Redacción Oaxaca Político / El Universal.- Autoridades agrarias y municipales de San Vicente Coatlán, comunidad de la Sierra Sur de Oaxaca, suspendieron los trabajos que se realizan en la súper carretera Oaxaca – Puerto Escondido en el tramo que le corresponde a este núcleo agrario, lo anterior ante lo que acusaron de “falta de voluntad” para poner fin al conflicto por tierras que mantienen con sus vecinos de Villa Sola de Vega, pues ambas poblaciones se disputan 19 mil 600 hectáreas.

La decisión de frenar los trabajos de esta obra, lo que retrasa los planes del gobierno federal para inaugurarla, fue tomada por los integrantes del Comisariado de Bienes Comunales y  del Consejo de Vigilancia, así como las  autoridades del Ayuntamiento Constitucional y los miembros de la Comisión Auxiliar para la solución del conflicto agrario de San Vicente Coatlán, quienes advirtieron que permitirán continuar con la obra hasta que se alcance la paz.

Por ello, habitantes y comuneros de San Vicente Coatlán enviaron una carta al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para explicarle que la toma de decisión de suspender la obra se debe “al abandono y falta de voluntad para llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto agrario” con la población de Villa Sola de Vega, por lo que permitirán la reanudación de los trabajos “hasta que se retome la mesa de diálogo y se firme el acuerdo de paz y se ponga fin a la violencia que desató el despojo de sus tierras”.

Recordaron al Presidente  que durante su visita el 12 de junio del 2021, secomprometieron a llevar acabo diferentes mesas de diálogo para la solución del conflicto agrario, pero que existe falta de voluntad por parte de Villa Sola de Vega e indiferencia de autoridades de gobierno de Oaxaca, sobre todo por el cambio de autoridades estatales ante la culminación de la actual administración.

Acusaron que el conflicto agrario lleva más de  47 años y en los últimos 17 años ha dejado  28 muertos y 24 lesionados de San Vicente Coatlán por los diferentes asesinatos, así como una “violencia sistematizada generada en la zona de conflicto” e incendios constantes en el bosque  por grupos de Villa Sola de Vega.

Este conflicto agrario nació cuando Sola de Vega recibió una resolución presidencial en la que se le reconoce la extensión de su propiedad territorial, la cual incluyó 20 mil hectáreas que Coatlán reclama como suyas, como así está establecido en sus títulos primordiales otorgados por la corona española desde el año 1754.

Ante ello, los pobladores de San Vicente Coatlán argumentan que no se puede ejecutar la sentencia porque existen múltiples irregularidades del Tribunal Unitario Agrario 21 con sede en Oaxaca, que nunca tomó en cuenta sus títulos primordiales y ancestrales, que aseguran les acredita la posesión y propiedad de las tierras, como se ha ventilado en todos los recursos, quejas en derechos humanos y amparos en los juzgados de distrito de Oaxaca.

“No nos oponemos al desarrollo y continuación de trabajos de la supercarretera, pues son para beneficio de Oaxaca y México, sólo pedimos respeto a nuestra propiedad ancestral. Tenemos la plena convicción de que el diálogo pueda lograr la solución del conflicto agrario, por ello: Señor Presidente de México, le hacemos un llamado una vez más para que designe de manera definitiva al secretario de gobernación para retomar todas las mesas de diálogo y con ello construir el acuerdo de paz y solución al conflicto agrario y continuación de los trabajos de la supercarretera.”, expusieron. 

A penas en julio pasado el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) informó que las comunidades de Villa Sola de Vega y San Vicente Coatlán se habían comprometido nuevamente a mantener la paz y distensionar la zona del conflicto agrario.

Ambas comunidades, dijo entonces el instituto, también se comprometieron a instalar una mesa técnica con la participación de funcionarios de los gobiernos federal y estatal, que permita encontrar soluciones concretas al conflicto agrario y social.

El INPI también mencionó que existía la propuesta presidencial de aportar una contraprestación económica para beneficio de ambas comunidades, con el espíritu de “agilizar los acuerdos de paz y que cedan en la cuestión de la tierra, para cesar con los enfrentamientos y las hostilidades”.

“No hay ningún límite en la cuestión de los esfuerzos y los recursos para dar una solución de fondo a esta temática; para el gobierno de México, la solución de cualquier problema debe de ser integral”, señaló entonces. Menos de dos meses después el conflicto se ha reactivado y las obras de la carretera han sido detenidas.

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