• Exitosa producción de pobres
  • Desfalcos por 18,000 mdp: ASF
  • Ni mejorales a billonaria deuda

Redacción MXPolítico.-  A tres años de distancia, del tan celebrado triunfo de una democracia sujeta en el presente a los dictados presidenciales, lo dicho por López Obrador en su décimo informe presentado a los suyos, a sus seguidores, a quienes conforman su equipo, pero de ninguna manera a todos los mexicanos, demostró que, en los hechos, la seudo administración actual no es ni mejor, ni más eficiente ni menos corrupta a la ejercida por sus antecesores. Sus resultados en prácticamente todos los órdenes son negativos: la ola de violencia está incontenible y tras los comicios se contabilizan 10 masacres; ante la crisis económica no encuentran la cuadratura al círculo y ésta sigue en terreno negativo, arrastrada sólo por el sector exportador; la población en pobreza se incrementa hasta 67 millones en marzo, es decir, 14.6 millones más a la existente en 2018; los desfalcos de la administración federal superan los 18,000 millones de pesos de acuerdo con al Auditoría Superior de la Federación y la deuda pública sube a su máximo histórico de 9.7  millones de pesos el año pasado. 

El único rubro donde se ve éxito es en la aplicación del “terrorismo fiscal” pues la recaudación subió 6.7% entre enero y mayo de este año respecto al anterior. Los ingresos presupuestarios del sector público federal acumularon dos billones 456 mil 520 millones de pesos en ese periodo, un monto superior a lo programado, con un excedente de 82 mil millones de pesos. Esto quiere decir que la 4T cuenta con dinero suficiente para cubrir los proyectos y programas autorizados y avalados por el Congreso de la Unión, por lo que es injustificable el incumplimiento de éstos, como en el caso de la compra pública de medicamentos. La gestión de AMLO modificó el sistema de compra pública de medicinas, y  la Oficina de Servicios para Proyectos de la ONU (UNOPS) sólo consiguió 55 por ciento de los fármacos necesarios para 2021. Ante los reclamos y manifestaciones de protesta, el gobierno de López Obrador anunció compras emergentes para atender el desabasto, mientras los pacientes sin medicinas simplemente se agravan y mueren. 

En todo este contexto nacional destaca la falta de honestidad y la opacidad prevaleciente en el gobierno de López Obrador.  Durante la primera mitad de la gestión del actual inquilino de Palacio Nacional, la Auditoría Superior de la Federación ha presentado denuncias ante las autoridades correspondientes por desfalcos a la Hacienda pública por 18,000 millones de pesos, de acuerdo con la primera entrega de la auditoría a la Cuenta Pública 2020, realizada por su titular David Colmenares Páramo a la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados. El monto de las denuncias presentadas en lo que va de la gestión del tabasqueño es 60% mayor al acumulado en acusaciones presentadas por  dicha instancia de 1999 al 2018.

En cuanto a la Cuenta Pública del 2020, el funcionario precisó: “para esta primera entrega del 2020, se realizaron 15 auditorías a dependencia públicas, nueve a entidades coordinadas sectorialmente, una a un organismo no sectorizado y cuatro a órganos desconcentrados. Respecto a acciones y observaciones, indicó se emitieron 190 recomendaciones, 46 pliegos de observaciones, siete promociones del ejercicio de la facultad de comprobación fiscal y 37 promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria. Colmenares Páramo señaló que “de manera general, nuestro trabajo se puede medir de forma directa, mediante las denuncias de hechos presentadas ante la Fiscalía General de la República (FGR) y ante la Fiscalía Anticorrupción”. 

Ante las auditorías de la ASF, el régimen de la 4T ha recurrido a la presión política para desmentirlas y desacreditarlas a fin de ocultar su ineficiencia administrativa a pesar de presumir permanentemente honestidad y cero corrupción en el ejercicio de la gestión de los recursos federales. En este esquema destacan los hechos difundidos en febrero de este año, cuando la ASF reveló que la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) tuvo un costo 232% mayor a lo previsto por el gobierno de López Obrador, al ascender a 331 mil 996 millones 517.6 mil pesos, montó que aún podría incrementarse, advirtió. La administración actual estimaba un coste de 100 mil millones de pesos, sin embargo, la diferencia alcanzaba los 231,996 millones 517.6 mil pesos. 

El escándalo en el Congreso de la Unión, la administración federal y el ámbito aeroportuario fue  mayúsculo y todo el régimen de la 4T encabezado por el presidente se movilizó para desmentir y desacreditar a la Auditoría Superior de la Federación e incluso separar del cargo a Agustín Caso Raphael, auditor especial de desempeño de la ASF, encargado de la auditoría que fiscalizó el costo de cancelación del Aeropuerto de Texcoco.  El resultado de las presiones fue acomodar los números a gusto del inquilino de Palacio Nacional con las implicaciones suficientes para dejar en claro no es la transparencia, la rendición de cuentas, los números, el lado fuerte del lopezobradorismo y su equipo.

En cuanto a Petróleos Mexicanos (Pemex), la ASF encontró irregularidades en el ejercicio de 57% del presupuesto asignado a Pemex Exploración y Producción en uno de los proyectos más grandes entre el 2019 y el 2020: los ductos para conectar la plataforma Aytsil C con el mayor campo que actualmente tiene la estatal en el Golfo de México: Ku Maloob Zaap, proyecto sin documentación suficiente acerca del ejercicio de 118,189 millones de pesos, de un presupuesto asignado de 277,690 millones de pesos. asignados al proyecto”. 

Respecto a la deuda del  gobierno federal, incluyendo los préstamos bancarios, de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, así como las pensiones de los trabajadores del ISSSTE, Pemex y CFE, alcanzó un máximo histórico de 9.7 billones de pesos el año pasado, equivalente a 42.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). El saldo de esta deuda, sin incluir los compromisos de Pemex y CFE, es mayor en casi un billón de pesos al del cierre de 2019. Además, el “guardadito” para emergencias  depositado en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) prácticamente lo esfumó el gobierno de López Obrador pues quedan sólo 9 mil 500 millones de pesos, cuando a finales de 2019 había 158 mil 543 millones. El dinero se utilizó para cubrir el hoyo fiscal por la caída de la economía y también para contratar coberturas petroleras para este año. 

Ninguna de las tres grandes crisis multifactoriales del país está siendo atendida adecuadamente y, por lo mismo, se han agravado. Luego de la celebración y felicitación presidencial porque los cárteles de la droga “se portaron muy bien” durante la elección federal intermedia, las masacres o multihomicidios repuntaron en el territorio nacional. Junio cerró con 10 multiejecuciones –en las cuales hubo cinco muertos o más en un mismo hecho-, con lo que se convirtió en el peor mes del año por ataques de ese tipo. En todo este año, México suma al menos 40 masacres con saldo de 293 víctimas en los estados de Guanajuato, Baja California, Ciudad de México, Veracruz, Zacatecas, Tamaulipas, Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Michoacán, Estado de México, Sonora, Nuevo León, Chiapas, San Luis Potosí y Tabasco.

La única producción que le esta dando dividendos a la 4T es la de pobres. La crisis económica y la emergencia sanitaria profundizaron la pobreza y la miseria. En 2018, al arrancar la 4T de AMLO, la población en pobreza ascendió a 52.4 millones de personas; para mayo de 2020 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) advirtió que sin políticas públicas adecuadas, la cantidad de personas en situación de pobreza por ingreso podía aumentar hasta 98 millones. El resultado  exacto lo conoceremos en agosto. No obstante, de acuerdo a las estimaciones más recientes, la población en pobreza alcanzaría 67 millones en marzo de 2021, es decir, 14.6 millones más que en 2018. Y en el caso de la pobreza extrema, prácticamente se habría duplicado, de 9.3 millones antes de la pandemia a 18.3 millones, según estimaciones del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Ibero. Y aún así, el presidente López Obrador sostiene no ha decepcionado a los que votaron por él. 

DE LOS PASILLOS

La disputa a balazos por los restos de la dirigencia nacional del PRI llegó a los barandales del Ministerio Público (MP) federal. El actual dirigente nacional del CEN, Alejandro “alito” Moreno responsabilizó en una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) al ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, y a la secretaría de Vinculación de ese instituto político, Nallely Gutiérrez, de los actos vandálicos registrados el martes pasado en las inmediaciones de la sede del partido. Por su parte, Ulises Ruiz sostuvo se trata de un montaje orquestado por el propio Moreno, con ayuda de golpeadores del ex dirigente del priismo capitalino, Cuauhtémoc de la Torre. El ex mandatario anunció una solicitud de expulsión contra Moreno  y Gutiérrez dijo que no quitará el plantón de la sede nacional priista hasta que no renuncie “alito”. Después de semejantes derrotas ¿tiene el campechano algún pequeño punto de defensa? Por mucho menos han presentado su renuncia auténticos “fallones” tricolores. El cinismo, la mentira, la incapacidad de liderar son ya la pandemia de los políticos del presente.

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