Redacción MXPolítico.-La decisión se basa en las presiones inflacionarias que la economía mexicana ha estado registrando, y que de acuerdo con los pronósticos seguirá la alza hasta el segundo y tercer trimestre de 2023, respectivamente, aunque se sigue previendo que la convergencia a la meta de 3% se alcance en el primer trimestre de 2024. Estas previsiones -nos dicen analistas de Banxico- están sujetas a riesgos. Al alza: 1) persistencia de la inflación subyacente en niveles elevados; 2) presiones inflacionarias externas derivadas de la pandemia; 3) mayores presiones en los precios agropecuarios y energéticos por el conflicto geopolítico; 4) depreciación cambiaria; y 5) presiones de costos. A la baja: 1) una disminución en la intensidad del conflicto bélico; 2) mejor funcionamiento de las cadenas de suministro; 3) un efecto mayor al esperado de la brecha negativa del producto; y 4) un efecto mayor al esperado del Paquete Contra la Inflación y la Carestía. El balance de riesgos respecto a la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico, se mantiene sesgado al alza y se ha continuado deteriorando.

Durante el primer trimestre del año la actividad económica mundial creció menos de lo esperado. La inflación global siguió aumentando, presionada por los cuellos de botella, la recuperación de la demanda y los elevados precios de alimentos y energéticos. Esto continúa generando expectativas de una reducción más acelerada del estímulo monetario a nivel global. Las condiciones financieras tuvieron un apretamiento adicional, donde las tasas de interés aumentaron y el dólar se fortaleció, en un contexto de mayor aversión al riesgo. En su última decisión, la Reserva Federal de Estados Unidos aumentó el rango objetivo para la tasa de fondos federales en 50 puntos base y anticipó futuros incrementos. Además, indicó que a partir de junio iniciará con la reducción de su balance. A su vez, un amplio número de bancos centrales continuaron incrementando sus tasas de referencia. Entre los riesgos globales destacan los asociados a la pandemia, la prolongación de las presiones inflacionarias, el agravamiento de las tensiones geopolíticas y mayores ajustes a las condiciones monetarias y financieras.

En los mercados financieros nacionales, el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable, mientras que las tasas de interés aumentaron en línea con lo observado a nivel global. La información oportuna indica que en el primer trimestre de 2022 la actividad económica presentó una reactivación. No obstante, se mantiene un entorno incierto con amplias condiciones de holgura, si bien estas se redujeron respecto del trimestre previo.

A los choques inflacionarios derivados de la emergencia sanitaria se añaden las presiones provenientes del conflicto geopolítico y las estrictas medidas de confinamiento impuestas recientemente en China. Así, en abril las inflaciones general y subyacente registraron tasas anuales de 7.68% y 7.22%, respectivamente, su nivel más alto desde enero de 2001, mientras que sus expectativas para 2022 y 2023 se incrementaron de manera importante. Las de mediano plazo aumentaron, mientras que las de largo plazo se han mantenido estables en niveles superiores a la meta.

Supera el SAT los ingresos públicos del primer trimestre del año.

Dichos ingresos fueron superiores a los del programa por la recaudación del ISR, el desempeño de los ingresos no tributarios y los mayores ingresos petroleros. Cabe mencionar que los estímulos adicionales al IEPS de combustibles implicaron una pérdida recaudatoria de 43,462 millones de pesos con respecto al programa. El paquete contra la inflación y la carestía (PACIC), anunciado por el gobierno federal la semana pasada, confirma que estos estímulos continuarán mientras las cotizaciones internacionales de las gasolinas y el diésel continúen siendo relativamente elevadas. Estimamos que la pérdida recaudatoria anual por estos estímulos se sitúe en alrededor de 200,000 millones de pesos (0.7% del PIB). Este costo representaría la mitad del presupuesto a invertir por el gobierno federal (1.4% del PIB) en el PACIC. No obstante, es muy probable que las finanzas públicas de 2022 no sean afectadas ante la expectativa de ingresos petroleros superiores en 1.9% del PIB con respecto al programa.

Si bien reconocemos que la aplicación de los estímulos adicionales al IEPS de combustibles han impedido mayores niveles de inflación, estos estímulos tienden a beneficiar más a los hogares de mayores niveles de ingreso por el mayor consumo promedio de gasolina o diésel con respecto a los hogares de menores ingresos. Asimismo, esta situación crea incentivos para un mayor consumo de estos combustibles, perjudicando no solo la adopción de vehículos automotrices híbridos, eléctricos o más eficientes en el uso de combustibles, sino también la calidad del aire y la salud. Finalmente, podría haber un mejor uso alternativo para estos estímulos adicionales mediante un gasto público más focalizado a los hogares de menores ingresos o dirigido a sectores productivos que promuevan la creación de empleo y el crecimiento económico.   

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