Redacción MXPolítico.-Es obvio que al ganso lo que menos le importa es violar la ley u obligar a otros a hacerlo para cumplir sus caprichos. La tal consulta de revocación de mandato, será la mejor muestra de ello, pues no se trata de cumplir con el ordenamiento constitucional, sino hacer lo que él manda como encarnación de la justicia, del pueblo y la legalidad.

Pero eso es nuevo, a lo largo de más de 25 años, el mesías tropical avanzó rumbo al poder mediante el chantaje, la amenaza, complicidades y las venganzas, como algunos dicen, en la lucha social que, para él, resultó un negocio muy productivo tanto que hoy tiene el poder absoluto y si antes nadie lo obligó a cumplir la ley, hoy menos que él es el machuchón de Palacio Nacional.

Lejos están los días de invasión a pozos petroleros, los millonarios daños causados y el dinero que le entregaron a cambio de liberarlos, como también suena lejano ese 1992 en que Manuel Camacho, transformado en su mentor y colaborador, le regaló nueve mil millones de pesos para liberar el Zócalo de la Ciudad de México, acción que afirman, fue concertada precisamente con quien era jefe de gobierno de ese entonces.

Fue venganza mutua, una violación a la ley que no se castigó y en cambio cimentó la fortaleza financiera y política del profeta de la 4T.

Acostumbrado a hacer su voluntad por la falta de decisión política de quienes nos gobernaron, hoy padecemos la pesadilla. Los únicos “golpes” recibidos por el caudillo, son de sus cómplices conocedores de sus corruptelas y debilidades, de su gran amor al dinero, la venganza y el poder para conseguirlos.

El caso de Rosario Robles-Carlos Ahumada es ejemplar. Por eso la ex titular de Sedesol está en la cárcel pues su expareja sentimental exhibió la capacidad de corrupción del tlatoani olmeca quien como ayer, utiliza a enviados para recolectar dinero por millones a cambio de favores, según él para sostener la causa. Él mismo confiesa abiertamente recibir contribuciones incluso de dudosa procedencia, sin fiscalización, en cuentas bancarias.

No le importa descararse como un delincuente, menos le preocupa mentir para condenar a los demás o utilizar los instrumentos de justicia del país para cristalizar su resentimiento por los frentazos que se dio a lo largo de su escalada por el poder.

Uno de esos obstáculos fue sin duda el Instituto Nacional Electoral que le pegó sendos reveses en anteriores justas por la Presidencia. Lo quiere destruir igual que a Robles Berlanga, hoy infectada de Covid-19. Su odio va más allá de cualquier miramiento, como mentir con un país desconocido que sólo él ve hecho a la medida de su mediocridad intelectual. Porque seguro el quisiera hacer cosas buenas, pero no le alcanza la capacidad para hacerlo.

Aplica la máxima del poder personal “mando porque mando y si me equivoco, vuelvo a mandar” Lo dijo desde el principio de su mandato, sin importar el desprestigio a que somete a integrantes del poder Legislativo, morenos y “opositores” a quienes doblega con “negociaciones” que resultan chantajes.

Ni siquiera le llama la atención sumir en la desvergüenza al “poder” Judicial, convertido hoy como la Fiscalía General de la República, en comparsa y ejecutor de sus venganzas e instrumento de rendición a quien se la debe, se opone o critica su proyecto de desgobierno.

Así, busca someter a como dé lugar a los órganos electorales; por eso sostuvo como presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial al impresentable José Luis Vargas Valdez a pesar de su obvio enriquecimiento ilícito. Le tuvieron que dar “golpe de Estado” a Arturo Zaldívar entre los propios ministros para bajarlo del puesto desde donde pretendió fallos favorables a su amo y protector.

 El INE es el que más se resiste, pero por acatamiento del mandato de la Suprema Corte al servicio del Ganso, tendrán que realizar una consulta donde no se reunirán las condiciones constitucionales sólo para dar pie a que el profeta diga que es el elegido y en base a eso tratar de conseguir la transexenalidad deseada o al menos lograr su revancha contra los órganos electorales que le negaron el poder cuando no estaba tan anciano.

Va por todo el caudillo de Tepetitán y si lo logra, lo que hoy vemos en el país, será como un cuento de hadas frente a la pesadilla que nos depararía su permanencia en el poder. 

Nunca un sujeto hizo tanto daño al país, a los mexicanos como el “Tartufo” a que se refiere en sus declaraciones Diego Fernández de Cevallos. Las cifras de su fracasado gobierno están en el Inegi: más pobres, más asesinatos, más inseguridad, más inflación, más migración, más huida de capitales, más muertos por enfermedades, menos inversión, menos empleo… menos e

_

Los comentarios emitidos en esta columna son responsabilidad de sus autores y no refleja la posición del medio.

(19 , 2)