Redacción MXPolítico.- Más allá de la vocación dictatorial del Ganso, de sus venganzas y desesperaciones porque nada le sale y ya no puede culpar luego de tres años en el poder a “los otros”, decide apropiarse del gasto público para hacer con él lo que quiera, pero sin molestarse con rendir cuentas a nadie, ni ser exhibido por ello.

Además, le falta el ingrediente que más adelante sacará de su bodega de corrupción: Embargará todo lo relacionado a los proyectos y contratos de “sus” obras de infraestructura hasta por un mínimo de 10 años, con lo cual, si surgiera algún tema de reclamo por el mal gasto o robos, estarán prescritos.

Ahora sí que va por todo el dinero. No le importa que el 80 por ciento de los programas clientelares entre los que destacan por su opacidad “Sembrando Vida”, becas para adultos mayores o para estudiar y desempleo, por no tener estructura jurídica real que los reglamente, se vuelven tan laxos en el gasto que tan sólo en el primero se gastan nueve mil millones en la operación, es decir, en burocracia donde están metidos superdelegados o lo que queda de ellos y los Servidores de la Nación que son cerca de 20 mil.

Ahí se van a manejar casi 300 mil millones de pesos, independientemente de lo que se lleve el capítulo 7000 donde está la supuesta inversión financiera, con cerca de 300 mil millones de pesos, además de lo que presupuestalmente se asigne a las “megaobras” del machuchón de Tepetitán.

Claro que, también, contará con el 8000 donde están las participaciones de ingreso y aportaciones federales, así como el jugoso filón que significa el 4000 con sus 100 mil millones de pesos y que se refiere a transferencias y servicios.

Recordemos que este año, se hicieron recortes arbitrarios para dejar que el titular del Ejecutivo, es decir el ganso de Macuspana no sólo cancelara y sumara a su gasto discrecional el presupuesto de fideicomisos, a lo cual se sumaron recortes que en realidad son subejercicios de las dependencias públicas federales y en más de alguna estatal. La CDMX no estuvo exenta y devolvió dinero a la federación.

Ahora se trata de seguridad nacional y de utilidad pública. No dice que, sin rendición de cuentas, pero lo hará para no explicar porque el 74 por ciento de los contratos públicos se realizan sin licitación y si por asignación directa.

De esa misma manera, el general secretario de la Defensa no deberá explicar por qué se otorgaron contratos directos por seis mil millones de pesos a empresas que resultaron ser fantasma, con sede en casas semiabandonadas o domicilios precarios.

Sabe el mesías de la 4T que va mal, ya no tiene a quien culpar, que sus expectativas en cuanto a obra son mínimas frente a los proyectos que se atrevió a cancelar y costaron mucho dinero, confianza e inversiones al país con el golpe certero al empleo, crecimiento y desarrollo.

Incluso, se alegra de que México ya sea un país de pobres, donde el 54 por ciento de su población está en esa condición física y laboral, y festeja que hay siete millones de personas menos en la clase media y que el número de ricos descendiera, lo cual revela la vocación y fines de su proyecto político-económico,

Pero un país de pobres donde reina la opacidad en el gasto público, la corrupción de familiares, amigos y funcionarios, que contradice todos los enunciados mañaneros y de campaña. La 4T se convirtió en la peor pesadilla para muchos mexicanos, miles de los cuáles huyen expulsados por la violencia en sus comunidades, donde tienen que elegir entre ser víctimas o victimarios.

También sabe el pontífice de Palacio que la retórica no le da ni para convocar a los suyos; Aturo Herrera ya no será Gobernador del Banco de México, prefirió irse como su antecesor, Carlos Manuel Urzúa Macías. Mientras el actual secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, con todos sus entorchados académicos y empresariales, resultó el tapete adecuado, el lacayo que aplaude a su amo a sabiendas de que está equivocado, nos lleva al precipicio.

Bueno, ni siquiera le pinta bien lo de la revocación de mandato, o como dicen los morenos, ratificación, pues a mediados del mes próximo deben entregar cerca de 2.8 millones de firmas que avalen el proceso. Llevan 490 mil y más del 10 por ciento, 52 mil, son falsas por inexistentes, sin registro, de muertos o inconsistencias.

Otro elemento es el de la renuncia de Gerardo Lozano Dubernard, titular de Cumplimiento Financiero de la Auditoría Superior de la Federación, el mismo que dictaminó que el costo de cancelar el NAIM fue de 600 mil millones de pesos y no de 120 mil millones como aseguró el caudillo de Tepetitán.

Cambiaron las reglas del juego en la Cámara de Diputados y le ataron las manos para hacer auditorías vinculatorias. Es decir, aunque se sepa que gobierno federal o estatales roban, ocultan, no explican o hace lo que les da la gana con el presupuesto, sólo será una llamada a misa.

Así que, sin transparencia, harán lo que quieran. Así ocurrió con los segundos pisos ¿Se acuerdan? ¡Viva la corrupción de la 4T! está a todo lo que da. Se nota que al ganso ya le importa muy poco mancharse las plumas pues las tiene enlodadas en el estiércol de sus propias heces.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu

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