Redacción MXPolítico.-Aislado de la realidad que vive México, rodeado por su cohorte palaciega y sus lacayos que lo vitoreaban, el Ganso cumplió uno de los ritos más socorridos del viejo PRI: La Cargada.

Los diputados de Morena, quienes obedientes, sin ningún asomo de vergüenza, fueron a rendir pleitesía a su Mesías, sin importar ese pueblo al que dicen representar y que seguramente no volverá a votar por ellos, aunque les repartan dinero.

Ahí en su palacio, el profeta de la 4T se entregó a la banalidad de los eventos priistas cuando la disciplina era vertical, nadie se movía para salir en la foto y cumplían al pie de la letra, como lo exige el caudillo, con obediencia ciega, sin resistencia alguna, sus mandatos.

Esos ritos a los que el ganso repudió mientras no fueron para él, que envidió en otros y que, al fin, los hizo suyos y lo mejor, rodeado del lujo palaciego, no de una residencia que en su momento calificó como monumento a la desvergüenza y corrupción.

Hoy, el que dijo que su plumaje no estaba manchado, se regodea, se revuelca en el lodo de sus propias heces, las de sus hijos, hermanos y demás familiares, amén de colaboradores probadamente corruptos y enriquecidos a la sobra del poder, de la impunidad que reciben desde lo alto del púlpito mañanero.

No vimos en Palacio Nacional a un grupo de diputados representantes del pueblo, sino a un grupo de sujetos dispuestos a arrodillarse, y lo hicieron a pesar de que varios de ellos saben que hacen mal y traicionan a quienes votaron por ellos más no al “gran elector” que les dio su bendición.

Vimos un acto de genuflexión al más puro estilo priista, con la diferencia de que en aquellos se distinguían políticos de altos vuelos, muchos de ellos críticos que se atrevían, dada su estatura, preparación e inteligencia, a disentir. Hoy contemplamos una borregada sin estructura, sin personalidad, simplemente ovinos, todos iguales incluyendo al pastor que los presentó ante el sumo sacerdote que complacido recibió las ofrendas.

Saben que esa sumisión y rechazo a la oposición, lo van a pagar, deberán enfrentar las consecuencias, ya sea en la discusión de reformas constitucionales o cuando vuelvan a pedir el voto de los ciudadanos, salvo que tengan un plan perverso respecto a las elecciones del 2024.

Porque también deben saber que ya no tienen los 30 millones de votos que presumieron durante dos años. La Ciudad de México es el mejor ejemplo, perdieron distritos electorales, demarcaciones que tenían seguras y hoy la oposición es mayoría. Aun así, las huestes de la gobernadora capitalina, hacen lo mismo que sus pares en la cámara federal.

También en la capital del país llegará el momento de reformas y ajustes constitucionales, veremos si la alianza opositora se dobla, si el chantaje y la amenaza logran lo que la razón y la ley niegan.

Por lo pronto, el Ganso no aguantó y se entregó al elogio pueril de sus súbditos, cayó redondito en su contradicción histórica, tal vez porque más allá de sus súbditos, no encuentra refugio pelado con todos, desde intelectuales y gente pensante, hasta clasemedieros aspiracionistas, empresarios, organizaciones sociales, ministros, consejeros.

No encuentra fuera de su ínsula Baratria quien le siga los pasos; le faltan personajes con estatura porque no los acepta, tiene ausencia de talento porque no soporta a nadie que supere su mediocridad y así, se siente confortable entre los recios muros de su Palacio, pero solo, rodeado por lacayos de elogio fácil: “lo que usted diga señor presidente”.

De esos serviles cuya lealtad se paga con pesos, cargos o concesiones, pero están listos para la puñalada por la espalda. Lo veremos.

Y todo para decirle que le aprobaron un presupuesto con castigo de ocho mil millones de pesos al Poder Judicial y al INE, total si no hay cambios laborales en la Ley, será pretexto para un freno al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, y si no hay suficiente para la jornada de Revocación de Mandato, mejor, pues será difícil juntar las dos millones 850 mil firmas para justificarla y menos hacerla vinculatoria con la tercera parte del padrón electoral.

Por eso mejor desde hoy, revivir las viejas prácticas priistas, incluyendo la opacidad en la entrega de 350 mil millones de pesos en contratos, en el reparto de casi medio billón de pesos en programas sociales, principalmente sembrando vida, pensiones para adultos y becas para ninis.

Se dijo el machuchón que las prácticas priistas en todo su esplendor hay que disfrutarles, a su edad, ya no podrá revivirlas, se le va el tren, el poder se le escapa y el electorado lo ve cada vez más lejano, pues ya vio que las dádivas ayudan, pero no son determinantes pues la pobreza se incrementa lo mismo que la violencia homicida, mientras en sentido inverso, cae la credibilidad y aumenta la desilusión incluso entre muchos de los files creyentes, la cual, se expresa en marchas, protestas o quejas por malos servicios, escasez de medicamentos, inflación, pobreza.

¿El país? Ese que se espere, que cuente sus muertos por políticas fallidas en salud, los asesinados, secuestrados por el crimen, sus miserias, empresas quebradas y el derrumbe de las clases medias y con ellas, de muchos sueños aspiracionistas.

Al final, el ganso no deja de ser un priista de lo más rancio.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu

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