Redacción Oaxaca Político / m-x.- Faltan nueve meses para renovar la gubernatura de Oaxaca y los veteranos de la política nacional y local ya están apuntándose en las oficinas de su partidos para ganar una candidatura y, luego, si tienen éxito, el Palacio de Gobierno. 

El 5 de junio de 2022, cerca de las 8 de la noche, se sabrá quién será el sucesor del priísta Alejandro Murat, quien detenta la administración oaxaqueña desde 2016. El resultado significará dos escenarios para el mapa político nacional: Morena avanza en su misión para alcanzar un segundo sexenio consecutivo o la oposición logra darle un duro revés al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y es que, para el partido del presidente, Oaxaca es un estado emblemático que no puede darse el lujo de perder: con al menos 65 grupos indígenas en su territorio, es la entidad donde nació uno de los ídolos de López Obrador –Benito Juárez– y representa una lista nominal de 2 millones 997 mil votantes. Ganar Oaxaca es crucial para ganar el 2024.

Lo saben bien los partidos políticos y, por eso, desde ahora afinan listas para elegir a su mejor competidor, quien deberá enfrentar una realidad que ya dibujan la mayoría de las casas encuestadoras: Morena es favorito tras convertirse el año pasado en primera fuerza política con 671 mil votos, cerca del 41% de la votación estatal total. 

Sin embargo, nueve meses aún es mucho tiempo para cantar victoria. Y desde la tierra del mezcal, el mole negro y el árbol de tule dicen que nada está decidido aún.

En el Comité Ejecutivo Nacional de Morena hay, al menos, cuatro nombres de aspirantes a quedarse con la nominación, bajo la certeza de que quien compita con la casaca guinda tiene casi un pase automático al gobierno oaxaqueño. 

LA PELEA ESTÁ EN EL SENADO

El primero en la lista es, hasta el momento, el senador Salomón Jara Cruz, quien no se cansa de decir a quien le preste oídos que él es el candidato del presidente López Obrador y que, desde 2006, es el acompañante indispensable del tabasqueño en cada gira que hace por tierras oaxaqueñas.

Dicho ingeniero químico del municipio San Melchor Betaza tiene un extenso álbum de recuerdos con López Obrador: fotografías en el Plantón de Reforma, en la ceremonia de la “presidencia legítima”, en la campaña presidencial fallida de 2012, en la fundación de Morena, en la exitosa campaña de 2018 y, recientemente, promoviendo la consulta popular para supuestamente enjuiciar a expresidentes, que ha sido señalada como un instrumento para promover su eventual candidatura.

Pero no es la única persona de Morena que desde la Cámara Alta quiere brincar a la gubernatura: la senadora y cantante música popular Susana Harp también ha levantado la mano y a través de su suplente Concepción Rueda –exfuncionaria de la administración panista de Felipe Calderón– ha comenzado una campaña entre sus compañeros legisladores para afirmar, con encuestas en mano, que ella es la que tiene mejores posibilidades de triunfo.

Otro apuntado es Luis Antonio Ramírez Pineda, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, quien en una entrevista con la periodista Adela Micha confirmó que buscará seguir los pasos de su padre, el exgobernador Heladio Ramírez, quien gobernó el estado entre 1982 y 1986.

“¿Pero quieres ser gobernador de Oaxaca?”, le preguntó la titular del programa Me lo dijo Adela. “Por supuesto que me gustaría participar”, respondió en julio pasado Ramírez Pineda, quien ya anunció que está listo para pedir licencia a su cargo cuando sean los tiempos de registrar su aspiración.

El cuarto nombre es el de Adelfo Regino Montes, el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, quien asegura que es el caballo negro de la carrera en Morena y que con el favor del presidente alcanzará y rebasará a sus compañeros.

En febrero de este año, EMEEQUIS adelantó que Adelfo Regino quería ser candidato a gobernador y que, para promover su imagen entre los pueblos indígenas de Oaxaca, había otorgado 24 contratos vía adjudicación directa con un valor de 5.1 millones de pesos a medios de comunicación locales.

UN “TIBURÓN” QUIERE SER GOBERNADOR

El PRI –segunda fuerza política en el estado– también busca quién es la persona idónea para mantenerlos en la gubernatura y, según las encuestas internas y en medios de comunicación, esa persona es un hombre apodado “El Tiburón”.

Se trata del dirigente estatal del PRI en Oaxaca, Eviel Pérez Magaña, quien parece que no tiene rival entre los priístas: como coordinador general de la campaña del actual gobernador, “El Tiburón” garantiza la continuidad de la actual administración, además de que su experiencia como senador, diputado federal y titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno de Enrique Peña Nieto tiene un alto valor. 

En 2010, Eviel Pérez Magaña intentó ser gobernador de Oaxaca y estuvo cerca de lograrlo. Sin embargo, la mala imagen del entonces gobernador priista Ulises Ruiz –y la revuelta magisterial de la APPO como herencia– dificultó su misión y terminó perdiendo frente al aliancista Gabino Cué

Tres nombres más dentro del priismo están anotados en la lista, pero sin tantas posibilidades: el de Alejandro Avilés Álvarez, diputado local y ficha predilecta de Ulises Ruiz para seguir influyendo en el gobierno estatal; Francisco Villarreal, director del Instituto Estatal de Educación Pública (IEEPO) de Oaxaca; y Mariana Benítez, exsubprocuradora general de la República.

Esos tres aspirantes tienen la mano levantada, pero ninguno parece tener la fuerza para desviar del camino a Eviel Pérez Magaña. Sólo un cataclismo podría arruinar sus planes, y ese sería una candidatura externa del PRI para mostrar un rostro fresco y sin credencial de militancia al electorado que desconfía de los partidos políticos.

En ese caso, los medios locales de Oaxaca cuentan que el PRI podría decantarse por Eufrosina Cruz Mendoza, exdiputada federal del PAN y quien en 2007 se convirtió en emblema de la lucha en Oaxaca contra la violencia de género al defender su triunfo como presidenta municipal de Santa María Quiegolani, un cargo que los líderes de su comunidad no querían reconocerle por ser mujer.

Eufrosina Cruz fue arropada casi de inmediato por el panismo nacional y la convirtieron en una de sus más notables militantes, pero en 2018 la Comisión de Orden y Disciplina de Acción Nacional determinó su expulsión del partido porque la indígena zapoteca hizo campaña a favor del PRI.

Ahora sin militancia partidista, y con una buena reputación entre mujeres y tricolores, Eufrosina Cruz podría convertirse en la sorpresa de la elección y competir con el PRI.

LOS OTROS PARTIDOS TAMBIÉN SUEÑAN

Por otro lado, los aliados de Morena quieren medirse a solas en la boleta electoral. Y el Partido del Trabajo ve con buenos ojos una candidatura en solitario del diputado federal y exsenador Benjamín Robles Montoya.

Bajo la promesa de convertir al gobierno oaxaqueño en una extensión de la llamada Cuarta Transformación, Robles Montoya afirma a propios y extraños que fue su nombre y trayectoria lo que llevó al PT a convertirse el año pasado en tercera fuerza electoral. Y que podría repetir la hazaña al llevar al partido rojo al primer lugar. 

El resto de los partidos políticos mira desde lejos a qué alianza se pueden sumar o qué candidato despechado podría representarlos, aunque con bajas posibilidades de triunfo. 

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La casa encuestadora Campaigns and Elections Mexico publicó el pasado 21 de agosto las preferencias electorales, por partido, de los oaxaqueños y hay tres institutos cuya lucha inmediata es no perder el registro.

Acción Nacional cuenta con 5% de las preferencias y está empatado con Movimiento Ciudadano. Más abajo está el Partido de la Revolución Democrática –alguna vez influyente y poderoso tras postular en alianza al gobernador Gabino Cué– con apenas 3%.

En el otro extremo está Morena, el favorito, con 49% de las simpatías frente a un segundo lugar, pero distante, el PRI, que apenas cosecharía el 11% de los votos.

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