Redacción MXPolítico.-  En medio de la crisis económico-financiera, política, sanitaria y de seguridad que vive el país, estamos a punto de dar el “paso de la muerte” en una de las instituciones que sostienen con precariedad la estabilidad de las finanzas públicas mediante el control de inflación y cambio de moneda, justo cuando más se ven amenazadas.

Decía Jesús González Gortázar, charro y político jalisciense que “cambiar de caballo a mitad del río es lo peor que se puede hacer”. Y así se hará el relevo en el Banco de México, donde, además, no asumirá uno de los experimentados que ya ocupan una subgubernatura como Irene Espinosa (propuesta por Enrique Peña), Gerardo Esquivel o Jonathan Ernest Heath, economistas con diferentes puntos de vista, pero palomeados por quien hoy se dice presidente de la República.

Asumirá Victoria Rodríguez Ceja, empleado del machuchón de Palacio y cuya experiencia mayor es la subsecretaría de Egresos de Hacienda, es decir, sabe gastar, no recaudar, pero es de las confianzas del Ganso y seguramente le será fiel “en lo próspero y lo adverso”, es decir, obediencia ciega.

Y ese es el tema que aún con el sistema de votación dentro del Consejo del Banco central, estará la mano negra de quien desea manejar los recursos de la institución a su muy personal interés, que no del país. Con ello, el mesías de la 4T tendrá todo el dinero de Hacienda y los del Banxico ya que seguramente Gerardo Esquivel, se sumará a las decisiones que le dicten a Rodríguez Ceja desde Palacio Nacional.

Eso es grave tanto que ya afecta a la convertibilidad del peso y con ello al monto de la deuda externa que, si ha bajado, es porque se fueron del país más de 300 mil millones de pesos que estaban colocados en documentos gubernamentales.

Para colmo, el proceso inflacionario afectará necesariamente sobre todo porque por Ley, subirán los precios y tarifas de los servicios de gobierno a partir del uno de enero de 2022, desde prediales hasta pasaportes y demás, por lo que a la acumulada de fin de este año que andará por el ocho por ciento deberá sumarse ese incremento que no es estacional sino para todo el ciclo.

La instabilidad por agentes externos se agudizará por la incertidumbre acerca de cuál será el manejo del Banco de México, si se convertirá en la caja aldeana que busca la 4T o se mantendrá con la estabilidad financiera de una institución central.

Al primer sesgo de manejo político en la institución, se nos va a venir una avalancha internacional, especialmente el reclamo de deuda externa expresada en dólares y si eso ocurre, será una pesadilla de mayores proporciones que con Ernesto Zedillo y el efecto Tequila, porque, además, no habrá quien nos vuelva a respaldar, con todo y lo que se diga se rescató a la banca privada con el Fobaproa.

Si de eso se tratara, la actual administración ya “debe” tres billones de pesos adicionales y presuntamente sin pedir dinero prestado, uno de esos billones por su necedad de meter dinero bueno al malo de Pemex. Si los 27 mil millones que le ha inyectado el Ganso a la paraestatal incluyendo quita de impuestos, los invirtiera o incluso los regalara, tal vez serían de mayor utilidad; son cerca de 550 mil millones de pesos que hasta el momento a nadie benefician pues la deuda aumenta y las pérdidas también.

Respecto a las inversiones, está dicho con el retiro de 33 de 50 países con intereses de colocación en México. Al menos para 2021 dejaron de llegar cerca de siete mil millones de dólares y de los mexicanos, la advertencia es que esperarán mejores tiempos, es decir luego del 2024, además de llamar al mesías tropical a reconsiderar la reforma energética que inhibirá nuevas colocaciones y afectará las existentes.

Todo está listo, si la 4T rectifica podría haber mejoras, de lo contrario, será una pesadilla.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu

_

Los comentarios emitidos en esta columna son responsabilidad de sus autores y no refleja la posición del medio.

(12 , 1)