Redacción MXPolítico.- Ya no es la mafia sino el cártel del poder el que gobierna a México; la injerencia de la delincuencia organizada en la vida pública ya sea por las masacres, el lavado de dinero producto de las drogas, armas y tráfico de personas para escalar al poder político “por las buenas o malas”, es evidente lo mismo que la impunidad de la cual gozan.

Tan es así que la misma Fiscalía General de la República, la de Alejandro Gertz Manero, ya no persigue a criminales sino centra su atención en familiares, políticos, empresarios y todo aquél señalado desde el púlpito de Palacio Nacional. La UIF incluso devolvió cuentas bancarias identificadas con el Cártel Jalisco Nueva Generación, ese al que el Ganso le quiere cambiar el nombre, tal vez por el de, como dice Demetrio Sodi, “Cártel Morena nueva generación”.

Se refirió el exlegislador a la injerencia directa que tuvo la delincuencia organizada para imponer por la vía “electoral” a punta de pistola a gobernadores, presidentes municipales y congresos locales, especialmente en los estados del Pacífico, iniciando en Guerrero, todos ellos, de filiación morenista.

Lo cierto es que más allá del chascarrillo presidencial, está el hecho de una nula o fallida estrategia anticrimen, ante lo cual, el único recurso esgrimido por el machuchón es el de siempre, culpar de su ineficacia o sospechosa inacción a gobiernos anteriores, a su villano favorito, el ex mandatario Felipe Calderón como si fuese el “inventor del crimen”, el cual ya tenía raíces políticas y empresariales desde que el mesías tropical era sobresaliente militante del PRI.

Fue en sus tiempos tricolores cuando mataron al cardenal Posadas Ocampo en Guadalajara y en esa época el general de división zar antidrogas, José de Jesús Gutiérrez Rebollo, fue capturado por proteger al líder del cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes el poderoso “Señor de los Cielos”.

Hoy el machuchón pediría cambiarte eso de “cártel de Juárez” para no desprestigiar al benemérito o a la ciudad asiento de ese grupo criminal, como lo hace con el CJNG, como si con ello se acabara el problema y las matanzas (no le gusta las masacres, le da risa).

Tan mal estamos que la crisis general del país ya incluye el ámbito presidencial tanto que las calificaciones del profeta de la 4T están mal: en economía el 35 por ciento dice que estamos peor frente a un 31 que cree lo contrario.

En seguridad, el tema se pone negro pues en la encuesta 44.6 de los entrevistados considera que estamos peor y sólo 23 por ciento que vamos bien, aunque al final del muestreo, siete de cada 10 mexicanos se sienten inseguros. Los estados peor evaluados; Guerrero, Michoacán, Zacatecas, Sonora, Jalisco, Guanajuato, Chiapas y recientemente Colima. Salvo una, todas las entidades son “morenas”.

En el renglón de transparencia y corrupción, la caída es vertical, máxime que todos los días surgen nuevos escándalos a pesar de que por instrucciones de YSQ, se trata de evitar que los datos de la Auditoría Superior de la Federación y la SFP salgan a la luz.

Tal es el caso de las cuatro auditorías realizadas por la Función Pública entre 2109 y 2021, donde se da cuenta de que en la empresa Birmex que controla el gobierno, se encontraron “deficiencias en la contratación de medicamentos controlados”, incluyendo el ‘famoso’ fentanilo y propofol. También las hubo en la distribución de medicamentos, vigilancia armada, asesorías jurídicas y fiscales. El monto de lo observado son sólo 12 mil millones de pesos en adjudicaciones directas.

Esta empresa fue la encargada por el ganso para diseñar y ejecutar el Sistema Nacional de Distribución de Insumos para la Salud que repartiría medicamentos a 25 mil unidades médicas. Inició con dos mil 500 millones, en 2020 superó siete mil millones y en 2021, los 12 mencionados.

Esto sale a pocos días del escándalo en Segalmex de Ignacio Ovalle, donde se detectaron contratos a empresas fantasma por 800 millones por René Gavira Segreste, director de administración y finanzas y amigo del caudillo macuspanense. Ahí también se detectaron faltantes por mil 500 millones en inventarios (compras hechas pero pagadas) y contratos para comprar leche por cuatro mil millones, más lo que se le sume.

Qué bueno que ya no está la mafia en el poder, la de antes. La de hoy, ya pasó a la historia.

No a la consulta de revocación.

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