EL CASTILLO

Ahora si no puede haber pretexto, deberán ser perfectamente supervisados todos los contratos y las adjudicaciones directas hechas por el gobierno federal en los últimos años. Según se ha informado el 80 por ciento de las adquisiciones, de las compras, de la asignación de obras se hicieron de manera directa y se asegura sobre el sucesor de Irma Eréndira Sandoval, cuenta con toda la experiencia, con la preparación, la capacidad, inclusive las relaciones con los auditores, particularmente con la Auditoría Superior de la Federación, para poder asegurar que Roberto Salcedo podrá rendirle buenas cuentas a quien lo ha nombrado para llevar a cabo un auténtico combate a la corrupción, lo cual hasta ahora es inexistente. De ser verdad lo dicho por López Obrador sobre llevar a cabo “ahora sí, una nueva etapa” los resultados podrían verse muy pronto. La Función Pública puede entrar a las cuentas, a las de toda la administración pública, inclusive las de las fuerzas armadas; tiene además la facultad para sancionar empresas particulares, el ejemplo es la incursión hecha en el manejo de toda la contratación de la revista Nexos.

Lo considerado todavía como un grave error es el permitir la retirada de funcionarios sin entregar cuentas. Cada dependencia tiene asignados cientos, miles de millones de pesos y sobre su manejo ni la Función Pública, desde donde debería partir el ejemplo a seguir, ha hecho de la transparencia y de la rendición de cuentas una bandera. En el mismo tenor se encuentran prácticamente todas las dependencias y con eso de las contrataciones y asignaciones directas se cuenta con los primeros pasos para demostrar realmente van en contra de quienes han hecho mal uso de los recursos públicos y siguen las mismas prácticas –superadas en su mayoría- seguidas por los de antes. Una primera entrega en la cual se aclarara lo gastado en la pandemia, lo pagado por vacunas, el costo de las mismas, el curso de “inhabilitaciones” como la otorgada al hijo de Manuel Bartlett, o la ridícula aplicada a Luis Videgaray o lo detenido en torno a la CONADE, particularmente a Gabriela Guevara, así como lo relacionado con los egresos en torno a la educación, los pagos a las televisoras, a los contratados para representar las farsa de ser maestros, etcétera, abriría la esperanza de ver, por fin, una promesa cumplida.

Aunque para evitar se centre la atención en los cambios esperados y la esperanza generada, nada mejor que la próxima consulta, la del primero de agosto y nada supera las referencias, desde siempre ofensivas, hacia el Instituto Nacional Electoral. En el templete mañanero del martes, de ayer, la tunda fue como se acostumbra cuando se trata de acciones a emprender por el INE. Gastan muchos en los viajes, en los restaurantes, en los vinos, reciben sueldos mayores a los del presidente, se les entregan 10 mil millones de pesos para sus gastos y otros 10 mil millones de pesos para los partidos y eso lo tenemos que corregir, refirió el tabasqueño tras afirmar el dinero de las arcas públicas eran utilizados de manera personal por parte de los funcionarios, se dedicaban a entregar el patrimonio, a dar concesiones y nada importaba generar pobreza, una pobreza, afirma, que está siendo combatida.

Lo visto en sus palabras no es sino politiquería. No pueden cerrarse los ojos ante la infraestructura creada, ante el crecimiento, desarrollo, confianza creada en torno a inversionistas, empresarios, quienes generaron empleo y, de nueva cuenta, llega hasta Palacio Nacional ese perverso objetivo de generar división y odio. Quienes acudan a los restaurantes, se transporten en autos de modelo reciente, vistan de acuerdo a las necesidades de su trabajo, entre otros, serán observados con rencor, se les aplicarán calificativos y, de seguir avanzando la pobreza se estará en peligro, inclusive, de ser atacados físicamente en plena calle. Ya lo dijo antes: quien se vista bien, de marca será mal visto porque ya no es válido “como te ven te tratan”, un par de zapatos es suficiente.

Habrá también de reflexionarse en la argumentación actual, suficiente para no observar lo grave de la situación de México frente al dominante narcotráfico, de ese tema, el inquilino provisional –esperamos- de Palacio Nacional guarda un silencio de ¿miedo? o de ¿complicidad? o de ¿indolencia? Los calificativos y señalamientos deben ser parejos ¿o no?

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