Redacción MXPolítico.- Como un acto político multitudinario e independiente, la marcha en defensa del INE es única, como únicas lo fueron la del silencio y la marcha por la paz. No son ni serán repetibles.

El dilema es saber si su efecto durará lo suficiente, como para que quienes la promovieron y defienden la democracia generen -ya- un sistema o modelo o acción de propaganda que mantenga viva la necesidad del cambio, evitar que regresen a México al caudillismo y la dictadura electoral, y acceda la nación a un proyecto de concordia nacional y de reforma del Estado. El presidencialismo no debe sobrevivir.

Viene lo más difícil. El escarnio cotidiano del presidente de todos los mexicanos, en contra de los que nos atrevemos a disentir de lo que él tiene por cierto. Vive en su burbuja de realidad virtual, y dentro de ella redefine su proyecto para alcanzar la eternidad de las páginas de historia, o de la Familia Burrón.

De inmediato la sorna: “no llenan el Zócalo”, porque es lo que hará el próximo primero de diciembre, para que el pueblo bueno y sabio y humillado escuche, en un silencio aprobatorio, su informe de gobierno.

Ahora es cuando constataremos de qué están hechos los opositores a la 4T, y cuánto están dispuestos a sacrificar para, efectivamente, preservar al INE, la democracia y la libertad con compromisos.

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Xóchitl equivoca el camino para exhibirlos

¿Qué puede lograrse con una demanda en contra de los protagonistas de la despiadada corrupción y filosa hipocresía descritas en El rey del cash? ¿Hay elementos para obligarlos a responder, o conducirlo a una prisión preventiva oficiosa como la defendida por el presidente de México en contra del Estado de derecho?

No son infundios, todo indica que son hechos imposibles de corroborar, como los que tienen en la cárcel a Emilio Lozoya, a Juan Collado, y en juicio a Rosario Robles. Es parte de los excesos de poder y la manera de operar para establecer control político e intimidar.

El proceder de Xóchitl Gálvez por lo pronto abre un frente jurídico en contra de Elena Chávez, en lugar de colocar contra la pared de las leyes y la constitución al presidente Andrés Manuel López Obrador, su familia, sus operadores financieros y los que se sumen, porque ahora son ellos los que pueden contrademandar por daños a su moral y su ética. De ese tamaño.

El libro impreso y digital circula, se lee -aunque no como debiera-, hace patentes los secretos a voces que los descontentos con los incumplimientos de las promesas y proyectos ofertados por la 4T, que sólo dejan una sensación de vacío, salvo a aquellos que agarran las migajas que caen de la mesa del banquete.

Los protagonistas del recuento de daños a la República hecho por Elena Chávez optaron por el silencio, por velar armas y estar atentos a las reacciones de los diversos estamentos sociales. Estaban quietos.

La demanda de la señora Gálvez puede abrir el cauce a la furia presidencial, y todos debemos estar atentos, porque nos aguardan dos años de restricciones económicas y exigencias monetarias para los triunfos electorales. Las consecuencias de lo que se avecina son impredecibles.

Dos citas de Simone Weil pueden ayudarnos a aclarar el punto: “En el transcurso de los siglos que hace que está en contacto con los delincuentes sin purificación compensadora, el sistema de la justicia penal se ha contaminado de tal manera que una condena supone, con gran frecuencia, el traspaso al condenado del mal del sistema penal…

“Richelieu definió luminosamente la diferencia entre moral y política: debemos de guardarnos de aplicar las mismas reglas para la salud del Estado y la del alma, pues la de ésta se obra en el otro mundo, mientras que la del Estado tiene lugar exclusivamente en éste”.

     Así es como deben entenderlo hoy.

www.gregorioortega.blog                                            @OrtegaGregorio

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