Redacción Oaxaca Político / NVI Noticias.- El pasado 7 de julio se cumplió un año de las reformas al Código Penal de Oaxaca que endurecieron la sanción en el delito de acoso y hostigamiento sexual. La medida buscaba inhibirlo, sin embargo, aún persiste debido a la impunidad de la denuncia.

Actualmente el Código Penal del Estado de Oaxaca, castiga hasta con cuatro años de prisión a quien con piropos, silbidos y frotamientos acose sexualmente a una persona. Lo mismo prohíbe realizar silbidos, expresiones verbales y/o gestuales de carácter sexual; exhibir y realizar tocamientos, roces o cualquier frotamiento contra el cuerpo de la víctima.

Todas las formas y expresiones de violencia sexual son actos abusivos de poder porque no son consentidos por la víctima y tienen como finalidad someter a quienes los enfrentan. Uno de lo problemas más frecuentes dentro de la sociedad es que se confunde el acoso con el hostigamiento, señaló Angélica Ayala Ortiz, presidenta del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos.

En el primer caso, explicó, se presenta cuando no hay una superioridad jerárquica entre la víctima y el victimario, en el hostigamiento existe una superioridad jerárquica, por ejemplo en el trabajo o en la escuela.

“Cuando las mujeres llegan a hacer denuncias de acoso sexual y hostigamiento sexual, el primer obstáculo con el que se enfrentan es que en las instancias en donde se reciben las denuncias, siempre se les revictimiza, primero porque no creen en su palabra, segundo porque hay un cuestionamiento a su forma de ser, vestir, comportarse, lo cual genera en las mujeres que acuden hacer la denuncia, un primer obstáculo que no les permite acceder a la justicia”, manifestó.

El hecho de que a las mujeres se les siga culpabilizando es el obstáculo más grande con el que se enfrentan no sólo en las instancias de procuración de justicia sino también dentro de su entorno social.

“Hay que ir desestructurando todas estas expresiones en donde se les responsabiliza a las mujeres de las violencias en su contra”, señaló.

Ayala Ortiz destacó que ante los obstáculos que enfrentan las mujeres para poner su denuncia penal, la vía tomada ha sido la denuncia pública como el primer paso a no quedarse calladas.

“Utilizar la vergüenza pública ha sido la única forma de sancionar a los agresores. Cuestionar a todos aquellos hombres que ejercen tipo de actos y al mismo tiempo sirve para disuadir a otros hombres. Esto ha sido cuestionado desde el ámbito legal y social, pero es la estrategia utilizada dado que los caminos a través de la justicia se vuelven muy complicados”.

“Utilizar la vergüenza pública ha sido la única forma de sancionar a los agresores… es la estrategia utilizada dado que los caminos a través de la justicia se vuelven muy complicados”.

Angélica Ayala Ortiz


Presidenta de GES Mujer

GPP

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