EL CASTILLO

Redacción MX Político.- Por fin los diputados se pronunciaron por los mapas de riesgo, Atlas de Riesgo se les llamaba en el pasado, en esos tiempos en los cuales bueno y malo es susceptible de derrumbarse. Según la morenista autora del exhorto para poner al día este documento, responsabilidad de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de la Coordinación Nacional de Protección Civil, existe un fuerte rezago, pues solamente está presente en el 20 por ciento del país, por lo tanto mil 975 municipios están a la buena de Dios, esperando, no sin temor, la furia de la madre naturaleza. Aunque a este Atlas debiera adjuntarse de una vez por todas, lo relacionado con el peligro existente, en tal vez el mismo número de sitios, de acciones y presencia de la delincuencia organizada. Ahora se enfrenta a los 4 Jinetes del apocalipsis: pandemia, delincuencia organizada, desastres naturales, inundaciones y hambruna.

Sobre la pandemia, no han sido capaces de cuadrar números, ni para contar los muertos pero tampoco las vacunas. Los primeros se disminuyen supuestamente para no alarmar más a la población y en ese contexto se niega la llegada de una cuarta ola, al tiempo de aumentar en millones la existencia de vacunas paradójicamente almacenadas y así, en tanto en México no está debidamente inmunizada ni el 50 por ciento de la población, lo mismo regalan dosis a “países hermanos”; imposible imaginar cuando llegará la tercera aplicación cuando ya nos enteramos la están aplicando en Israel para seguir manteniendo sana a la población. A ello se agrega la negativa de inmunizar a los menores, como si no fuesen humanos sujetos al contagio y, de entre ellos es exigible se inicie la aplicación en quienes padecen enfermedades catastróficas, cáncer, diabetes, etcétera. Llegar al extremo de solicitar amparos para ser considerados en la inmunización aún siendo víctimas de padecimientos reconocidos inclusive por el insensible Doctor Muerte y así lograr ser vacunados, es otra de las muchas infamias cometidas.

Sobre la delincuencia organizada, en cada ocasión en la cual actúan, vuelven a sorprendernos. El 15 de septiembre se registraron masacres en Michoacán, Guanajuato, Guerrero, el Estado de México y no se trató de unos cuantos, sumando solamente los de esas cuatro entidades se llegó a 47 en un solo día. Frente a esta realidad van a estudiar lo malo de la Iniciativa Mérida, en donde estuvieron los errores de la Iniciativa México y existe la coincidencia de no ser con balaceras callejeras con las cuales van a combatir el narco sino, justo, con lo no realizado por el gobierno federal. Propondrán ir, con inteligencia, por las cabezas reales y no por los capos fácilmente reemplazables, dicen darán al clavo con sus finanzas, pero nada se advierte sobre la suspensión de venta de armas de EU a México o de la extensión de captura de capos en territorio estadounidense, menos aún se menciona la posibilidad de instalar clínicas de rehabilitación para adictos.

Al fin se dieron cuenta de la falta que hace el Centro Nacional de Prevención de Desastres y se ubica en lo más ilógico propongan un Fonden para Latinoamérica cuando, el país que lo engendró, lo canceló. Van por el Atlas de Riesgo, documento indispensable ante las características, del suelo, del subsuelo de nuestro país y de la presencia de inundaciones,: deben evitarse más construcciones en las zonas de deslave o cercanas a las riveras de los ríos o encima o debajo de montañas y cerros. Estos fenómenos naturales vienen sacudiendo al país de lado a lado, de frontera a frontera y no parecen alarmar a las autoridades, ni siquiera obligarlas a cumplir con sus obligaciones.

Finalmente aparece otro jinete mortal, el hambre. El número de pobres en nuestro país crece en millones año tras año, sexenio tras sexenio. Es alarmante la cifra de quienes no cuentan con un mendrugo y no parecen ser los programas de Bienestar la mejor solución.

Así, vamos viendo como cabalga al lado de los jinetes una sonriente parca.

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