EL CASTILLO

Redacción MX Político.- El más grande activo con el cual cuenta López Obrador es ser un publicista nato, aprendió y le ganó a Porfirio Muñoz Ledo, quien en su momento fue todo un hacedor de notas de primera plana logrando poner al PRD, desde sus inicios en sitios de privilegio dentro de la información política. Don Andrés ha encontrado la forma de sorprender a unos y captar la admiración de quienes siguen paso a paso sus mañaneras. Es prácticamente imposible rebatir su frase “nos quitaron el petróleo, se apoderaron de la luz, la vamos a recuperar, volverán a ser nuestros”. Contra eso penetrando en la mente de manera directa resulta imposible se analicen cifras y consecuencias sobre sus reformas. Ahí están los enfrentamientos entre los diputados al discutirse los cambios al paquete de Ingresos, lo cual repercutirá, según los líderes del PRI, PAN y PRD en el camino a seguir para la contra reforma eléctrica. Pero para cada tema tiene sus expresiones exitosas para “el pueblo bueno”, para la base con la cual tiene tres formas de conquista: el lenguaje llano, de fácil comprensión aún demostrándose posteriormente se trata de mentiras; el foro desde el cual se expresa y lo dicho se replica durante las siguientes 18 horas y la exposición en su favor de ordenamientos disque para abatir corrupción y fraudes, temas que siguen hiriendo, que no se han solucionado o por lo menos disminuido y que, quienes conforman esa gran base de apoyo no notan porque dentro de su pobreza es imposible pedirles “mordidas”, aún y cuando deban hacer alguna entrega como “compensación” para quienes de manera directa les hacen llegar fondos o los registran en esos censos para recibir ayuda ante lo sufrido con los embates naturales.

Y el Ejecutivo lo mismo aborda temas relacionados con la seguridad, que con las obras, la educación, los impuestos, la salud, las relaciones exteriores, define las labores del Ejército, se ha convertido en Ministerio Público y juez, califica medios, reclama a los otros dos Poderes de la Unión sus actuaciones, no deja títere con cabeza y se ha dado reiteradamente el lujo de desmentir a los miembros de su gabinete cuando la información por ellos brindada no cuadra con sus dichos. Esto lo podemos observar un día sí y otro día también. Realmente esa facilidad de comunicación, la naturaleza de su éxito publicitario, le ha permitido mantenerse dentro de los porcentajes de aprobación en donde rebaza el 50 por ciento. Inclusive la insistente división creada entre clases sociales, entre fifís y chairos; entre quienes a su juicio tienen mucho y quienes no gozan ni del mínimo y los debe respaldar con entregas monetarias, no con trabajo y menos aún incorporarlos a un esquema de desarrollo real; entre los habitantes de la Roma y los de Iztapalapa; entre los sabiondos de la clase media, los intelectuales y el resto de pobladores. Pero si bien esta división le dio resultados durante por lo menos dos años, el trato a la pandemia fue malo en general y hoy hay unidad entre la población ante las grandes tragedias provocadas por este fenómeno y por la inseguridad reinante. La muerte no ha distinguido a unos de otros, ha sido pareja aún y cuando, en efecto, sobre quienes deben acudir a los servicios de salud públicos se registra un número mayor de fallecimientos.

Así, ante las simples interrogantes sobre la forma de llegar al nuevo aeropuerto, al Felipe Ángeles, el Ejecutivo federal se apoya en los gobernadores de la CDMX, Morelos y Estado de México para definir las rutas y planear las nuevas vías de acceso, porque las existentes están totalmente saturadas. Sobre la intentona de registrar y gravar con impuestos a los jóvenes mayores de 18 años, su narrativa advirtió “no afecta en nada es bueno, se busca no haya fraudes utilizando el hecho de que son menores de edad”, ¿Hay menores con millones, decenas de millones, centenas de millones en sus depósitos bancarios? Ni entre los más ricos y, obviamente, menos aún entre los jodidos. De nueva cuenta esgrimió el argumento contra opositores “están ofuscados, muy nerviosos, no saben como cuestionar, critican por todo”. Y también para los organismos internaciones tiene dosis de crítica: “la OMS actúa de manera ineficiente y desidia porque la autorización de todas las vacunas anti-COVID podría resolverse –al estilo Vicente Fox- en 72 horas”. Pero, sobre el calvario para conseguir el certificado de vacunación, de eso nada, eso lo deja para tema de los conservadores. Aunque lo importante hoy por hoy es enseñar, a través de un decálogo, cómo jugar nintendo, sin faltar el regaño para los padres por dejar a los chamacos con los videojuegos con tal de evitar escucharñps llorar. Así, eso de crisis enfrentadas por decenas de millones de mexicanos valemadre, son asuntos a atender despuesito de las elecciones.

El tema es, su éxito publicitario visto y registrado ¿o no? Y para hacerle frente solamente está la reflexión y el análisis, no hay más.

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