Redacción MX Político.- Los ambientalistas que se oponen al Tren Maya de organizaciones como Sélvame del Tren, SOS Cenotes, La Selva Salva y Moce Yax Cuxtal y La Almohada Más Incómoda enviaron una carta a la empresa Alstom, encargada de la construcción de los ferrocarriles, para que no sea cómplice del ecocidio y el daño que generará esta obra.

En la misiva fechada el pasado 28 de julio de unas 3 páginas, los activistas, que buscan frenar el Tramo 5 del Tren Maya que va de Cancún a Tulum por realizarse con violaciones a las normas ambientales, detallaron que hay al menos 5 grandes riesgos con la construcción de la obra insignia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) además de la afectación a la selva.

También en el documento dirigido a Henri Poupart-Lafarge, CEO de Alstom Holdings, le piden congruencia a la empresa para que apoyen verdaderamente a la movilidad sustentable y no a un proyecto ecocida y que carece de fundamentos.

“Le solicitamos encarecidamente que no sea cómplice de este proyecto ecocida y, como tal, intrínsecamente ilegal. Estamos de acuerdo con su postulado de liderar ‘el camino hacia una movilidad más sostenible e inteligente en todo el mundo’; por lo que necesitamos su apoyo para exigir a las autoridades correspondientes que cumplan la ley y protejan el medio ambiente”, claman en la misiva.

Este viernes decenas de activistas clausuraron las obras del Tramo 5 Sur en Akumal, cerca de Playa del Carmen, para proteger la selva de la destrucción por el megaproyecto.

6 claves para frenar el Tren Maya

Los puntos que expone el documento en contra del Tren Maya son:

  1. En el ámbito legal, reprocharon que el Gobierno de México ha incumplido con los permisos y las evaluaciones ambientales en tiempo y forma. “En una situación normal, de Estado de Derecho, la obra habría sido clausurada y cancelada”, señala la carta. 
     
  2. Ambiental: En el documento, los ambientalistas también reprocharon que el trazo del Tramo 5 se modificó más de 3 veces en un año, por lo que es difícil que los estudios ambientales alcancen a dimensionar el impacto de la obra con información científica.

    “Si se continúa el proyecto de esta forma será un desastre ecológico, especies endémicas y protegidas están en peligro inminente de desaparecer. Impactará irreversiblemente el acceso al agua potable y al paraíso que es hoy la Península de Yucatán”, advierte la carta.
     
  3. Socialmente, la carta reprocha que el proyecto no cuenta con respaldo social para su realización, además de que busca emular el modelo de desarrollo turístico del siglo pasado, que termina excluyendo a los habitantes locales y favoreciendo a los inversionistas, muchas veces de otras localidades o incluso extranjeros.
     
  4. El Tren Maya además dañará al patrimonio cultural, pues contrario a lo que dice el gobierno, se han descubierto miles de cuevas con vestigios antropológicos en los últimos meses. “Esto se perderá y no habrá manera de recuperar la historia que la Península nos quiere contar”, detalló.
     
  5. En cuanto a sus afectaciones económicas, se resalta los incrementos de costo que ha sufrido la obra; inicialmente se contemplaba que costara unos 120 mil a 150 mil millones de pesos, mientras que la última estimación dada a conocer por el propio presidente AMLO es de entre 15 y hasta 20 mil millones de dólares, es decir, de 306 a 408 mil millones de pesos, mucho más del doble.

    “El desarrollo que se plantea no generará los suficientes flujos para cubrir la inversión original, su operación y mantenimiento, ni los servicios ambientales que el ecosistema brinda a los habitantes y visitantes de la zona”, agrega la carta. 
     
  6. Aunque la justificación del proyecto es la de promover la movilidad sustentable,  el proyecto no cuenta con un diagnóstico ni con estudios de factibilidad en este tema. Y aunque la región requiere de este tipo de servicios, se requiere conocer los orígenes y destinos de los viajes en medios contaminantes a los que va a reemplazar.

    “Tal como está planteado el tramo 5 actualmente, no existe una integración a la movilidad urbana, laboral o turística de la zona, por lo que no sería una opción atractiva ni conveniente para la población o el turismo”, critican los ambientalistas.

Esta semana, el Tren Maya ha comenzado a ganar terreno contra los recursos legales que lo mantenían suspendido desde abril pasado, luego de que un juez ordenara frenar las obras por no cumplir con los requisitos legales en materia de medio ambiente. Sin embargo, las obras se reanudaron a mediados de julio con el argumento de que la obra en su totalidad se consideró de seguridad nacional.

La empresa francesa Alstom proveerá 42 ferrocarriles para el Tren Maya que se construyen en su planta en Ciudad Sahagún, Hidalgo. Por ello, la campaña “La Almohada Más Incómoda”, apoyada por activistas, ambientalistas y buzos que se oponen a  que la obra pase por la selva de Quintana Roo lanzó hace dos semanas un listado en el que incluyó a Mayte Ramos, presidenta de Alstom México, por aceptar los contratos de máquinas que no favorecerán a la movilidad.  

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