Redacción MX Político.- Después de 62 años de haber triunfado la revolución cubana y de que Fidel Castro y más tarde su hermano Raúl dominaron todas y cada una de las acciones que amaban los viejos cubanos: las libertades, de pronto parecieron despertar no solamente los ancianos sino los jóvenes que nacieron sin conocerlas.

Insólito hecho: marchas de protesta pacífica que fue, como era de esperarse, reprimida. El presidente Miguel Díaz-Canel, llamó a sus partidarios para salir a las calles listos para el “combate”, como respuesta a las protestas pacíficas espontáneas surgidas este domingo contra su Gobierno en diferentes puntos del país.

“La orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios”, expresó el mandatario en una comparecencia televisiva especial.

Un despacho de la agencia española EFE, informó que las protestas se produjeron en diferentes localidades, como San Antonio de Los Baños, Güira de Melena y Alquízar en la provincia occidental de Artemisa, Palma Soriano en Santiago de Cuba y también salió gente a las calles en algunos barrios de La Habana.

A la manifestación, que sumó buena cantidad de gente, fue retransmitida en directo por usuarios de Facebook y surgió por la grave crisis económica y sanitaria donde se sufre una preocupante falta de alimentos, medicinas y otros productos básicos.

“La gente empezó a gritar, hay apagones horribles, de seis horas, esto no para, y es todos los días. Empezaron a caminar, muy pacíficos, lo único que hacían era gritar. Había mucha gente joven”, cita la agencia informativa.

Parece el despertar de tres generaciones. La que estaba cuando la revolución triunfó, la que se adhirió al nuevo sistema comunista-socialista implantado por Castro y sus comandantes y la que nació durante los años de la dictadura. Si bien Cuba muestra tintes “democráticos”, la actitud de Díaz-Canel ante las protestas hicieron regresar los tiempos en que nadie podía pensar y opinar diferente al régimen que, apoyado por la Unión Soviética, ahora por la Federación Rusa; por Corea del Norte y China, además de Angola y Vietnam, convirtió a sus habitantes en propietarios del silencio absoluto.

Los disidentes, que con el paso de los años crecieron en número y encontraron eco en sus reclamos y posturas en diversos países “capitalistas”, terminaron en las prisiones y decenas de ellos murieron sin recobrar su libertad.

Durante las manifestaciones la internet y los celulares fueron desconectados, tratando de impedir que el mundo se diera cuenta de lo que pasa en 2021.

Quizá sea el inicio de la debacle de una revolución que tuvo sentido de surgir y ganar y que sus comandantes perdieron el rumbo y abrieron sus puertas al comunismo cuando el choque frontal entre Estados Unidos y Rusia, arreció por la instalación de misiles en Cuba.

Lo ocurrido ayer es claro síntoma de que los cubanos, en su mayoría, agotaron la paciencia de estar aislados, de no saber qué pasa en el mundo y de no tener esperanza de cambiar la sumisión por la libertad.

Hecho insólito que marcará el mandato de Díaz-Canel.

Los resultados son inesperados. Represión o conquista de las libertades, es la disyuntiva para Cuba en el siglo XXI.

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