dosis de politización, aunque se niegue oficialmente.

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