Redacción MX Político.- El 26 de marzo pasado, el ingeniero agrónomo y ahora director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, anunció en la mañanera que la petrolera mexicana compró el 50 por ciento de las acciones de la empresa Deer Park, ubicada en Texas, con cuyo porcentaje pasa a ser propiedad de México.

Al día siguiente, el presidente López festinaba la compra porque, dijo, ya no se importarán gasolinas. Reclamó a sus “adversarios” que cuestionaron la adquisición y aunque no les agrade la compra, México dejará de ser dependiente.

En los primeros días de abril Misión Política publicó una entrevista con quien hace 27 años realizó la corrida financiera para adquirir el 50 por ciento de la refinería, Luis Foncerrada Pascal. Conociendo el tema a fondo, sus primeras impresiones conducían a suponer que la adquisición era un buen negocio para Pemex. Sin embargo, tres días después de la entrevista, las cosas cambiaron porque Romero Oropeza informaba de un adeudo de 980 millones de dólares que tendría que asumir como deuda Pemex.

Comenzaron a complicarse las cosas hasta que ayer estalló no un petardo ni una molotov, sino al parecer un misil nuclear. Sí, el influyente -allá sí lo son porque no son empleados del Presidente en turno- congresista republicano, Brian Babin, envió cartas a las secretarias del Tesoro, Janet Yellen y de Energía, Jennifer M. Granholm, en la que pide al presidente Biden bloquear la venta de Deer Park.

Su principal argumento: la mala de Pemex.

Dice que la petrolera mexicana carece de talento técnico, gerencial y ejecutivo para operar la refinería de forma segura, lo que pone en riesgo la economía y el medio ambiente local. Además, señaló que es “abismal” el historial negativo de la paraestatal con compañías estadounidenses.

Babin conoce cómo opera Pemex. En la carta expone:

“Ninguna de las refinerías de Pemex en México puede compararse con las instalaciones de vanguardia en Deer Park, y es dudoso que Pemex pueda invocar su experiencia operativa, de cumplimiento y profesionales de mantenimiento necesarios para operar de forma segura una refinería integrada en los Estados Unidos”, expuso.

Y no está equivocado. Los constantes incendios y fugas en los ductos de gasolinas, diésel y gas, son prueba fehaciente de la poca atención que la empresa dedica a la seguridad. Habría que añadir la presencia de los criminales que han hecho del huachicoleo el gran negocio si envenenar a los consumidores. Por cierto, ayer se registró a las 5:15 horas de este viernes una fuga de gas en el ducto submarino de la plataforma satélite KU-C, localizada en la Sonda de Campeche perteneciente al Activo de Producción Ku-Maloob-Zaap, adscrito a la Subdirección de Producción Región Marina Noreste de PEMEX Exploración y Producción.

En México, el presidente López insiste en regresar al pasado en una defensa a ultranza del nacionalismo, cuando el país se es un eslabón importante en el mundo globalizado.

Con la información precisa, por cierto, López respondió: “Ya ustedes conocen la historia de esa refinería. En el gobierno de Carlos Salinas, en vez de hacer la refinería en el país se decidió comprar las acciones de la refinería Deer Park, de la empresa Shell; se compró el 50 por ciento de las acciones y desde entonces no hemos tenido utilidades. Y ahora se le hizo el planteamiento a Shell de que nos vendiera el 50 por ciento de las acciones para que Pemex sea dueña de esta refinería; ellos aceptaron, ya se firmó un acuerdo en ese sentido y se están haciendo los trámites correspondientes en Estados Unidos”.

Sin embargo, el 26 de mayo pasado, en la conferencia de prensa matutina del presidente, el titular de Pemex aceptó que esta planta localizada en Houston, Texas, no tuvo utilidades el año pasado. “La refinería de Deer Park ha venido teniendo utilidades a lo largo de todos los años, a excepción del año pasado fue el Covid”.

El paisano y compadre del presidente lo desmintió y en público. Las utilidades han servido a Pemex para tapar los pozos y no petroleros que tiene a causa de su enorme deuda, la más grande de una petrolera a nivel mundial.

Si la petición de Babin tiene una respuesta positiva del presidente Biden, nada mejor que aplicar el refrán: del plato a la boca se cae Deer Park.

Si ello ocurre, habrá que sumar la operación anunciada con bombo y platillo, a la cadena de los fracasos de la actual administración.

Uno más, dirán en Palacio Nacional no afecta el 67 por ciento de aceptación, según lo informó el presidente mediante una encuesta realizada por una empresa que camina como pato, tiene plumas como pato y se escucha el parpeo como pato, por tanto, debe ser patito, aunque lo niegue.

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